Humo en Rosario: multitudinario abrazo al rio Paraná en defensa de los humedales

Escribe Juan Cruz Mondino

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Este miércoles se realizó un abrazo simbólico al Río Paraná, convocado por organizaciones ecologistas, políticas y sociales. La convocatoria fue multitudinaria. Respetando el distanciamiento social, en el marco de la cuarentena, se reunieron más de 600 personas en la costanera, mientras el humo de las islas no daba tregua.

Durante el fin de semana, el fuego creció y el humo se extendió a toda la región del gran Rosario, inclusive llegando a zonas del norte bonaerense. A pesar de que el gobierno se expidió sobre la crisis, prohibiendo por 180 días la quema de pastizales en la zona del delta, el fuego continuó.

El ataque a los humedales tiene como consecuencia un verdadero desastre ecológico, comenzando por la destrucción de la flora y la fauna autóctona, y, además, representa un peligro para la subsistencia de los habitantes de las islas. La llegada del humo a la ciudad ha ocasionado alergias, complicaciones severas en cuadros respiratorios previos (asma, EPOC), entre otras complicaciones. Los responsables, harto conocidos por tener antecedentes probados en estas prácticas, han sido contabilizados y denunciados con nombre y apellido. Son nueve las familias dueñas de terrenos en el territorio isleño, entre ellas, los Baggio, dueños de la empresa de jugos.

La extensión de la frontera ganadera es de interés para los empresarios que tienen tierras en el delta del Paraná. La “renovación de pastizales” mediante la quema es ilegal y esta penalizada por la ley. La bajante del Paraná, la sequía y, en consecuencia, los pastos secos, han colaborado con la extensión del fuego. Aunque los dueños de tierras hayan salido a desmentir su responsabilidad, queriendo aducir que los fuegos se inician por “visitantes ocasionales”, está claro que estos son intencionales y producidos de manera adrede con fines lucrativos.

A pesar de lo conocido de estas prácticas y sus responsables, los gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe miran para otro lado, mientras el fuego crece. La concentración multitudinaria ha señalado un camino para la defensa del Paraná y de su riqueza natural: solo la movilización popular puede defender lo que los capitalistas depredan sin ningún tipo de consideración por el medio ambiente.

La lucha por la defensa del medio ambiente no puede estar escindida de una lucha por arrebatarle control de los recursos productivos que el río brinda a los capitalistas y ponerlos bajo control de los trabajadores.

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