"En Campana se produce el acero más caro del mundo, pero el obrero no puede ni alquilar"

Escribe Pablo, trabajador de Siderca

Crónica de un trabajador del cordón industrial de Zárate, Campana y Escobar.

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hay una pregunta que en Campana se hace sola: si esta ciudad es uno de los motores industriales del país, ¿por qué tantos de los que laburamos acá no podemos vivir acá? Lo ves todos los días en la puerta de Tenaris Siderca, la planta de tubos del Grupo Techint. Un montón de compañeros se levantan de madrugada en Zárate, en Escobar, en algún lugar de la zona más lejos, para venir a poner el cuerpo a la fábrica, porque en Campana mismo el alquiler no les da. Producen la riqueza de la zona, pero la zona no tiene lugar para ellos.

El dueño de la fábrica y el dueño del país

Pongámosle nombre, como siempre. Tenaris es del Grupo Techint, y el que manda en Techint es Paolo Rocca. En el ranking Forbes 2026, Rocca superó a Galperin y quedó como el empresario más rico de la Argentina. No es poca cosa: Techint factura más de 22.000 millones de dólares por año y emplea a unas 52.000 personas en distintos países. El imperio va del acero (Tenaris, Ternium) al petróleo de Vaca Muerta (Tecpetrol).

Ahora agarrá ese dato y ponelo al lado del recibo de sueldo. En las propias reseñas que dejan los trabajadores de la planta de Campana, se repite la misma frase: el salario es bajo para la vida de hoy. Y no es un caso aislado de queja: hace un tiempo los metalúrgicos de Tenaris pararon. Trabajadores de varias seccionales se movilizaron a Campana, primero frente a la planta de Tenaris y después al centro, reclamando una actualización salarial, con un paro de 72 horas, el tercero consecutivo, mientras la inflación acumulada ya superaba el 70 por ciento. O sea: el hombre más rico del país discutiéndoles centavos a los que le hacen los tubos.

La cuenta que no cierra

Hagamos la cuenta como la hace cualquier familia obrera. Por un lado, el sueldo que no alcanza. Por el otro, un alquiler que se come la mitad o más de lo que entra. Según el Índice de Emancipación, un joven con empleo formal llegó a necesitar el 52% de su salario para alquilar. Y ojo que eso es con trabajo en blanco, que es el caso “bueno”. Con changas o informalidad, directamente no hay manera.

Esto no cayó del cielo. La Argentina tiene un déficit que pasa los 3,2 millones de viviendas, y el DNU 70/2023 del gobierno de Milei desreguló el mercado de alquileres. Resultado: el dueño pone el precio que quiere, pide garantías imposibles, adelantos de varios meses, y el que labura queda afuera. Mientras tanto, los créditos hipotecarios están congelados y la obra pública parada, con despidos en la construcción. No hay plan de vivienda, no hay crédito, no hay alquiler accesible. Te sacan todas las puertas al mismo tiempo.

Hay una ironía que duele. Techint, el grupo dueño de la fábrica, en sus orígenes en los años 50 construyó el Barrio Siderca para sus obreros, y durante décadas levantó viviendas junto a sus empleados. Pero ese modelo quedó en el museo: hoy el negocio es el tubo de acero y el petróleo, no el techo del trabajador. El obrero que produce el acero ya no entra en las cuentas de la vivienda de nadie, ni del Estado ni de la empresa. Sabemos que la UOM volvió a impulsar un plan de viviendas, pero quedo frenado por la intervención.

Hasta para curarte tenés que irte

Porque no solo te cuesta vivir cerca de donde laburás: cuando te enfermás en serio —y en un cordón petroquímico, con el aire que respiramos, te enfermás— muchas veces te terminan derivando o te vas por las tuyas a un hospital de Capital, donde está la alta complejidad. Es la frutilla del postre: la región genera miles de millones de dólares en acero, petróleo y química, pero el trabajador que la sostiene tiene que viajar a CABA para atenderse bien. Ni hablar de lo que es vox populi, que no te dan certificados médicos en las guardias de las clínicas de la zona. Y ahora con la intervención están suspendidas las prestaciones de la Obra Social.

Y te hablo de salud y contradicciones, el servicio médico de Siderca despidió a sus trabajadores y ahora están contratados de forma tercerizada y la propia ART Federación Patronal (que parece chiste el nombre, pero no lo es) tiene una sucursal dentro del servicio médico de Siderca así que ellos mismos también deciden cuando estas de alta médica, irónico pero real, no hay imparcialidad alguna.

Mirá la contradicción hasta el final: el mismo Grupo Techint tiene un brazo de salud, Humanitas, su empresa de atención médica, que dirige la familia Rocca desde Italia. Hospitales de primera para el negocio allá; para el obrero de Campana, la salita saturada y el micro a Capital. La salud, como la vivienda, también se reparte por clase. Ni hablar de lo caro y difícil que esta viajar y que la nueva estación hecha por Abella para Metropol no ayuda en nada y dificulta el traslado.

Lo que producimos nosotros tiene que volver a nosotros

Que no nos vendan que esto es “la economía” o “el mercado”, como si fuera el clima. Es una decisión. La riqueza que sale de Campana es enorme y real; lo que falta es que una parte de esa riqueza vuelva en forma de viviendas, salarios dignos y hospitales para los que la producen.

Por eso hay que pelear por un plan de viviendas en serio, sobre tierras ociosas y fiscales, con cuotas que no superen una parte razonable del sueldo. Por alquileres regulados y un freno a la especulación inmobiliaria. Por salarios que le ganen a la inflación, que es lo que los compañeros de Tenaris vienen reclamando con sus paros. Y por hospitales de alta complejidad acá, en la zona que más riqueza genera, para no tener que viajar a curarse. Nada de esto lo van a regalar los Rocca ni el gobierno: lo va a conquistar la organización de los trabajadores, en la fábrica y en el barrio, que son la misma pelea.

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