El turno rotativo es insalubre

Escribe Pablo Capo (trabajador de Siderca)

Lo dice la OMS, y Siderca lo admite.

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Hace unos días, la empresa Siderca nos mandó por la intranet un consejo para cuidar el corazón. Decía, con firma de sus médicos, que hay que dormir entre siete y nueve horas, acostarse y levantarse siempre a la misma hora para no desajustar el reloj biológico, y dormir de noche y a oscuras, porque la luz corta la melatonina y eso hace mal. Muy lindo, todo cierto. Un solo detalle: mientras Siderca que nos da ese consejo nos tiene a miles trabajando en turnos rotativos, que es hacer, punto por punto, exactamente lo contrario. Nos explican cómo cuidar la salud mientras nos organizan el trabajo para que sea imposible.

En Siderca la rotación es mañana, noche y tarde, y ni siquiera sigue un orden natural: es un salto brusco, de la mañana, directamente a la noche. El turno mañana entra a las 5hs y sale a las 13hs para entrar a las 5hs, los trabajadores se tienen que levantar a las 4hs con suerte, y para dormir las siete u ocho horas que la propia empresa recomienda, tendrían que estar durmiendo a las 20hs. ¿Quién, en Argentina, cena y se acuesta a las 19hs o 20hs? Nadie. Así que el que hace turno mañana, en los hechos, duerme de menos casi siempre. No es el “turno tranquilo”: es otra forma de no descansar.

El cuerpo se las rebusca como puede: lo más común es volver reventado, tirarse a dormir una siesta de dos horas a la tarde, y después dormir cuatro o cinco horas de noche. ¿El problema? Que eso es sueño partido, y es justo lo que no hay que hacer. La propia empresa lo dijo en su comunicado: el sueño tiene que ser regular e ininterrumpido para que el cuerpo se recupere. Dormir a pedazos, dos horas acá y cuatro allá, no repara igual. Pero el turno no te deja otra opción: hagas lo que hagas, dormís mal.

Y el turno noche entra a las 9 de la noche y sale a las 5 de la madrugada. Es dormir de día, con el sol entrando, el ruido de la calle y la vida de todos los demás pasando mientras el trabajador descansa. El cuerpo, que de día no produce las hormonas del sueño, no descansa igual aunque esté muerto de cansancio. Salir un sábado a las 5 de la mañana y no poder pegar un ojo, o dormir tres horas y levantarse peor que al acostarse. Nunca se descansa bien, nunca del todo. Y cuando por fin el cuerpo se empieza a acostumbrar a un horario, ya toca cambiar al otro.

La ironía: el propio comunicado de la empresa dice que hay que mantener un horario constante y dormir de noche. El turno rotativo es la máquina perfecta para romper las dos cosas. No es que el trabajador que rota sea un desordenado que se cuida mal: es que el sistema de trabajo lo obliga a vivir contra su propio reloj biológico. Y eso, que parece solo cansancio, es mucho más grave de lo que nos quieren hacer creer.

El rotativo es probadamente insalubre

Vamos a los datos, porque esto no es una opinión de un trabajador cansado. La Organización Mundial de la Salud, a través de su agencia especializada en cáncer, clasificó el trabajo por turnos que altera el reloj biológico como “probablemente cancerígeno” para las personas. De nuevo: la máxima autoridad sanitaria del mundo dice que este régimen de trabajo es un probable cancerígeno, en la misma lógica con la que se miran otras causas de cáncer.

Y hay más. Los estudios médicos demuestran que el turno rotativo y nocturno es, por sí mismo, un factor de riesgo cardiovascular, igual que el tabaquismo, la hipertensión o la diabetes. Y ojo con esto, porque es clave: es un factor independiente. Quiere decir que suma su propio riesgo por encima de todo lo demás. Los estudios compararon trabajadores descontando si fumaban, si comían mal o si eran sedentarios, y aun así los que rotaban turno tenían más riesgo de enfermedad coronaria: hasta un 35 o 37% más en los que llevan muchos años. El turno, solo, te enferma el corazón.

