Inundaciones en Tucumán: La Madrid, del "ancazo" a la pueblada

Escribe Daniel Blanco

Tiempo de lectura: 4 minutos

El pueblo de La Madrid fue uno de los más afectados por las recientes inundaciones. Hay una larga historia de situaciones y eventos similares que le han dado fama a la localidad. El pronóstico de todos los especialistas es que frente a nuevas tormentas y nuevas crecidas el pueblo se va a volver inundar. A pesar de todas estas calamidades, la población se ha multiplicado. De 2.000 habitantes que tenía en el año 2000, actualmente está llegando a los 5.500.

Desde hace décadas, la historia de La Madrid con las inundaciones dejó de ser algo episódico, dado que se encuentra ubicada en una llanura deprimida que recibe el caudal de ríos que bajan desde el oeste. Un primer quiebre se produjo en 1992, cuando el agua volvió a cubrir la localidad después de más de 40 años. En 1998, el fenómeno se repitió, incluso con mayor intensidad. A partir de entonces, los eventos se sucedieron en al menos siete oportunidades y nuevamente en marzo de este año. En 2017, la inundación resultó especialmente devastadora, lo que impulsó que se diagramara el llamado Plan Hídrico Estratégico Integral de Tucumán, un trabajo de una comisión de expertos de diferentes áreas. Pero dicho plan sigue hasta el día de hoy en comisión en estado parlamentario, o sea que quedó en la nada. Lejos de atenuarse, el problema se profundizó. El 11 de marzo pasado, el temporal provocó un escenario crítico: familias enteras se instalaron a la vera de las rutas 157 y 302, improvisando refugios entre vehículos, colchones y ropa. Semanas más tarde, nuevas lluvias obligaron a suspender clases y reavivaron la incertidumbre.

En dirección a La Madrid confluye el río Marapa que nace como río Singuil en un valle paralelo a la sierra de Narváez (Catamarca), que marca el límite con Tucumán. Tras recorrer unos 10 kilómetros hacia el sur, gira bruscamente al este, atraviesa una garganta y entra en territorio tucumano. Allí desciende por una quebrada de unos 400 metros y desemboca en el embalse del dique Escaba. Desde ese punto comienza a llamarse río Marapa. En su tramo final, el río deja la zona montañosa y se transforma en un curso lento de llanura que atraviesa áreas agrícolas cercanas a Juan Bautista Alberdi y Graneros. Aguas abajo recibe el aporte del río Huacra o San Francisco, uno de los principales generadores de crecidas. Finalmente llega a la zona baja de La Madrid, donde su caudal provoca inundaciones.

El Ancazo

La Madrid cobró notoriedad en la inundación de principio de marzo por el “ancazo”, cuando un puntero, “Pichón” Segura, vinculado al gobierno de Jaldo, le dio un cabezazo al diputado nacional de LLA, Federico Pelli, que junto con una delegación se habían hecho presentes en la zona de La Madrid llevando algunos colchones y mercaderías, una miseria frente al desastre que envolvía a miles de personas de un pueblo completamente inundado. Era una visita para la foto y los vecinos la tomaron como una acción de campaña electoral.

En el escenario del incidente, “Pichón” Segura, quien figuraba como empleado de una comuna rural, también trascendió que era miembro de seguridad vinculado al Ministerio de Seguridad, y en ese rol se encontraba integrando una delegación de funcionarios del Ministerio del Interior y dirigentes del PJ provincial, quienes también estaban en La Madrid para la foto, pero en nombre del gobierno provincial, haciendo promesas de soluciones de fondo.

De las promesas a la pueblada

El gobierno hizo un esfuerzo para desmarcarse de “Pichón” Segura y prometer soluciones a la situación. Fueron simplemente palabras. Por un lado, hubo todo un esfuerzo para que la agresión de Segura quedara en manos de la Justicia provincial y de esa manera el caso terminó con una sanción menor de cumplimiento domiciliario.

En relación las recurrentes inundaciones el gobierno se limitó a enviar bolsones, colchones y chapas, pavadas cuando centenares de familias sufrieron pérdidas totales de su mobiliario y equipamiento hogareño y sus viviendas quedaron marcadas por las secuelas que provoca cualquier inundación.

En ese escenario, la cuestión de fondo que fue uniendo a los vecinos fue la necesidad de obras que eviten precisamente que el pueblo vuelva a sufrir nuevas inundaciones, lo que significa obras que contengan los cursos de ríos que fluyen hacia la zona donde está asentada la localidad, asimismo como desagües y canales que desvíen el curso de las aguas cuando se producen fuertes tormentas. Uno de los factores que agravan las inundaciones en zonas como La Madrid es la infraestructura vial. Según explican los especialistas, muchas rutas funcionan hoy como verdaderos diques artificiales. “Son terraplenes de tres a cinco metros de altura con drenajes insuficientes. Eso hace que el agua quede retenida”.

Nada de esto fue abordado. A finales de marzo y principios de abril, una nueva tormenta provocó inundaciones en diferentes puntos de la provincia. La Madrid no fue la excepción. En algunas localidades los vecinos del departamento de Chicligasta organizaron cortes de ruta, como ocurrió con los vecinos de Santa Rosa y de Alto Verde. Días después, quienes se movilizaron y cortaron la ruta 157 fueron los vecinos de La Madrid. El reclamo central fue que se concreten las obras. La respuesta fue un centenar de efectivos que empujaron, golpearon, balas de goma, y detención de vecinos para despejar la ruta.

Días después, los vecinos en asamblea del pueblo decidieron que las medidas iban a seguir si no había respuesta del gobierno. Desde el gobierno prometieron que ahora sí iban a emprender soluciones.

Los acontecimientos de La Madrid tuvieron alto impacto en el sur de la provincia. Reflejo de ello ha sido que en diversos barrios de Aguilares y pueblos del departamento de Río Chico (Santa Rosa, Los Ríos, Villa Nueva, Santa Bárbara, entre otros) que sufrieron inundación y tampoco han recibido respuestas del gobierno para que se concreten las obras destinadas a impedir nuevas inundaciones han decidido autoconvocarse de manera coordinada.

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