Más de mil muertes a causa del ébola: la situación en República Democrática del Congo se agrava por la guerra y la pobreza

Escribe Daniela Magoc

Tiempo de lectura: 3 minutos

Pasados más de dos meses de que el brote de ébola de la cepa Bundibugyo en República Democrática del Congo (RDC) fuera declarado Emergencia de Salud Pública de Interés Internacional, la situación se ha agravado considerablemente.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC por sus siglas en inglés), en Congo hay 3.262 casos confirmados y 1.437 muertes a causa del Ébola.

De acuerdo a las cifras del Ministerio de Sanidad de Congo, la letalidad entre los casos confirmados es del 40,7 por ciento. Los casos se encuentran diseminados por todo el país -se han detectado en las provincias de Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo-, pero Ituri concentra casi el 90 % de los casos confirmados y más del 80 % de las muertes. Esta provincia es una región minera de oro donde casi un millón de personas han sido desplazadas a causa de años de conflicto armado.

El dato más alarmante es que aproximadamente el 80 % de los nuevos casos se detectan fuera de cualquier cadena de transmisión conocida. Muchos fallecidos fueron reportados por sus comunidades, sin que hubieran pasado nunca por un centro de salud ni recibir atención. A su vez, el rastreo de contactos sigue rezagado, con solo alrededor del 77% de los contactos conocidos monitorizados a nivel nacional, muy por debajo del 95% que las autoridades sanitarias consideran necesario para interrumpir la transmisión (The Associated Press, 23/07). Investigadores de los CDC estiman que el brote actual de ébola podría acercarse al peor de la historia.

A esto se suma la grave situación que atraviesan los trabajadores de la salud. En el centro de tratamiento del ébola en Rwampara, una de las zonas más afectadas, los trabajadores realizaron una huelga y decenas abandonaron el trabajo por salarios y bonificaciones impagos. Entre los huelguistas se encuentran epidemiólogos, investigadores de casos, conductores y sepultureros. El ministro de Sanidad congoleño, Samuel Roger Kamba, reconoció los "retrasos". Al menos 112 trabajadores sanitarios han sido infectados y 35 han fallecido.

El virus Bundibugyo no cuenta, hasta el momento, con vacunas ni tratamientos aprobados. A principios de este mes, comenzó el primer ensayo clínico de posible tratamiento para esta cepa, pero, de acuerdo a la OMS, podrían llevar meses y serían necesarios hasta 1.000 participantes, para determinar si alguno de los tratamientos experimentales es efectivo. Por otra parte, la Universidad de Oxford lanzó el primer ensayo de vacuna anti Bundibugyo (fase I), el 13 de julio.

La enfermedad se ha extendido a la limítrofe Uganda, donde hay 20 casos confirmados y se registraron dos fallecidos a causa de la enfermedad, aunque no se han registrado, por ahora, nuevos casos desde el 21 de junio.

Detrás de la expansión del virus, se encuentra la guerra imperialista mediante la cual Estados Unidos pretende desterrar a China, principal socio comercial de la República de Congo. La guerra actual, librada por la milicia M23 respaldada por Ruanda -país aliado a los EEUU-, es una lucha por el coltán, cobalto y oro de Kivus e Ituri. La opresión capitalista sobre Congo ha generado estragos: este país es hoy el segundo mayor reservorio mundial de malaria, con 35 millones de casos reportados en 2024. Además, se sitúa entre los ocho países que representan dos tercios de la tuberculosis mundia. La falta de agua potable es casi total.

La prioridad del gobierno de los Estados Unidos se ve reflejada en el presupuesto que destina para la respuesta al ébola. De los 1.400 millones de dólares que la administración ha solicitado al Congreso para la respuesta al ébola, unos 800 millones están vinculados a la respuesta humanitaria, incluido un centro de cuarentena de Kenia, y 500 millones a la "seguridad sanitaria global", justificados con el argumento de mantener el virus fuera de las costas estadounidenses (WSWS, 15/07). La solicitud llegó dentro de un paquete suplementario de 87.600 millones de dólares cuyo propósito principal es militar, incluyendo 21.000 millones sólo para el abastecimiento de municiones. Mientras tanto, ha desmantelado la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR) y realizado importantes recortes a los CDC, además de retirarse de la OMS, cancelando cualquier atisbo de cooperación internacional, como resultado de la guerra mundial. A PEPFAR se le atribuye haber salvado más de 25 millones de vidas, y a USAID con haber prevenido más de 90 millones de muertes en dos décadas (WSWS, 20/05).

El imperialismo pretende llevar a la clase obrera a la barbarie a través de la expansión de la guerra. La consigna “Socialismo o barbarie” está más vigente que nunca. Impulsemos la lucha en defensa de la salud y las condiciones de vida contra los gobiernos de la guerra.

Suscribite al canal de WhatsApp de Política Obrera