Milei-CFK, el pacto de Lago Escondido

Escribe Marcelo Ramal

El indulto y la eliminación de la previsión social.

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La sesión del jueves pasado en el Senado votó por unanimidad la designación de 66 entre 67 cargos judiciales -jueces y fiscales. Ello significa la totalidad de las bancadas del oficialismo, del PRO y la UCR, junto al conjunto de los senadores del Pejotakirchnerismo. Un solo senador peronista, el rionegrino Soria, abandonó el recinto sigilosamente a la hora de la votación. Entre los jueces aprobados, se encontraba Pablo Yadarola, uno de los que participó del viaje de “camaradería” a la estancia de Joe Lewis en Lago Escondido, en el año 2022. Yadarola estaba en la primera fila de los magistrados que el kirchnerismo denunciaba como parte del “lawfare”. Ahora, esos denunciantes lo votaron sin reservas. José Mayans, el jefe de la bancada K, justificó la tropelía afirmando que “no se les puede entorpecer la carrera”. Una torpeza, como si se tratara de un concurso de empleados administrativos y no de funcionarios políticos, que han transitado “carreras” entre pactos políticos y de ‘inteligencia’. Según la ONG ACIJ (Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia), unos 14 magistrados de los que fueron votados presentaban irregularidad en el procedimiento de su postulación. Es decir que ni siquiera podían exhibir la “carrera” reivindicada por Mayans.

La votación conjunta de estos magistrados no es novedosa. Con las votaciones anteriores, el Senado acumula 177 nombramientos de magistrados y fiscales, de los cuales 175 contaron con el consenso del peronismo. Un poder fundamental del Estado, el Judicial, se está articulando a través de un verdadero cogobierno.

El nombramiento de Yadarola es crucial. Junto con Bertuzzi, el único magistrado que el peronismo no aprobó, integrarán la primera Sala de la Cámara Nacional de Apelaciones en los Penal, el fuero que deberá revisar nada menos que las causas $Libra y ANDis. El kirchnerismo no ha votado solamente unos jueces, sino un pasaporte a la impunidad. El peronismo ha dejado de hablar de “lawfare”: espera que estas monumentales concesiones ofrezcan resultados a la hora de tratar las causas que penden sobre Cristina Kirchner. Pichetto, el ex compañero de fórmula de Mauricio Macri, se ha colocado al frente de la campaña por la rehabilitación política de Cristina.

Pero lo que prepara la larga fila de nombramientos “consensuados” es el pacto mayor: la ampliación de la Corte Suprema de Justicia. El periodista Carlos Pagni acaba de otorgarle a esa futura Corte un papel fundamental en el gran zarpazo que reclama el FMI y que Milei ha prometido al “círculo rojo”: nos referimos a la reforma previsional, que tocará derechos adquiridos y que será blanco de una catarata de juicios. El peronismo, por lo tanto, se ha convertido en una pieza fundamental para pavimentar el más grave de los ataques de Milei a las masas.

El pacto del Senado no solamente retrata al peroniokirchnerismo. Delata también el derrumbe político de la izquierda que corre detrás de los K en cada uno de los episodios cruciales del parlamento. El año pasado, el FITU formó interbloque con los K en Diputados, para ganar un cargo en la “Comisión $Libra”. Pero resulta que los socios “Nac y pop” de ese interbloque conspiran con Milei para colocar a jueces afines en esa causa. Días atrás, una Conferencia de Prensa con Bregman y los diputados del FITU en primera fila anunció una “unidad opositora” de 133 votos para tratar proyectos sobre el endeudamiento el próximo miércoles 9. Pocos minutos después, una veintena de diputados de esa “unidad” sumaron su voto a la “Inocencia Fiscal” Narco y a la reforma del Banco Central. Ahora, el gobierno se ha puesto a trabajar para frustrar esa sesión especial: ha convocado a la Comisión de Finanzas para discutir los proyectos de endeudamiento- Es una excusa perfecta para que un conjunto de diputados -incluyendo los de varias provincias gobernadas por el peronismo- deserte de la sesión del 9, con el argumento de que el gobierno “ha puesto en marcha la discusión”. El FITU no actúa como una fuerza autónoma y socialista en el proceso político: es una rueda auxiliar del kirchnerismo, cuyas maniobras contribuye todo el tiempo a disimular y encubrir.

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