Clarín, Telefónica y los Werthein: Milei hace lugar para un amigo

Escribe Flavio Pereyra

Sobre la aprobación de Milei a la compra de Telefónica por Telecom.

Tiempo de lectura: 3 minutos

En febrero de 2025, Telecom-Clarín compró Telefónica de Argentina al grupo español homónimo, por U$D 1.245 millones. Telefónica venía en retroceso de cuota de mercado por la desinversión, pero conserva una importante red de telefonía móvil (Movistar), además de una red troncal nacional. La oferta intempestiva de Clarín obedecía a la necesidad de cerrar esa puerta a sus competidores. Esta operación desató la furia de Milei, que mantiene cuentas pendientes con Clarín. Esta semana puso condiciones para aprobar la operación.

El grupo Werthein, una de cuyas cabezas oficiaba de canciller de Milei, es propietario de DirecTV (TV satelital) venía de hilvanar un acuerdo con Amazon para vender su próximo servicio de internet satelital (al estilo Starlink), pero le falta todavía una red móvil para una oferta integrada. La misma carencia tiene Telecentro, de Pierri, con una extendida red de internet de banda ancha y TV, pero también sin oferta móvil.

Para la aprobación Milei impone una serie de restricciones a cumplir dentro de 18 meses, cuando finalizaría su mandato. Por un lado, la transferencia de 6 millones de clientes de telefonía móvil (4 millones en AMBA, y los restantes entre el norte y sur del país), casi un tercio de los clientes móviles de Telefónica. Dentro de las restricciones para la elección el gobierno explícitamente deja afuera Claro, que ya cuenta con una importante red móvil. De conjunto, calza a medida de un amigo.

Como señalamos en ese momento, detrás de los discursos de inversiones de cara al cliente y de “impedir un monopolio”, lo está en juego es el control de uno de los mercados más importantes del país, con un importante peso estratégico.

Por otro, la devolución de 130Mhz de espectro -60 inmediatos- y 211.400 abonados a internet en diferentes ciudades del país, que mayormente interesa a grupos o “cooperativas” con peso en el interior del país. Claro o Telecentro, que operan en AMBA, estarían interesados en estos clientes, que implica una valiosa infraestructura, conocida como “última milla”.

Si bien Telecom consigue la aprobación y consolida su posición cuasi monopólica como único proveedor integrado de TV, internet, y móvil en las ciudades más ricas del país, las condiciones dan lugar para una importante cabeza de playa de un competidor. Así y todo, el CEO de Telecom se mostró optimista para cumplir los requisitos del gobierno en un año. Telecom había ofertado ceder la mitad de las líneas y clientes en su negociación con el Gobierno.

El proceso continuará con Telecom debiendo presentar potenciales compradores en 60 días, si es que el grupo no decide actuar judicialmente. Mientras tanto, absorbe de Telefónica las áreas y recursos que le interesan, y negociará el “paquete” que pondrá a la venta. El gobierno se reservó la última palabra en la aprobación de esta operación, a través de la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC).

Si el grupo W, cuya estrategia es plenamente inalámbrica, no quisiera quedarse con la parte de accesos fijos, puede negociarse un reparto de Telefónica, o una posterior de esa venta a otra empresa más interesada.

FOETRA

Los trabajadores de Telecom, históricamente de Foetra, ya está repartida con el SATSAID (sindicato de televisión) por su fusión con Telecom, pero donde la patronal avanza sin resistencia gremial sacando trabajadores fuera de convenio, y ha logrado imponer algunos despidos. En Claro, no ha conseguido encuadrar más allá de los trabajadores de las comerciales.

La absorción de Telefónica por otra empresa podría abrir al encuadramiento de su compradora, pero también a la disolución de su peso gremial.

Luego de la firma de actas a la baja y flexibilizadoras como la jornada de 9hs, polifunción, trabajo fines de semana, el convenio de terceros en Telecom a semejanza del de UOCRA, entre otras -y anteriores a la llegada al gobierno de Milei-, o la disminución de los aportes patronales al Fondo Compensador, la estrategia de la Azul y Blanca que encabeza Marín será aceptar nuevas actas flexibilizadoras y la destrucción del convenio histórico y las 7 horas sin pelear.

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