Escribe Pablo Busch
Cómo enfrentamos una crisis industrial que se agudiza.
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La crisis de Granja Tres Arroyos se agravó profundamente esta semana con el cierre por tiempo indeterminado de la planta de Capitán Sarmiento, despidos masivos en la planta de Pilar, nuevos despidos de trabajadores de Concepción del Uruguay y con un embargo judicial sobre los bienes de los administradores de la compañía. Los trabajadores de Capitán Sarmiento mantienen un corte sobre la ruta 8, frente a la planta; los de la planta entrerriana se también se encuentran hoy movilizados.
Un cierre más
La planta Cahuané de Granja Tres Arroyos es -junto a la de Concepción del Uruguay- una de las plantas más importantes del grupo, por su volumen de producción y por su cantidad de trabajadores. Amaneció el lunes con un cartel que decía que la planta se encontraba cerrada “por tiempo indeterminado”, por lo que los trabajadores se autoconvocaron frente a la puerta para cortar la ruta. El mismo anuncio habían recibido los trabajadores de Concepción del Uruguay que se encuentran hace meses con la planta cerrada. Durante el fin de semana la empresa habría retirado maquinaria productiva que estaba bajo contrato de concesión. Hoy miércoles, frente al intento de la empresa de retirar mercadería, los trabajadores se agruparon frente a la planta.
Hablan los trabajadores
Trabajadores desde el piquete declararon: “Hoy nos vimos en la obligación de venir acá, la empresa está totalmente desaparecida, no da información”. “Nos empujaron a llegar a esta medida, somos todos trabajadores de Granja Tres Arroyos, venimos ya desgastados económicamente”. “Empezamos por cuotas salariales hace alrededor de dos años, el sueldo de diez cuotas que te pagan una vez por semana. Es imposible vivir, sumado al atraso de dos meses y medio del sueldo adentro mas el atraso que tenemos en lo que tenemos que pagar”
La planta de Capitán Sarmiento, bajo la influencia del STIA (Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación), acompañó sin protestar todos los atropellos de la empresa. Las únicas medidas de fuerza fueron desbordes producidos por los trabajadores que se autoconvocaban. Un trabajador relató: “Decidieron bajarnos el sueldo y la gente siguió trabajando; no hicimos medida de fuerza, no paramos la planta, decidimos seguir igual. Después empezaron a extenderse a tres o a cuatro cuotas, empezaron a atrasarse, pagaron el aguinaldo en ocho cuotas, y nosotros seguimos trabajando, nos habían bajado el sueldo el 9% y seguimos trabajando. Vino el dueño en enero de este año y nos dijo acompáñennos hasta mayo y esto va a empezar y vamos a hablar de todo lo que les debemos. Trabajamos hasta mayo y no pasó. De repente de un día para el otro parece que se corta la rueda mágicamente a decirnos que la plata no alcanza porque habíamos hecho algún quite de colaboración. Volvimos a trabajar de nuevo y ahora nos encontramos con esto”.
Crisis política
El cierre de Granja Tres Arroyos tiene un impacto político directo, especialmente en los pueblos que tienen como centro económico la actividad avícola. La presencia de la Intendenta de Capitán Sarmiento en la planta estuvo precedida por un operativo del STIA para que no sea abucheada. La jefa comunal del PRO atribuyó el cierre de Tres Arroyos a “malas decisiones de una empresa privada”. Un trabajador declaró “Se te van sumando las deudas, los intereses y no hay ningún tipo de respuestas. Ni de la intendencia, ni de la Provincia (de Buenos Aires), ni de la Secretaría de Trabajo. Tenemos que venir a cortar la ruta recién para que aparezca algún medio. Tenemos gente que la han desalojado, que le han cortado la luz, el gas. Tenemos la Obra Social cortada porque Granja Tres Arroyos no paga los aportes”.
La crisis de Granja Tres Arroyos sigue su curso judicial, ante el fracaso de un intento de los dueños de reestructurar la deuda de la empresa, que ronda los 350 millones de dólares. Los despedidos no han cobrado un peso de las indemnizaciones, que la patronal pretendía abonar al 50% a pesar de que el Procedimiento Preventivo de Crisis tramitado por Granja Tres Arroyos está caduco. La Justicia ordenó esta semana embargos sobre inmuebles vinculados a Joaquín y Elba De Grazia, accionistas de Granja Tres Arroyos, y una inhibición general sobre Avex (el nombre de la empresa en Córdoba) y otras cinco personas vinculadas al grupo. Además, se acumulan cuatro pedidos de quiebra. Las medidas fueron dictadas a partir de reclamos de una entidad financiera por deudas de Granja Tres Arroyos y Avex. En paralelo, la avícola acumula pedidos de quiebra de distintos acreedores y nuevas ejecuciones.
Los piquetes crecientes y movilizaciones, como los paros autoconvocados, muestran que los trabajadores de las plantas de Granja Tres Arroyos han llegado a la conclusión de que deben intervenir con sus reivindicaciones en el proceso antes que la quiebra y el vaciamiento termine por convertirlos en el pato de la boda. Por el pago de los salarios adeudados, por la reapertura de las plantas, por la reincorporación de todos los despedidos, por una comisión de control obrero de las cuentas que identifique las responsabilidades en el desfalco y destine los recursos a la puesta en marcha en marcha de la producción.
