Argentina no consiguió “la cuarta”

Escribe Joaquín Antúnez

Será la próxima vez.

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Esta vez no hubo ‘remontada’, como ocurrió con Cabo Verde, Egipto e Inglaterra, en especial luego de la expulsión de Enzo Fernández. Argentina llegó invicta hasta el primer tiempo del alargue gracias a la actuación de ‘Dibu’ Martínez. España tuvo encajonada lejos del medio campo a nuestra selección la mayor parte del juego; lo mostraban en la pantalla las estadísticas acerca de las aproximaciones de gol de unos y otros, en un caso de 20 para España y 0 para la Albiceleste. La obtención de una segunda Copa consecutiva ha quedado para las nuevas generaciones.

La Selección de Scaloni, con una tradición ofensiva, propuso un partido defensivo que no la favoreció. Algunos encontronazos planteados por nuestros jugadores demostraron una inmadurez que sorprendió, y que nos dejó con una desventaja de diez para el alargue. Los 120 minutos de desarrollo que tuvo el partido marcaron un fuerte predominio del conjunto ibérico. El último ‘baile’ de Messi estuvo opacado por un planteo fundamentalmente defensivo que, muy probablemente respondió al desgaste físico de los partidos anteriores y a la larga sumatoria de encuentros que deben disputar los jugadores en las temporadas regulares

Los medios del mundo han catalogado el resultado de justo. Más allá han ido medios como la Gazzetta dello Sport, de Italia, que calificó de injusta la despedida mundialista del ‘crack’ argentino Lionel Messi; más allá de la Copa 2026 era la figura histórica del evento con gran impacto en la afición mundial. España se ha coronado campeona con la presencia del monarca Felipe VI en el estadio, el día del 90° aniversario del golpe falangista comandado por Francisco Franco contra la República, que fuera neutralizado por las Juntas Obreras armadas. En las tribunas ha ondeado la bandera de la monarquía castellana, a pesar de la predominante presencia futbolística de las otras naciones ibéricas (Cataluña, País Vasco) y de los hijos de la inmigración colonial. En 1978, nos entregó la Copa mundialista la Junta Militar de Argentina, a pocos metros del centro de tortura de la ESMA.

La estrella de España, Lamine Yamal, no tuvo el brillo que se esperaba -acorde a su talento- por la acumulación de lesiones previas. El negocio del fútbol obligó a la dupla central argentina a retirarse en los primeros 60 minutos de juego.

Donald Trump intentó ser parte de los festejos, sin embargo, su presencia fue repudiada por la silbatina del estadio. Los jugadores españoles lo hicieron a un lado al momento de levantar la copa. Algo similar sucedió con Felipe VI y Pedro Sánchez, que recibieron un tibio saludo de sus jugadores nacionales. Entre los jugadores argentinos, Cristian “Cuti” Romero y Lisandro Martínez evitaron cualquier contacto con el magnate; fueron los mismos que levantaron la bandera por Malvinas en Atlanta. La intención de los gobiernos de copar la celebración mundialista no fue acompañada por sus protagonistas. Javier Milei apeló a las “cábalas” negativas de su figura para justificar su ausencia en el estadio, en recuerdo de Carlos ‘mala onda’ Menem, en 1994.

Las calles de Argentina han recibido el resultado final con los sentimientos de pesar por el resultado adverso y con los bocinazos y una presencia de hinchas en las calles para celebrar la entrada a la segunda final consecutiva del seleccionado nacional en una Copa del Mundo. Los cantos de agradecimiento a Messi y a todo el plantel acompañan esos festejos; se espera que una importante presencia de hinchas se haga presente en ocasión del arribo del seleccionado al país. Milei, coquetea con declarar un feriado nacional, que no figura en las disposiciones antiobreras de la reciente contrarreforma laboral

El remate de Fernán Torres fue un balde de agua fría para la Selección, que demoró más de cien minutos en concretarse. Una marea de hinchas ha salido a las calles a pesar de la derrota. Concluye la etapa de la Selección de numerosas victorias, que se poblará de caras nuevas y voluntad deportiva. Para eso necesitamos que millones de pibes de nuestras barriadas tengan el acceso a la alimentación, a la educación y al deporte, que no vendrá de Milei ni de ningún partido o fuerza patronal.

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