"La paritaria de las deudas": Kicillof ofrece créditos mientras se profundiza la pérdida salarial de los estatales bonaerenses

Escribe Alejandra Greig

La aparición del Banco Provincia en la negociación paritaria expone una realidad cada vez más extendida: miles de trabajadores recurren al endeudamiento para compensar años de deterioro salarial.

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La última reunión paritaria de los trabajadores estatales bonaerenses dejó una imagen difícil de ignorar. Mientras miles de trabajadores esperaban una propuesta salarial capaz de responder al aumento permanente del costo de vida, el gobierno provincial sentó en la mesa de negociación al presidente del Banco Provincia para anunciar una línea especial de refinanciación de deudas de hasta 72 cuotas. No hubo una propuesta de recomposición salarial. Hubo una propuesta para refinanciar deudas. Es un reconocimiento implícito del propio gobierno: el endeudamiento de los trabajadores estatales alcanzó una magnitud tal que requiere una intervención específica del Banco Provincia.

¿Por qué miles de trabajadores bonaerenses necesitan refinanciar sus deudas?

El sobreendeudamiento no surgió de un día para otro. Es el resultado de años de deterioro del poder adquisitivo. Según un relevamiento difundido por InfoPlatense sobre la base de datos oficiales de inflación y acuerdos paritarios, entre diciembre de 2022 y julio de 2025 los salarios de los trabajadores estatales bonaerenses aumentaron nominalmente un 279,8%, mientras que la inflación acumulada alcanzó el 680,7%. El resultado fue una pérdida real del 51,4% del poder adquisitivo. Dicho de otro modo: los estatales bonaerenses conservan hoy menos de la mitad de la capacidad de compra que tenían a fines de 2022.

La caída salarial se expresa todos los días en la vida de miles de trabajadores, que utilizan tarjetas de crédito o préstamos para comprar alimentos, afrontar gastos escolares, pagar servicios o cubrir medicamentos. La deuda dejó de ser una herramienta para realizar proyectos y se transformó en una condición necesaria para llegar a fin de mes. El gobierno de Kicillof, en lugar de discutir una recuperación real de los salarios, ofrece mecanismos para administrar las consecuencias de esa crisis.

La refinanciación no constituye una solución: el trabajador toma un nuevo crédito para cancelar obligaciones previas y garantizar que bancos, tarjetas y entidades acreedoras continúen cobrando. Lo que se presenta como una ayuda para los trabajadores es también una garantía de cobro para el sistema financiero. El salario insuficiente permanece; la deuda simplemente cambia de forma.

Incluso cuando las tasas ofrecidas puedan resultar inferiores a otras alternativas del mercado, el mecanismo mantiene la misma lógica: quienes perdieron poder adquisitivo deberán devolver durante años capital e intereses por una deuda originada en la insuficiencia de sus ingresos. La crisis salarial es transformada en una obligación financiera de largo plazo..Setenta y dos cuotas significan seis años de endeudamiento. Un trabajador que hoy no logra cubrir sus gastos básicos podría continuar pagando las consecuencias de esta crisis salarial hasta 2032. Lo que se presenta como una solución coyuntural termina revelando la profundidad estructural del problema.

Adaptación de las conducciones gremiales

Las conducciones sindicales mayoritarias vienen desarrollando la política de evitar medidas de lucha acordes con la magnitud del deterioro salarial. Mientras los ingresos pierden valor y el endeudamiento crece, las direcciones gremiales continúan subordinando sus reclamos a los tiempos y límites fijados por la administración de Axel Kicillof para no afectar su carrera por la presidencia en 2027.

Las paritarias se han transformado cada vez más en mecanismos de administración del ajuste sobre los trabajadores. Se negocian porcentajes, plazos y cuotas, pero no se cuestiona una política salarial que ha llevado a miles de estatales a depender del crédito para sostener condiciones mínimas de vida.

La contradicción resulta particularmente evidente en un gobierno que se reivindica defensor del "trabajo" y del empleo público. La respuesta central frente al deterioro de los ingresos ya no es el salario sino el endeudamiento. Allí donde antes debía discutirse una recuperación del poder adquisitivo, hoy se ofrecen mecanismos para refinanciar obligaciones impagas.

La propuesta que Kicillof coloca sobre la mesa paritaria para los trabajadores bonaerenses es más deuda y menos salario.

La salida no vendrá de los bancos, sino de la organización independiente de los trabajadores para imponer una recuperación efectiva de sus ingresos y de sus condiciones de vida: por una recomposición inmediata de los salarios, cláusulas de actualización automática frente a la inflación y la reapertura permanente de las paritarias bajo control de los trabajadores.

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