El hombre más rico de la historia y una empresa que pierde millones: la paradoja de SpaceX

Escribe Iara Bogado

Tiempo de lectura: 4 minutos

Apenas tres días después de su debut histórico en la bolsa de valores NASDAQ, SpaceX anunció este martes la adquisición de Anysphere, empresa matriz del asistente de programación Cursor, por 60.000 millones de dólares en un acuerdo enteramente en acciones (Financial Times, 16/06). La operación consolida el bloque monopólico que Elon Musk viene construyendo a ritmo acelerado: cohetes, inteligencia artificial, redes satelitales, semiconductores y ahora las herramientas de software más usadas por los programadores del mundo.

Las acciones de SpaceX treparon más de un 10% en la apertura del martes, elevando su capitalización de mercado a 2,77 billones de dólares y superando a Amazon -valuada en 2,6 billones- para convertirse en la quinta empresa más grande del mundo (Forbes, 16/06). La fortuna personal de Musk superó los 1,4 billones de dólares, consolidándolo como el primer billonario ("trillonaire" en inglés) de la historia. Sin embargo, detrás del relato del éxito bursátil, los números reales de la compañía cuentan otra historia: SpaceX cerró 2025 con pérdidas netas de 4.900 millones de dólares y acumuló otros 4.280 millones en rojos durante el primer trimestre de 2026 (Forbes, 16/06). Como señaló el inversor Michael Burry -conocido por anticipar la crisis de 2008-, no hay nada en los documentos presentados ante la SEC que justifique una valuación de siquiera un billón de dólares (Forbes, 16/06).

La lógica del monopolio integrado

La adquisición de Cursor no es un movimiento comercial ordinario. Es la pieza que completa un rompecabezas estratégico. En febrero de 2026, Musk fusionó SpaceX con xAI -el laboratorio creador del chatbot Grok- absorbiendo también la red social X en una estructura valuada en más de un billón de dólares (New York Times, 16/06). En mayo anunció el proyecto Terafab, una planta de fabricación de chips avanzados en Texas con una inversión inicial de al menos 55.000 millones de dólares. Ahora, con Cursor, incorpora la herramienta de programación asistida por IA de mayor crecimiento en el mercado, fundada en 2022 y respaldada por fondos como Andreessen Horowitz y Thrive Capital.

El objetivo declarado es construir "los centros de datos espaciales más útiles del mundo" (New York Times, 16/06). El objetivo real, como señalamos en notas anteriores, es blindar la infraestructura informática del imperialismo norteamericano: trasladar el procesamiento de datos a la órbita terrestre para ponerlo fuera del alcance de sabotajes, ciberataques o apagones, garantizando la superioridad militar de los Estados Unidos en la guerra mundial imperialista en curso.

Una burbuja sostenida por el Pentágono

El mercado convalida pérdidas siderales porque sabe que detrás de SpaceX no hay un negocio civil rentable, sino contratos militares garantizados por el Estado imperialista. El 1° de mayo, el Pentágono cerró acuerdos con siete empresas tecnológicas -entre ellas SpaceX- para integrar inteligencia artificial en sus redes clasificadas. Los contratos vigentes de la compañía con el Departamento de Defensa y la comunidad de inteligencia ratifican que su rentabilidad no se mide en ganancias comerciales, sino en su valor estratégico para la guerra.

La absorción de Cursor profundiza esta lógica. Cursor utilizó originalmente el modelo Claude de Anthropic para potenciar su agente de programación; luego de que Anthropic lanzará su propio producto competidor -Claude Code-, la startup desarrolló modelos propios (New York Times, 16/06). Ahora, bajo el paraguas de SpaceX y xAI, esa capacidad quedará integrada directamente en la cadena de producción de tecnología militar. Los mismos algoritmos que hoy escriben código para startups de Silicon Valley serán mañana optimizados para los sistemas autónomos de combate del Pentágono.

El billonario y la clase obrera

Mientras Musk se convierte en el primer billonario de la historia, la IPO (oferta pública inicial) de SpaceX se presenta en los grandes medios como una victoria del "capitalismo popular": miles de empleados recibirán acciones millonarias, se nos dice. Lo que no se dice es que ese esquema de compensación en acciones funcionó durante años como mecanismo de disciplinamiento: los trabajadores de los complejos de Texas debieron someterse a jornadas extenuantes y contratos de permanencia obligatoria de cinco o más años para que sus acciones quedaran en firme. Quienes no resistieron el régimen o se fueron antes perdieron todo derecho al cobro.

La unificación de cohetes, IA, redes de información, robótica y semiconductores bajo un solo bloque monopólico -lo que Musk llama ProjectX- no es el triunfo de la innovación, que no ha dado resultados tangibles como tal, salvo en su aplicación para la guerra. Es la forma que adopta el capital, en un cuadro de anarquía de mercado: empresas deficitarias sostenidas por una especulación sin precedentes, que convierte a una minoría de capitalistas en una oligarquía con derecho a una descomunal apropiación de la riqueza social. Mientras los gobiernos capitalistas desfinancian la salud y la educación, el sistema financiero coordina tsunamis de liquidez para perfeccionar los instrumentos de destrucción material y social.

Fuentes:

https://www.nytimes.com/2026/06/16/business/spacex-cursor-aquisition-ipo.html

https://www.forbes.com/sites/tylerroush/2026/06/16/musks-net-worth-hits-14-trillion-spacex-passes-amazon-as-fifth-largest-company/

https://www.ft.com/content/17153f13-b0c8-4331-8f97-32a19a5e966e?syn-25a6b1a6=1

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera