Heróico ingreso de Argentina a la final: "La única lucha que se pierde es la que se abandona". Nota de tapa de Política Obrera N° 148 edición impresa.
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El Mundial no ha podido escapar a la guerra y a la represión de Donald Trump.
Durante todo su desarrollo (hasta las semifinales) no ha dejado de funcionar el nefasto organismo de represión, secuestro y asesinato de inmigrantes, el ICE, que ha agregado a sus atropellos a quienes asisten a los juegos del Mundial.
Ahora, con motivo del partido Inglaterra-Argentina, Trump ha convocado al ICE a reprimir cualquier expresión reivindicativa del derecho de Argentina a Malvinas, violando la enmienda más importante de la Constitución estadounidense, que garantiza la libre expresión. Milei se asoció de inmediato a la patoteada del criminal de guerra de la Casa Blanca, a través de la Secretaría de Seguridad.
Trump tiene derecho a anunciar la intención de anexar a Groenlandia y Canadá; a convertir a Venezuela en un protectorado, o a bloquear el comercio internacional de petróleo con Cuba, pero la “hinchada quilombera” no lo tiene para reclamar la soberanía nacional sobre los archipiélagos del Sur. Por el contrario, Trump, Milei y la comandancia de las FF. AA. de Argentina han pactado convertir al Atlántico Sur en un lago del imperialismo norteamericano.
Las gestas deportivas, por su repercusión, simbolizan también el rechazo a los opresores. En 1936, en las Olimpiadas del nazismo, un atleta afroamericano humilló a los deportistas que representaban al nazismo. En 1986 en México, cuatro años después de Malvinas, Maradona utilizó sus fintas (y hasta sus engaños) en el partido contra Inglaterra, reivindicando a los soldados asesinados por el imperialismo británico.
El deporte más popular del mundo no puede dejar de reflejar las inquietudes populares, incluso si lo practican jugadores millonarios. Este Mundial no se ha caracterizado hasta ahora por expresar esas inquietudes, como lo muestra la ausencia de consignas por el cese de la agresión contra Irán por parte del Estado sionista de Israel y Estados Unidos, o la destrucción masiva en Palestina y Líbano. Es en Estados Unidos, sin embargo, donde millones de ciudadanos han votado por candidatos que denuncian el genocidio en Gaza. La amenaza de represión ha acallado numerosas voces de protesta.
Trump y Milei se han juntado para declarar un estado de sitio en Atlanta. Han proclamado su método de gobierno ante el mundo entero. Milei se ha subido al carro de una guerra mundial en pleno desarrollo. Milei no ha saltado con la hinchada nacional, porque “es un inglés”. Por eso ordenó al fascista local un fuerte operativo de represión en Plaza de Mayo. En el Mundial del 22, los Fernández del gobierno se refugiaron en sus domicilios.
Apoyamos el derecho de la hinchada a proclamar sus ideas políticas en las tribunas.
“Una chispa puede incendiar toda una pradera”.
