Hidrovía: el macrismo se mete de lleno en la disputa palaciega

Escribe Lucas Giannetti

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A pesar de la preadjudicación que la Comisión Evaluadora de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) realizó en favor del consorcio integrado por la belga Jan de Nul y Servimagnus, de capitales locales, la licitación de la Hidrovía tiene un final abierto. En los últimos días se ha conocido las intermediaciones realizadas por quien supo oficiar de ministro de Transporte de Mauricio Macri, Guillermo Dietrich, en favor de DEME, empresa que también cuenta con el apoyo de la facción encabezada por Karina Milei. Es conocido el viejo anhelo de Macri de tener bajo su control el negocio de la Vía Navegable Troncal (VNT), que no pudo lograrlo en sus cuatro años de gobierno y que le ha granjeado una fuerte disputa con Santiago Caputo en lo que va de gobierno libertario.

Durante la efímera “luna de miel” entre Macri y Milei, en el primer tramo del gobierno liberticida, el líder del PRO quería poblar el gabinete con personeros políticos propios. Uno de los apuntados era, precisamente, Dietrich, con el propósito de meter una cuña en la licitación de la Hidrovía. Macri ha oficiado como lobbysta de la dragadora neerlandesa Boslakis. Los intentos del macrismo para que Boskalis se quede con la licitación encontró escollos, ya que la empresa “no contaba con la capacidad operativa para hacerse cargo del total de la hidrovía. Por eso Macri trabajó para que la licitación sea por partes y que diferentes empresas se queden con distintos tramos. Esto tenía una contra: el Estado se tenía que hacer cargo de los tramos menos redituables y encarecía el peaje” (LPO, 14/6). Con Boslakis fuera de competición, los intereses de Macri se volcaron hacia DEME por medio de Dietrich, que trató de revertir el proceso licitatorio que, por ahora, tiene como ganador al consorcio Jan de Nul - Servimagnus.

Desde el otro sector afirman de Dietrich abría acordado trabajar con DEME si es que esta se hace con la licitación. El consorcio encabezado por Jan de Nul, a partir de haber operado hace más de 30 años la navegabilidad de la Hidrovía, sacó una considerable ventaja en lo que respecta a los requerimientos técnicos de la lictación. La respuesta de DEME, aconsejada por Dietrich, fue la de ofrecer, públicamente, una tarifa un 17,4% más baja que la que figura en los pliegos presentados por el gobierno, tratando de capturar los favores del sector agroexportador e importador, que obtendrían un pingüe ahorro en el transporte de la mercancía.

Antes de realizar esta oferta, desde DEME trataron de interpelar al ministro de Economía Luis Caputo por medio de una carta en la que se puede leer entre líneas la denuncia de que la licitación fue direccionada. Asimismo, le hicieron saber que la dragadora belga también cuenta -como DEME- con el apoyo del trumpismo y le aseguraron que no tienen vínculo con capitales chinos.

En una misiva enviada el viernes 12 a la Cámara de Puertos Privados Comerciales, la Bolsa de Comercio de Rosario, la Unión Industrial Argentina y otras organizaciones empresarias, que son las verdaderas interesadas en que el proceso licitatorio llegue a su fin, Jan de Nul señaló que la oferta realizada por DEME “se apoya en supuestos y variables ‘irreales’ que incluyen la omisión de impuestos, menos inversiones y errores en el cálculo de ingresos” (LPO, 13,6). Según Jan de Nul, el ahorro propuesto por DEME se basa en haber “pasado por alto” el pago de impuesto y en presentar un “esquema de inversiones significativamente menor al previsto en los pliegos y errores en la estimación de los ingresos futuros de la concesión” (ídem). El equipo técnico de Jan de Nul observó que sus competidores estimaron en U$D 95 millones en concepto de IVA durante los 25 años que se extiende la licitación, cuando aplicando la normativa vigente sobre actividades como el charteo de embarcaciones y la compra de combustibles, el monto debería ubicarse cerca de los U$D 1.600 millones. Los números presentados por Jan de Nul darían por tierra la rentabilidad extraordinaria de la proyección económica presentada por DEME.

En esa carta, desde Jan de Nul también dejaron de manifiesto que DEME prevé invertir U$D 280 millones durante los primeros cinco años de concesión y que no consideran una capitalización hasta el final de la misma. Fueron categóricos en este punto al afirmar que el monto propuesto por DEME “es insuficiente para sostener la modernización tecnológica, el balizamiento y la señalización de la vía navegable” (ídem). De esta manera, la preadjudicataria desmontó la oferta de su competidora, que había despertado interés en el complejo agroexportador. Otra objeción realizada por Jan de Nul es que DEME “proyectó tarifas de peaje calculando una profundidad que superaría los máximos permitidos por el pliego sobreestimando ingresos por 370 millones de dólares” (ídem). Todo parece indicar que el asesoramiento de Dietrich ha caído en saco roto. Si DEME quiere impugnar el proceso licitatorio, deberá pagar los U$D 10 millones previstos en los pliegos para este interponer este recurso.

En la puja por la licitación de la principal vía navegable continental de Sudamérica, se cruzan todo tipo de intereses - desde el objetivo del imperialismo norteamericano en el control de la cadena logistica y la expulsión de los capitales chinos de la región, hasta las luchas palaciegas que se suceden en la Casa Rosada. El ´karinismo´ ha bregado en favor de DEME, mientras que Santiago Caputo, a través de Iñaki Arreseygor, director de la ANPyN, armó los pliegos a la medida de Jan de Nul, que tendría entre sus subcontratistas al Grupo Neuss, de la camarilla ´caputista´.

El lobby macrista parece que no ha podido torcer, por ahora, el camino que ha transitado la licitación diseñada por el gobierno liberticida.

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