María Takara de Oshiro: ¡hasta la victoria siempre!

Escribe Eric Tálamo

Tiempo de lectura: 2 minutos

El 19 de marzo de 2026, falleció, a los 95 años María Takara de Oshiro, Madre de Plaza de Mayo, quien buscaba a su hijo, Jorge Eduardo Oshiro. El 10 de noviembre de 1976, un grupo de tareas secuestró a Jorge (de solo 18 años), militante del PST, en su casa de Villa Ballester. Jorge es uno de los 17 desaparecidos de ascendencia japonesa en el país (NIKKEI). Durante todo este tiempo, María se convirtió en referente de la comunidad. Nacida en Ciudadela, retornó a Japón con sus padres, quienes años más tarde decidieron regresar a la Argentina en busca de refugio ante la Segunda Guerra Mundial. Su familia, como tantos otros inmigrantes nipones, se dedicó a la tintorería. También fue integrante del Grupo de Familiares de Desaparecidos de la Colectividad Japonesa (FDCJ). Junto con su hija Elsa Oshiro participaron en el 87 en la lucha en la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

En los últimos años, la familia Oshiro declaró en la mega causa de Campo de Mayo, uno de los centros de detención, tortura y exterminio más grande del país (se calcula que en la guarnición militar de Campo de Mayo pasaron alrededor de 4.000 personas). En julio del 2022, El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín dictó 10 condenas a prisión perpetua y otras 9 penas de entre 4 y 22 años para 19 represores en un juicio que involucró a más de 350 víctimas y 700 testigos. En septiembre del 2023, la familia de Oshiro tuvo que soportar un ataque (de carácter fascista) de un grupo anónimo que realizo diversas pintadas en las paredes de la casa, entre ellas, la esvástica del partido Nazi.

La partida de María ocurre en un contexto político alarmante para los organismos de Derechos Humanos. Mientras se despide a una mujer que luchó contra la impunidad, el gobierno de Javier Milei profundiza un modelo de enorme retroceso democrático como el nombramiento de militares en actividad en cargos estratégicos dentro del Ministerio de Defensa, la concesión de facultades a la SIDE que le permitirían realizar detenciones sin orden judicial previa, la contrarreforma laboral que anula el derecho a huelga y a realizar asambleas en los lugares de trabajo, entre otras medidas. María Takara se va físicamente, pero su pañuelo blanco se alza hoy con más fuerza frente al reforzamiento del aparato represivo del Estado y a la guerra imperialista mundial. Su vida es el testimonio vivo de que la única respuesta contra este gobierno cívico-militar es la organización.

Jorge Eduardo Oshiro, ¡Presente!

María Takara de Oshiro,

¡Presente! 30.000 veces, ¡Ahora y siempre!

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