El acuerdo de Comercio hunde el salario

Escribe Gabriel Meggiotto

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El sindicato de Comercio y las cámaras empresariales firmaron un acuerdo paritario que contempla un aumento trimestral del 5% en cuotas, pagadero recién a partir de abril, con un 2%, y 1,5% en mayo y junio. A ello se suma un nuevo tramo del ´bono´ no remunerativa que alcanzará 120.000 pesos, sumando 20.000 pesos a los 40.000 y 60.000 pesos que incluyeron paritarias anteriores, durante el trimestre de abril a junio. En total, con estas sumas, el salario de la categoría mejor pagada en comercio apenas rozará los 1.400.000 pesos.

La otra cuestión sustancial que introduce el acuerdo paritario es el pago de una suma de 28.000 pesos mensuales por trabajador a modo de rescate a la caja de la obra social del sindicato, OSECAC. Eso representa, considerando que comercio es uno de los sindicatos con mayor cantidad de afiliados -alrededor de 1,5 millones, un aproximado de 42.000 millones de pesos, a ser absorbidos por el sindicato a través de la obra social.

El rescate a la caja de la obra social del sindicato fue blindado el sábado 28 por el fallo a favor de FAECYS que llevó adelante el Juzgado Federal en lo Civil y Comercial de San Martín, que dio de baja los artículos 131 y 133 de la contrarreforma laboral. La derogación del artículo 131 representa el interés de FAECYS por sostener la contribución extraordinaria que se dará a la caja de OSECAC y que ofrece al sindicato un total de 126 mil millones de pesos una vez finalizado el trimestre, debido a que este artículo limitaba la ultraactividad que podía tener un convenio, haciendo que, de no cerrarse un acuerdo paritario, se extinguiera. En cambio, el artículo 133 está relacionado con que los aumentos paritarios no superen el 2% mensual.

Para el sindicato, el fallo es “clave para evitar un escenario de desfinanciamiento que pondría en riesgo la estructura operativa de los sindicatos y la prestación de servicios esenciales”. “Al frenar estos artículos, se asegura el sostenimiento de los beneficios sociales, las capacitaciones y la cobertura de salud que los trabajadores mercantiles reciben a través de sus delegaciones y de la obra social OSECAC”. Es decir, la hipótesis de que la suma de 28.000 pesos es un rescate a la caja de la obra social es correcta, ya que el propio sindicato lo confirma. Sin embargo, no hay ni una mención respecto al artículo 133 ni sobre cómo podría beneficiar a los trabajadores su derogación. Esto se debe a que, básicamente, la burocracia sindical, independientemente de la rama que represente, sigue una política de conjunto: pretende sostener la pauta que fija el gobierno de mantener los aumentos salariales por debajo de la inflación, colaborando así con una depreciación mayor del salario. Además de FAECYS, SUTEBA —flamante sindicato de Kicillof— ha seguido la misma línea con un aumento miserable de 7,5% bimestral, y Camioneros con un aumento del 10% en 5 meses (2% en marzo, 1,8% en abril y así sucesivamente hasta llegar al 10%). Esta adaptación de la burocracia es complementaria con el apoyo dado a la reforma laboral y su colaboración con el gobierno de Milei.

Según dijo Cavalieri a los medios: “Este acuerdo es el resultado de un diálogo maduro y responsable. Somos plenamente conscientes de la difícil situación que atraviesa la economía y que impacta directamente tanto en el bolsillo de los trabajadores como en la operatividad de las pymes y los comercios de cercanía”. Y continúa: “Acompañamos la realidad actual de las empresas y los pequeños comercios para preservar las fuentes de trabajo, sin dejar de proteger el ingreso de nuestra familia mercantil. Nos brinda la previsibilidad necesaria para transitar estos meses con certidumbre jurídica”. Pero estos dichos son falsos, porque con esta paritaria a la baja no protege al trabajador ni al "pequeño" comercio. El derrumbe del consumo es promovido por el derrumbe salarial que acuerdan el gobierno, las patronales y la burocracia, que deja a los trabajadores por debajo de los límites del umbral de subsistencia.

Mientras la crisis destruye económicamente a la clase obrera, el sindicato de comercio se ha asegurado miles de millones de pesos para su caja sindical. Lo que aún no asegura el sindicato es que se mantenga cerrada la caja de Pandora que desate todos los males a los que temen la burocracia sindical y el Estado: las asambleas de base con resolución de lucha, la huelga general y la revolución. La única forma de terminar con una camarilla parasitaria que responde a intereses patronales es mediante la intervención política de los trabajadores al interior del sindicato, planteando la formación de una lista revolucionaria que coloque la necesidad de llevar adelante la huelga general.

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