Línea 148: nuevamente, piquetes contra despidos e incumplimiento patronal de compromisos

Escribe Oscar Aguirrezabala

Una radiografía del monopolio capitalista del transporte ‘público’.

Tiempo de lectura: 2 minutos

Los trabajadores de la línea 148 retoman la lucha a 14 días de haber reiniciado sus trabajos en Misión Buenos Aires (Vicente López S.A.C), tras su adquisición a Micro Ómnibus Quilmes SA (MOQSA).

La empresa se había comprometido a respetar las condiciones de trabajo, así como los mandatos sindicales rápidamente, pero quebró todo acuerdo. La UTA, responsable intelectual de este ´pacto de caballeros´, había desarticulado el proceso huelguístico de los choferes en favor de políticas más “conciliadoras” con las patronales. Los trabajadores, tras más de cuatro meses sin cobrar, aceptaron esta orientación ante la ausencia de una dirección política firme.

El pasado viernes 8, recibieron 50 telegramas de despido, el desafuero gremial de los delegados y derivación de choferes a otras líneas de la firma. También confirmaron que no se harán cargo de la deuda con los trabajadores (arranca en noviembre del pasado año), alegando que la nueva patronal sólo se haría cargo de los salarios caídos desde marzo.

Previamente, los choferes habían realizado una jornada de huelga y protesta en las cabeceras. Entre sus reclamos figuraban la ausencia de las condiciones mínimas de trabajo requeridas por convenio: baño en cada cabecera, espacio de descanso, unidades en condiciones de seguridad e higiene para resguardar a choferes y pasajeros. La respuesta mostró una unidad política entre los gobiernos “distintos" de Milei, Kicillof y la camporista quilmeña Mayra Mendoza. El gobierno nacional ha dado rienda suelta a la patronal para liquidar a un colectivo obrero combativo, dado el fracaso de la ´contención´ de la UTA. El Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, ha dictado la conciliación obligatoria para desarmar cualquier reacción obrera. La patronal ha rechazado reincorporar a los choferes despedidos y dejado en pie los traslados arbitrarios de choferes a otras líneas de la empresa, sin el consentimiento exigido por ley de ambas partes. Los gobiernos provincial y municipal aportaron a la policía de cada jurisdicción para reprimir a los choferes y desarticular el piquete en la cabecera. La prohibición de ingreso a los 50 despedidos y el desconocimiento de los delegados electos es un camino para imponer la liquidación de toda acción huelguística venidera.

Este conflicto, ofrecido por la UTA como una gestión ´eficiente´ de la crisis del transporte, revela la continuidad de la ofensiva patronal que inició la vieja concesionaria de la línea 148, MOQSA. Asimismo, aquella patronal continúa su ataque en aquellas líneas que mantiene en su órbita.

Las patronales del transporte encaran la crisis con una política de liquidación de los derechos conquistados por los choferes, por un lado, y el aumento constante del boleto y los subsidios para compensar la caída de pasajeros, por el otro. La burocracia sindical ha abandonado una concepción integral del ‘transporte público’, que es precisamente el de los obreros a sus lugares de trabajo. La burguesía ligada al transporte ha hecho un negocio de la responsabilidad patronal de trasladar a sus propios obreros al lugar donde son explotados y expropiados de la riqueza que producen en beneficio del primero. Solo bajo una concepción integral, y con un planteo de clase, se puede elaborar una salida a la crisis del transporte que articula, por su profundidad, las contradicciones insuperables del monopolio capitalista del transporte.

Por la reincorporación de los choferes despedidos y el respeto de los derechos sindicales y políticos de los choferes. Por la satisfacción de todos sus reclamos y el abono de los sueldos adeudados. Por un aumento general de salarios para el conjunto de la clase obrera que compense los nuevos "boletazos" en el transporte público de pasajeros.

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