Escribe Pablo Busch
Luchemos por un salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar.
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La nueva reunión del Consejo del Salario de este viernes tuvo un final teatral. La CGT y las dos CTA se retiraron de la reunión virtual luego de que la Secretaría de Trabajo ratificara su decisión de que los ´consejeros´ ya no deliberarían en forma presencial, para evitar las movilizaciones, módicas, que se venían sucediendo en cada cita. La salida de la burocracia sindical de la reunión no tiene, de todos modos, otra consecuencia que dejar el camino libre para que el Gobierno fije por decreto el aumento del salario mínimo, como viene ocurriendo desde hace años. Actualmente se ubica en $376.600. El reclamo de un salario mínimo equivalente al costo de vida de una familia -aproximadamente 3 millones de pesos actualmente- está fuera de su agenda.
En víspera de la reunión del consejo del salario ´ínfimo´, el diario La Nación (28/8) daba cuenta de la supuesta pretensión del gobierno de Milei de establecer un "piso salarial" en el sector privado de $1.070.000, lo que representaría en mano $860.000. Aunque muy por debajo del nivel de subsistencia, representaría un aumento del 284 % del actual salario mínimo oficial. No es, por supuesto, lo que el gobierno pretende. El salario mínimo oficial está desvinculado de los convenios, cuyas escalas más bajas lo duplican o triplican. Sólo se toma como referencia, en la práctica, para los trabajadores en negro, aunque esto por supuesto no está normalizado tampoco.
Las asignaciones familiares y los planes sociales -prácticamente extintos, con excepción de la AUH- dejaron de estar anclados al salario mínimo oficial desde marzo de 2024. Sin embargo, éste todavía mantiene una correlación formal con la Prestación por Desempleo y las jubilaciones mínimas, aunque en este caso la norma del 82 % del salario mínimo para jubilados con 30 años de aportes efectivos está formalmente en la ley, pero en la práctica no se traduce en un extra porque el haber mínimo general la supera. El "piso salarial", por lo tanto, no debe confundirse con el salario mínimo.
¿Por qué el Gobierno lanza este globo de ensayo de establecer un piso salarial de un millón de pesos en este momento?
La trituradora de convenios colectivos que puso en marcha el fin de la ultraactividad no ha logrado avanzar ni con una sola renegociación de 600 convenios que todavía rigen. Ni las cámaras empresarias ni la burocracia de los sindicatos se han sentado a negociar nada, en parte, por las divergencias acerca de los límites en la financiación de las obras sociales y por las trabas para la recaudación compulsiva de las Cámaras Empresarias volcadas en la nueva ley laboral.
Con este anuncio, sin embargo, el gobierno podría apuntar a ´facilitar´ las negociaciones en gremios que tienen salarios por debajo del piso que dice querer imponer. Es el caso de UATRE, UOCRA y Textiles. Sólo algunos convenios más están debajo de los $ 860.000 en mano que promete Julio Cordero. (El personal doméstico, sobre el cual sí impactaría sustancialmente el aumento, quedaría afuera del beneficio)
La situación de los salarios es que han retrocedido agudamente en términos reales desde la última presidencia de Cristina Kirchner hasta hoy. El poder adquisitivo de los salarios no alcanza para pagar el costo de vida. El endeudamiento masivo de las familias, el pluriempleo y el derrumbe del consumo, se explican por este factor. La baja del valor de los salarios privados frente a la inflación en lo que va del año se calcula oficialmente en 3,2%, sin tener en cuenta que la inflación que mide el Gobierno está retocada para reducir el impacto de los servicios. La caída del salario de los estatales es todavía mayor, un 7,5%.
La responsabilidad central de esta situación le cabe por entero a la burocracia de la CGT y de la CTA, que han negociado con el Gobierno la contrarreforma laboral y que vienen firmando los salarios a la baja, adaptada a la pauta ´deflacionaria´ que estableció el gobierno. La burocracia sindical ha dejado correr suspensiones y despidos sin lucha. La CGT se ha integrado al campo de la colaboración con el gobierno para poner a resguardo sus prebendas. Integró el Consejo de Mayo que parió el texto de la contrarreforma laboral.
El reclamo de un salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar ha recorrido las últimas luchas, incluida la actual huelga docente de Tierra del Fuego. Ese es el rumbo.
