Un nuevo lock out patronal en el transporte de pasajeros del AMBA

Escribe Lucas Giannetti

Que se abran las cuentas de las patronales, por un salario mínimo de 3 millones de pesos.

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Las postales desde el viernes pasado en el Área Metropolitana de Buenos Aires son las largas filas en las paradas, colectivos hacinados de trabajadores, que en muchos casos van colgados de las unidades. Los monopolios del transporte redujeron el miércoles 30 % de la frecuencia en más de 100 líneas de colectivos. Aducen la disparada del precio del gasoil, la falta de abastecimiento y la demora en el pago de subsidios por parte del gobierno nacional y provincial. Los trabajadores quedan expuestos al descuento por presentismo, que castiga el incumplimiento del horario de trabajo, con independencia de la causa.

Debido a la guerra en Medio Oriente, el precio del gasoil acumula un alza de 25 % en el último mes. Las empresas están pagando el litro a más de $2.100, un valor que se encuentra muy por encima de de los $1.744 que figuran en las planillas oficiales de de las Secretarías de Transporte de Nación, Ciudad y Provincia; “la situación se agravó por una caída sostenida en el uso del servicio” (La Nación, 8/4). Según estimaciones, el transporte público en el AMBA, que se replica en las principales ciudades, perdió un 12 % de usuarios en el último año, representando 1.100.000 de pasajeros menos por día, que se incribe en una tendencia de mas largo alcance. El caudal de pasajeros actuales “representa apenas dos tercios de los niveles registrados hace 10 años” (ídem).

La tendencia decreciente se ve reforzada por los coletazos del plan económico. El parque automotor se redujo en 3.000 unidades durante los últimos cuatro años, de 18.500 a 15.500 unidades en el AMBA. Desde las cámaras empresariales también señalan que los subsidios estatales cayeron del 91 % del pasaje al 63 %. Al día de hoy, la Secretaria de Transporte destina $ 90.000 millones mensuales a subsidios. El Estado cubre el 65 % del costo final de los boletos. La tarifa, a su vez, se actualiza por IPC más 2 %, mensualmente.

Las cámaras empresariales presionan al gobierno para que el estado aumente los subsidios, o que libere de una vez por todas las tarifas. En medio de una situación explosiva, la Secretaria de Transporte les ha asegurado un aumento de casi el 6 % para mayo.

Los montos acreditados no cubren la deuda pendiente. Marcelo Pasciuto, director del Grupo DOTA afirmó que “el sistema de transporte está colapsado”.

Según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que integran la UBA y el Conicet, el gasto que los hogares destinan a movilizarse aumentó un 1.000 % en lo que va de la gestión Milei (Infobae, 7/49). En el mismo informe se señala que en marzo el gasto que los trabajadores destinaron a viajar representa el 47 % de la canasta de servicios públicos de un hogar promedio del AMBA. En términos netos las familias de AMBA destinan de sus paupérrimos salarios $ 101.026 contra los $ 59.370 que desembolsaban en marzo del 2025. En la Ciudad de Buenos Aires la suba es mayor, ya que, en diciembre del 2023 el pasaje mínimo era de $ 52,96, pasando a los $ 741,24, representando un incremento del 1.250 %.

La Unión Tranviarios Automotor (UTA), dictó una retención de tareas para que el conflicto no escale a una huelga general de choferes por el pago de los salarios adeudados. En un comunicado, la entidad gremial advirtió que la medida alcanza solo a las líneas cuyas empresas no hayan cancelado “la totalidad de los haberes” adeudados. Los costos reales del transporte de pasajeros son desconocidos, de modo que el subsidio bien puede ser una ‘prima’ para una actividad muy cartelizada. Es necesario que los capitalistas abran sus cuentas en todas las actividades, para su supervisión por parte de los trabajadores.

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