Escribe Patricia Urones
Tiempo de lectura: 3 minutos
En una entrevista en el programa FutuRock, el senador Wado de Pedro respondió acerca de su rol de enlace con la empresa estatal israelí Mekorot. Durante sus funciones como ministro del Interior, De Pedro se encargó de ´acercar´ a gobernadores de todo el país a la empresa, especializada en ´gestión de recursos acuíferos´.
Wado de Pedro afirmó que cuando se realizó el acuerdo con Israel “era otra época”, refiriéndose a que quien estaba al mando durante su visita (abril de 2022) era Naftalí Bennet, el predecesor en el cargo de Benjamín Netanyahu. Sin embargo, las negociaciones con Mekorot ni comenzaron durante ese ministerio, ni era “otra época”. Bennet fue presidente del Consejo Yesha, que agrupa a los colonos que ocupan ilegalmente las tierras de la media luna de Cisjordania, partidario de extender el territorio de Israel sobre la base de la ocupación militar, la limpieza étnica y la anexión de los territorios palestinos y de otras naciones vecinas.
En 2022, cuando se aceleraron las tratativas entre Wado de Pedro y Mekorot, y casi dos años antes del inicio de la guerra genocida contra Gaza, Israel enfrentaba una nueva ola de denuncias internacionales por el avance sobre las tierras productivas de Cisjordania. El gobierno discutía el levantamiento de un muro en la media luna y ya se encontraban bien aceitadas las bandas paramilitares de los colonos fascistas, organizadas para desplazar a los residentes palestinos Con el “otro ministro”, el gobierno Bennet-Lapid profundizó la ocupación y expropiación de palestinos a manos de colonos sionistas.
Cuando Wado de Pedro visitó Israel en 2022 para firmar acuerdos con Mekorot, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos denunció en una carta al ministro que el Estado de Israel restringe el acceso al agua de la población palestina y que "la empresa estatal israelí de agua Mekorot, ha sido señalada por las Naciones Unidas como una de las empresas que es cómplice de violaciones a los derechos humanos y que se beneficia directamente de la ocupación israelí en Palestina". Los vínculos de los ´nac & pop´ con la empresa Mekorot no son recientes: para 2011, había suscripto un contrato con la provincia de Buenos Aires, en ese entonces gobernada por Daniel Scioli, que luego fue suspendido a raíz de las protestas de las organizaciones palestinas en el exilio. Es difícil de creer que De Pedro desconociera el rol de Mekorot en la expropiación de tierras y recursos del pueblo palestino y de los precedentes que el Estado había dejado asentados respecto de las relaciones con esta empresa.
Wado de Pedro dijo también que había viajado a Israel a buscar “las últimas tecnologías”, en una especie de neutralismo político. Mekorot, en realidad, priva de agua a los palestinos, drenando los manantiales, tapando sus pozos de agua y prohibiendo la construcción de pozos nuevos y de infraestructuras de agua por parte de las autoridades palestinas. ¡El desarrollo de tecnologías de eficiencia están complementadas con políticas de privación del recurso a los palestinos! En ese viaje lo acompañó el exministro de Ciencia y Técnica, el ´progre´ Daniel Filmus.
El exministro de Interior De Pedro refirió en la entrevista que “priorizó el interés nacional”. Justificó su decisión de entablar negociaciones con la estatal israelí en el hecho de que las provincias mostraban grandes necesidades en infraestructura de agua para potenciar el desarrollo productivo, refiriéndose a las necesidades de agua de las “economías regionales”. Sin embargo, dentro de las economías regionales, los rubros más privilegiados por las políticas del kirchnerismo han sido la minería y los hidrocarburos. Los gobernadores que impulsaron este proyecto fueron Raúl Jalil (PJ) de Catamarca y Alfredo Cornejo (UCR) de Mendoza, dos grandes representantes de la minería del cobre. En realidad, el "plan hídrico" tenía el objetivo primordial de resolver el abastecimiento de agua a los emprendimientos mineros, que ya llevaban dos décadas de maduración, y a los que vendrían a sumarse Vaca Muerta, la fiebre del Litio y del Cobre. Ya en 2022, el principal capital beneficiado por la minería y los hidrocarburos en la “torta cordillerana” era el británico, canadiense, australiano, norteamericano y chino.
Pero la alusión al nacionalismo, de Wado de Pedro, bien leída, significa otra cosa. En 2022, De Pedro viajó a Israel con el objetivo de recomponer las relaciones del kirchnerismo con el sionismo, que venía golpeando a Cristina Kirchner por el memorándum de entendimiento con Irán. El ministro buscaba en ese entonces “capital político” para su propia candidatura a suceder a Alberto Fernández. Hoy, el candidato de Cristina se lanza a la carrera retomando la campaña donde la dejó en 2022. Al afirmar que “eran otras épocas”, insinúa que una eventual victoria de Bennet-Lapid sobre Netanyahu podría darle aire a un ´relanzamiento´ de los vínculos del kirchnerismo con el Estado israelí.
Los dichos de Wado de Pedro demuestran una vez más que los aspirantes a relevar a Milei se han envuelto en los ropajes del colonialismo genocida.
