Trabajadores cautivos en el Hipódromo de Palermo

Escribe Sebastián Chirino

Federico Achával, patrón de estancia "nac&pop"

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“Unos 500 trabajadores del turf permanecen ´esclavizados´ dentro del Hipódromo de Palermo, privados de su libertad para salir del predio y bajo amenaza de perder el empleo, según relataron este jueves varios de ellos. Las autoridades del recinto hípico bajaron la orden de cerrar las puertas cuando se decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio por la pandemia de coronavirus (Covid-19), el pasado 20 de marzo, y mantienen a los empleados de los studs ´en peores condiciones que durante la dictadura´" (BAE, 18/6).

Los peones del hipódromo expusieron la situación a la que están sometidos desde el comienzo de la cuarentena mediante una manifestación en las puertas de las caballerizas. La administración del hipódromo impuso un mecanismo propio de patrones de estancia, prohibiendo la salida de los trabajadores bajo extorsión de pérdida del trabajo o descuento compulsivos. Los peones denunciaron las condiciones de hacinamiento a las que están sometidos. El hipódromo no garantiza condiciones mínimas higiene y seguridad, no hay un protocolo ni entrega elementos de protección.

A partir de esta situación también se expusieron los niveles salariales de estos trabajadores, por debajo bajo la línea de indigencia por jornadas extenuantes. Según expone el mismo portal, “con 20 años de antigüedad laboral, Martín -un peón de caballos- percibe un salario neto de 9.000 pesos por mes, se levanta a las 5 de la mañana, entrena a los caballos hasta el mediodía, luego les da de comer, los baña y a las 18 parte rumbo a su casa” (ídem).

Esta situación de semiesclavitud en el seno de un establecimiento icónico de la burguesía porteña cuenta con la complicidad del gobierno de Rodríguez Larreta y de la burocracia de la negrera Uatre, pero también con los nacionales y populares del Frente de Todos en sus diferentes variantes. Ocurre que los socios mayoritarios de HAPSA, la sociedad que explota el hipódromo de Palermo, es la familia del intendente ´nac&pop´ de Pilar, Federico Achával.

Antecedentes

Hace un año, el entonces concejal por el Frente de Todos despedía al 20% de los trabajadores del casino tragamonedas que funciona en los subsuelos del Hipódromo de Palermo por reclamar rebajas salariales y dejarlos sin obra social (noroesteconurbano.com.ar, 27/5/2019). “En Pilar, soy político y en el casino, soy patrón”, declaró el actual intendente según ese medio.

Antes de desplazar al macrista Nicolás Ducoté de la intendencia de Pilar, Achával estuvo metido en los turbios negociados de las últimas décadas que incorporaban a macristas y kirchneristas. En 2013, el periodista Carlos Pagni describía de esta manera el lugar de los Achával, al exponer el negociado del casino de Palermo.

“El pacto de las tragamonedas fue negociado por Federico Achával (padre), álter ego de Cristóbal López en Palermo, y Nicolás Caputo, el socio de Macri, que carece de funciones en el gobierno porteño. Caputo y Achával mantienen una vieja relación y tienen en común planes también en Pilar, donde desarrolla sus negocios César Mansilla, agente de prensa de López e íntimo del intendente Martín Zúccaro. El grupo podría promover al hijo de Achával, también Federico, de la Secretaría de Gobierno a la intendencia. Y tal vez conseguir la ampliación del Bingo Pilar, el más glamoroso del país. Achával Jr. milita en el Frente para la Victoria del Tortugas Country Club, Caputo es vicepresidente de Pro y Mansilla es consultor de Hermes Binner y Martín Insaurralde. Se va imponiendo la "cultura del encuentro", como quieren los obispos”. Con esta proyección, el periodista de La Nación se quedó corto.

Hay un hilo conductor de clase entre la gestión del intendente y la actividad del patrón. Pilar es uno de los municipios con más contagios de Covid, pero las políticas de gobierno estuvieron orientadas en beneficio de los barrios privados y patronales en detrimento de los trabajadores del distrito: ordenanzas y decretos que establecían a los parquistas y pileteros como trabajadores “esenciales”, sin obligar a sus empleadores garantizar salarios y derechos; los trabajadores de la salud son perseguidos en las clínicas privadas por exigir los elementos de protección o condiciones de trabajo dignas; los grandes establecimientos comerciales, como Jumbo o Coto escatiman en protocolos y ocultan a los contagiados con la complicidad del municipio.

Los negocios de la familia del intendente y su gestión se basan en las practicas patronales más miserables.

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