Escribe Pablo Busch
Mientras continúa la lucha, Frigerio pide que “esto se termine acá”
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Los 255 despedidos de Granja Tres Arroyos recibieron sorprendidos el dictamen de conciliación obligatoria que dictó el gobierno provincial a través de su Ministerio de Trabajo. La misma retrotrae los despidos por quince días hábiles extensibles a veinte. Los trabajadores se presentaron ante las puertas de la planta, cerrada hace más de tres meses, para hacer efectiva la conciliación en estos términos. Los esperaba una guardia de la Policía Provincial para notificarlos de que la empresa desacataría la disposición.
El gobernador Frigerio (PRO) dice haberse reunido con las dos partes, los dueños y los distintos gremios actuantes (Alimentación, la Carne, etc). “Me cuesta creer que, como está el sector avícola, no podamos resolver este problema. Esperemos que esto termine acá, necesitamos contener este problema desde lo laboral pero también desde lo social”. Los despidos en Granja Tres Arroyos tienen un impacto abrumador sobre la población de Concepción del Uruguay y sobre todo el sector avícola, empleador principal de la provincia de Entre Ríos.
La crisis de Granja Tres Arroyos continúa agudizándose, lo que motiva la preocupación del gobernador. Distintas granjas reproductoras de la empresa se encuentran en huelga ante la falta de pagos, aun a pesar de que la UATRE se opone a las medidas de fuerza. Las imágenes de los pollos muriendo por falta de alimentos, y de los huevos dejados caer en el piso en las granjas, circulan entre los trabajadores del grupo y por toda la provincia. Las deudas salariales se siguen acumulando entre los trabajadores del grupo: la planta de Pilar se encuentra suspendida; la de Wade, ex Cresta Roja, también está paralizada con adelanto de vacaciones.
Frigerio planteó que todo el sector avícola está adherido al RINI, el Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones, un programa provincial para impulsar proyectos productivos, fomentar la creación de empleo y otorgar beneficios impositivos de hasta el 100% en tributos locales a empresas e inversores. Una especie de mini RIGI avícola. La caída de GTA desmiente la versión del Gobernador de que el sector avícola “se encontraría volando”. Granja Tres Arroyos se encuentra impedida de adherirse nuevamente a los programas de fomento, en primer lugar, porque reúne un pasivo de alrededor de u$s 350,9 millones que no abarca únicamente deuda bancaria. La empresa está negociando con sus acreedores una reestructuración de sus deudas.
El esquema presentado a los acreedores comprende compromisos comerciales, fiscales y financieros de las sociedades involucradas en el grupo y muestra hasta qué punto la crisis de tasas y deudas llegó al sector avícola. La porción más grande corresponde a proveedores, a los que la empresa adeuda u$s 123 millones por obligaciones comerciales con empresas que suministran granos, laboratorios veterinarios, transportistas, productores integrados y otros proveedores. Esta parte de la deuda es lo que limita las perspectivas de reactivación de la empresa.
El jueves se espera una nueva audiencia entre las partes, en las que se espera que la empresa presente un plan de reactivación de la planta La China, que permanece cerrada. La intervención del gobernador tiene un carácter de clase definido: los fondos que cede al capital avícola a través del RINI y los programas de fomento, incluso para rescatar a Granja Tres Arroyos, no aparecen para rescatar la situación dramática de los trabajadores y sus familias. Para ellos, la ayuda oficial se limitó a una partida de mercadería, que apareció como resultado de las amenazas de cortes de la Ruta Nacional 14.
Los trabajadores de Concepción participaron de cortes de ruta simultáneos con los trabajadores de UnionBat Gualeguaychú, y de Fademi, en Larroque. Este piquete sumultáneo refleja una crisis aguda de la situación de los trabajadores de la provincia. La quiebra de Granja Tres Arroyos es un ejemplo concentrado de la crisis del país, aunque Frigerio espere “que esto se termine acá”.
