La expulsión del encargado de negocios de la embajada de Irán.
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El jueves 2 de abril, apenas finalizado el acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el gobierno nacional oficializó un comunicado de la Cancillería que declara ‘persona non grata’ al representante comercial de Irán, Mohsen Soltani Tehrani, a cargo de la representación diplomática, y lo expulsa del país, una virtual ruptura de relaciones.
Milei, en enero de este año había declarado a las fuerzas QUDS, un equipo de élite dentro de las Guardias Revolucionarias, como entidad terrorista. El 30 de marzo decidió extender la calificación al conjunto de la fuerza. Las Guardias Revolucionarias son un organismo paralelo a las Fuerzas Armadas regulares. Irán rechazó el calificativo. El nivel de las relaciones diplomáticas entre Argentina e Irán, rebajado a la presencia de representantes comerciales, se mantiene desde el año 1994 tras los atentados contra la Embajada de Israel (1992) y contra la AMIA. Se espera que la ruptura formal de las relaciones diplomáticas se haga efectiva en los próximos días. El Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa´ar celebró la medida. En 1982, los gobiernos norteamericano e israelí apoyaron en la ONU la guerra contra Argentina por Malvinas. Esto convierte al estado sionista en enemigo político de la soberanía nacional de Argentina. Milei ha elegido esta fecha para blanquear al estado sionista.
Más importante, por cierto, es que Milei ha utilizado esta vía oblicua para declarar el apoyo de Argentina a la guerra desatada contra Irán, Líbano y el pueblo palestino en Cisjordania y Gaza. Argentina ha ingresado a la guerra sin que mediara una declaración, como tampoco lo han hecho Estados Unidos e Israel. Es una guerra de “agresión” condenada por el derecho internacional. Milei ha puesto a Argentina en la misma posición geopolítica de los estados del Golfo Pérsico que albergan bases militares de Estados Unidos, o sea objetivo militar. Es precisamente la intención de Milei, porque aceleraría la militarización de América Latina y ofrecería una justificación para la adopción de medidas de excepción política. Las posiciones favorables a una victoria política de Irán en esta guerra de agresión contra la nación persa podrían ser usadas para tildarlas como ‘traición a la patria”, cuando la obvia traición a la patria cabe a quienes se alinean con los criminales de guerra (Estados Unidos e Israel) en el Medio Oriente. Esta caracterización rigurosamente objetiva podría ser explicada, en el caso de un individuo como Milei, como un intento de distracción de sus estafas digitales e inmobiliarias –caso Adorni-. También para agitar el caldero derechista en las vísperas de otro aniversario del atentado contra la embajada de Israel. Milei pretende con sus gesticulaciones fascistas obtener una segunda condena contra Cristina Kirchner, en este caso por el Memorando firmado con Irán para esclarecer los atentados contra la embajada y contra la mutual de la colectividad judía, un procedimiento inspirado en el caso del atentado contra un avión civil estadounidense, que facilitó la condena de los responsables. El Memorando fue sancionado como ley por el Congreso Nacional, y las tentativas de declararlo inconstitucional no recibieron cabida en la Justicia. Luego de varias décadas, ni el Mossad, ni la CIA, ni el M16 ha presentado pruebas que inculpen al gobierno de Irán.
Cuando la resistencia de Irán desata una tremenda crisis política contra sus asaltantes y pone en jaque al gobierno de Trump, la incursión ‘diplomática’ de Milei en la guerra es parte de una campaña para escalarla como guerra de “lesa humanidad”, o sea la destrucción de la estructura civil de Irán y Líbano (como ocurre en Gaza y Cisjordania).
Milei se encuentra a un paso de convertirse en criminal de guerra, habiendo transitado ya el apoyo a los crímenes de guerra y a los criminales.
