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La intervención de la UOM por parte de la Justicia fue solicitada por la lista Naranja de la seccional Campana tras las irregularidades que se dieron en las elecciones del 2, 3 y 4 de marzo en esa seccional. Como consecuencia de ello, la Justicia dictaminó la nulidad de la elección del actual secretariado nacional, dando al gobierno una oportunidad de injerencia directa sobre la organización gremial.
El reclamo de que se anule el resultado de las elecciones y exigir que las mismas se desarrollen de manera democrática, garantizando la participación de los trabajadores, es más que valido. Pero pedir la intervención del gremio reviste otro carácter. El secretariado nacional de la UOM, asimismo, llevó adelante el congreso nacional eligiendo la nueva dirección sabiendo que la elección de Campana estaba siendo cuestionada judicialmente. Básicamente, ´se la dejaron servida´ al Estado para que intervenga.
Desde el bando oficial (Furlán) denuncian a la lista opositora como vinculada con Paolo Rocca. Pero su dirigente, Deroso, fue secretario de Organización de la dirección que encabeza Furlán. Queda a la vista que no hay una oposición real sino una diferencia de camarillas.
En los hechos, la dirección de Abel Furlán, en Campana, permitió gran cantidad de despidos en Siderca sin generar ninguna resistencia. Respecto a la gestión nacional, las paritaria siderúrgica sigue sin cierre ¡desde junio de 2024! Tras los paros escalonados de 24, 48 y 72 horas, siguieron marchas sin paro y, finalmente, reuniones que siguen sin resolver el salario siderúrgico. Los trabajadores de la industria venimos teniendo ajustes que están por debajo de la inflación. Los tercerizados de Siderar, que le pararon la planta a Rocca reclamando una mejora salarial, en su mayoría fueron despedidos o reingresaron a trabajar en peores condiciones, después de la marcha donde Furlán se comprometió a defender los puestos de trabajo y el salario. Ejemplos hay muchos y recorren todo el territorio nacional. Se perdieron miles de puestos de trabajo y la dirección nacional de la UOM ni siquiera intentó enfrentar con firmeza el ataque desatado por el Estado y las patronales.
La intervención no viene a resolver nada. Por el contrario, va a interferir con cualquier posibilidad de reclamo hasta que se regularice la situación. Si bien la UOM presentó una alternativa a la intervención definiendo delegados paritarios y delegado administrador tanto en Campana como en la UOM nacional, habrá que esperar la respuesta de la justicia. Mientras tanto, hoy el salario inicial no llega al millón de pesos. Las empresas, valiéndose de la contrarreforma laboral, aplican una mayor presión sobre los trabajadores y difícilmente esto lo cambie una intervención. Por eso no solo hay que luchar por rechazar la intervención: hay que construir un cambio en la UOM desde la participación activa en los lugares de trabajo con asambleas que resuelvan los pasos a seguir, defendiendo la democracia directa y coordinando con otros sectores.
Un gremio como la UOM, con los obreros organizados y movilizados, tiene la capacidad de paralizar el país completo. Es necesario activar ese músculo para conseguir que el salario inicial cubra el costo de la canasta familiar -hoy en 2.600.000 pesos-, la defensa de los puestos de trabajo y nuestros derechos adquiridos.