El dato que lo resume todo lo dio hace años un experto de la Organización Internacional del Trabajo: cada quince años de trabajo nocturno producen un envejecimiento adicional de unos cinco años. No es una metáfora. El turno te gasta el cuerpo más rápido que el calendario. Te jubilás, si llegás, con un cuerpo que tiene cinco o diez años más que tu documento. Y la propia empresa, en ese comunicado que mandó, admite sin querer todo esto: dice que dormir mal de forma habitual causa hipertensión, obesidad y enfermedades del corazón. Bueno: eso es exactamente lo que produce el turno rotativo que ellos mismos imponen.

Y hay un detalle más que empeora lo de Siderca. Los estudios muestran que no todas las rotaciones son iguales: la que sigue el orden natural del día (de la mañana a la tarde y después a la noche, acompañando el reloj del cuerpo) es menos dañina que la que salta o va para atrás. En Siderca rotamos mañana, noche y tarde: un salto brusco, de la mañana directo a la noche, que es justamente de los peores esquemas para el organismo. Un informe que debe alertar a los trabajadores

Por si todo esto sonara lejano, miremos lo que pasa en casa. Ya en 2007, el propio Servicio Médico de Siderca informó, en base a los exámenes que hace todos los años, que el 80% del personal de la planta tenía algún factor de riesgo cardiovascular: obesidad, colesterol, triglicéridos, tabaquismo, diabetes o hipertensión. Y más de la mitad, dos o más factores a la vez. Ocho de cada diez compañeros con el corazón en riesgo, medido por la empresa.

La ciencia dice que el turno rotativo es, por sí mismo, un factor de riesgo cardiovascular. Y en Siderca la enorme mayoría de los que estamos en producción trabajamos en turnos rotativos. ¿Es casualidad, entonces, que ocho de cada diez tengan el corazón en riesgo? No lo afirmamos como sentencia, pero la pregunta cae de madura, y es la empresa la que debería responderla, en vez de mirar para otro lado. Porque frente a un número así, lo serio sería revisar el sistema de turnos que enferma, y no ofrecer alguna actividad suelta para descargar la conciencia.

El 6x1: el peor de todos

Y si hablamos del turno rotativo, hay una modalidad que es la más salvaje: el 6x1. Seis días de trabajo por uno solo de descanso. Ahí el cuerpo directamente no tiene tiempo de recuperarse: un solo día franco no alcanza para nada, ni para dormir lo atrasado, ni para ver a la familia, ni para respirar. Si encima ese esquema rota entre mañana, noche y tarde, es la tormenta perfecta: exprimen al máximo al trabajador y no le dan ni el respiro mínimo para reponerse, ni para poder siquiera pensar del agotamiento. El 6x2 ya es duro; el 6x1 es directamente inhumano.

El aislamiento social a causa del régimen de turnos

Pero el turno rotativo no impacta solo en la salud. Arroja fuera al trabajador de la rutina familiar, de lo que pasa fuera de las plantas de trabajo. Estudiar, hacer un curso, ir a la facultad, aprender un oficio: imposible para el trabajador rotativo: los horarios cambian todo el tiempo. Otras actividades tan simples como jugar al fútbol los sábados con los mismos de siempre, ir a un cumpleaños, estar en la mesa el domingo con la familia, dependen del régimen de rotación. Difícil: cuando las familias descansan, el trabajador entra a trabajar; cuando el trabajador tiene libre, es un martes que no tiene libre nadie. El turno rotativo aísla socialmente la vida del trabajador. Lo desconecta de los amigos, de la familia, de cualquier actividad social, cultural o de aprendizaje que necesite un mínimo de regularidad, incluso de la militancia política. Convierte en alguien que solo puede trabajar, dormir a los saltos y esperar el próximo cambio de turno. Y esa vida recortada, sin proyecto y sin encuentro, también enferma: no es casualidad que entre los que rotan turno haya tanta ansiedad, tanta depresión y tanto aislamiento. La salud mental es un tema dentro de las plantas que nadie habla, así como no se habla de los suicidios que en Siderca suceden más de lo que se dice.

El turno rotativo debe ser abolido

Las pruebas están a la vista. Las consecuencias del turno rotativo son tremendamente dañinas para la salud y la vida social del trabajador. Por lo tanto deberían estar prohibidos, siendo reemplazados por turnos fijos de lunes a viernes de 8 horas, sin afectar los salarios. La empresa Siderca manda a los trabajadores consejos para cuidar el corazón; los trabajadores debemos exigir e imponer las condiciones para poder cumplirlos.

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