Los trabajadores de Wade (ex Cresta Roja) se suman a la huelga de Granja Tres Arroyos

Escribe Pablo Busch

Sólo los trabajadores pueden frenar el proceso de quiebra.

Tiempo de lectura: 4 minutos

La crisis de Granja Tres Arroyos no para de agravarse, y ya hay muchos analistas que plantean la posibilidad de una quiebra. Este martes, la planta de Wade -la ex Cresta Roja- fue paralizada por los trabajadores ante la falta de pagos. La planta de Córdoba también está de paro. En las granjas productoras, los paros son frenados por UATRE, mientras la empresa aprieta ofreciendo arreglos.

Hasta ahora, todas las plantas de Granja Tres Arroyos venían teniendo conflictos por los retrasos en los pagos, salvo la ex Cresta Roja. Con la suma de Wade SA, la sociedad que armó Cresta Roja para comprarla, todas las plantas de la principal avícola del país están cursando conflictos.

En la planta de Concepción del Uruguay, la nueva comisión directiva del STIA viajó a Buenos Aires a negociar con la empresa ante una nueva falta de pagos -sobre salarios que se redujeron y sobre un plan de pagos de 5 cuotas por quincena-. El curso que marca la nueva directiva es hacer los reclamos “legales”, una vía que fortalece la posición de la empresa que incumple leyes y acuerdos a diestra y siniestra.

En la planta de Capitán Sarmiento, la empresa no pagó los servicios así que desde la semana pasada la planta se encuentra sin luz y sólo opera con generadores. Durante la jornada de hoy correría la misma suerte la planta de Concepción del Uruguay.

En las granjas productoras que GTA tiene diseminadas por todo el interior de la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos, los trabajadores venían haciendo paros cada vez que no se pagaban las cuotas de los sueldos. Desde las granjas se dio a conocer una parte sustancial de la crisis: por el atraso en los pagos de la empresa, los pollos no recibían el alimento necesario para su engorde, provocando el corte del ciclo productivo además de matanzas de animales no aptos para la venta. Los directivos de UATRE han buscado disuadir a los trabajadores de las granjas de que hagan huelgas, batiendo el parche de que ya no estaban permitidas a partir de la contrarreforma laboral. Los encargados de Recursos Humanos de la empresa recorren las Granjas ofreciendo arreglos por el 50% de las indemnizaciones.

Después de dos años de crisis, es evidente que no estamos ante un problema de “liquidez” de la empresa de la familia De Grazia. Lo que al principio se intentó disimular como “una tensión financiera” es hoy un proceso de quiebra abierto, como lo prueba el derrumbe de la producción industrial de la empresa. Según Infogremiales, “los números que circulan hablan que mientras años atrás el grupo faenaba alrededor de 700.000 pollos diarios, hoy el volumen se habría reducido a cerca de 200.000 aves por día”. Según consta en los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la deuda de Wade SA supera los $6.000 millones y suma 615 cheques rechazados por falta de fondos.

Granja Tres Arroyos, la controlante, está todavía peor: cuenta con una deuda en cheques que asciende a $ 29,3 mil millones, producto de 1.813 cheques rechazados. La posibilidad de acceder a financiamiento, en este cuadro, es remota. Estamos ante un proceso de liquidación de los activos de la empresa hacia la quiebra definitiva.

Los gremios que intervienen en el conflicto juegan todos con las mismas cartas. Acompañar las negociaciones legales, presentar medidas en el ministerio, seguir la ruta de las negociaciones que propone la empresa. Para que los trabajadores no expresen su voluntad de lucha, evitan convocar a asambleas en las plantas. Los paros de las plantas de Granja Tres Arroyos son verdaderas “autoconvocatorias” que pasan por arriba de la orientación de la representación oficial. Existe un conflicto permanente entre la bronca general de los trabajadores y la política dialoguista de la burocracia sindical -tanto del UATRE como del STIA-. Cuando la empresa denunció a los trabajadores de Concepción del Uruguay por realizar “paros intempestivos”, los representantes del STIA dijeron no tener nada que ver con las huelgas impulsadas por los delegados.

El proceso de quiebra plantea a diario la discusión entre los trabajadores sobre cómo actuar. Los cuerpos de delegados, con excepción de los delegados de Concepción del Uruguay, actúan como poleas de transmisión de la orientación de los sindicatos, y no como representantes de la voluntad de los trabajadores. En las puertas de la planta de Pilar los trabajadores comentan que, por la falta de perspectivas, un sector se inclina por el arreglo. La mayoría debe recurrir a trabajar en otras changas para complementar un salario sobre el cual no hay certezas de cobrar.

El paro de Wade y de la planta de Córdoba, el corte de luz de la planta de Cahuané, los cheques rechazados por miles de millones de pesos grafican un proceso de quiebra sin retorno. Los trabajadores deben actuar con la comprensión de esto porque, de lo contrario, además de quedar afuera de la empresa serán las principales víctimas de la quiebra -como ya lo son con la reducción salarial, con los pagos en cuotas, etc-. Frente a una quiebra, corresponde preparar la ocupación de las plantas para frenar el desangre de la empresa al que la está llevando la familia De Grazia, reclamando el control obrero de los planes productivos, así como de las cuentas de la misma, para frenar el vaciamiento y para imponer el pago en tiempo y forma de las obligaciones que le corresponden a la empresa con los trabajadores.

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