Escribe Anahí Rodríguez
Los rectores han retomado la iniciativa ante la falta de un plan de lucha.
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Como respuesta al fracaso de la paritaria, el Frente Sindical convocó a un paro de 24 horas para el 2 de septiembre en todas las universidades del país.
La medida tiene un alto nivel de acatamiento, impulsada por las asociaciones de base, tanto docentes como no docentes. Sin embargo, la medida carece de una perspectiva de continuidad y profundidad.
El Consejo de rectores volvió a tomar la iniciativa luego del fracaso de su negociación con el Gobierno y de la firma del acta del 10 de junio.
El CIN dio el visto bueno a la convocatoria al paro de 24 horas. Señaló que la continuidad del proceso de lucha se definirá en un encuentro previsto para el 4 de septiembre en Bariloche. En esa fecha se realizará el Plenario Nacional de Rectoras y Rectores de todas las universidades nacionales, que se lleva adelante anualmente y que, entre otros temas, deberá definir la propuesta de presupuesto universitario para 2027. Luego de la reunión de rectoras y rectores, se prevé un plenario con el Frente Sindical y la FUA, donde se definirá una eventual convocatoria a una nueva Marcha Federal Universitaria. La marcha, si se concreta, volverá a tener el destino de las anteriores, cerrar una etapa. Está en manos del activismo y los luchadores universitarios, apoyados en el parazo de este martes, retomar la iniciativa.
El deterioro salarial se acumula desde hace años. Desde 2015, los salarios universitarios perdieron 37,5 puntos de poder adquisitivo en el promedio anual. Entre 2015 y 2019, la caída había sido de 10,5 puntos, mientras que en los últimos dos años y siete meses se concentró un retroceso real de 29,2 puntos. Las condiciones de vida se han agravado y están llevando a una situación de creciente descomposición social. En este contexto, resulta sintomático los suicidios ocurridos recientemente en ámbitos vinculados a universidades nacionales: el de un trabajador no docente de 22 años en ADOSUBA, frente a la Facultad de Medicina, y el de una docente de 30 años de la Universidad Nacional de La Plata. Estos hechos se producen en un escenario social atravesado por la crisis, la angustia y el deterioro de las condiciones de vida.
La paritaria del 1º de septiembre con las federaciones universitarias -CONADU, CONADU Histórica, FAGDUT, FATUN, UDA y FEDUN-, contó también con la presencia del presidente del CIN, Franco Bartolacci. En dicha reunión, el gobierno sólo ofreció un incremento salarial del 3% para septiembre, a cobrar en octubre, que se sumaría al 3% de noviembre fijado en el acta del 10 de junio pasado.
Este 6% queda muy lejos del 31,2% que el Gobierno adeuda en concepto de la recomposición establecida por la Ley de Financiamiento Universitario. En términos de masa salarial, representa el equivalente a 4,5 sueldos que están siendo confiscados a las trabajadoras y los trabajadores universitarios por parte del Gobierno.
La convocatoria a paritarias, pese a las expectativas en algunos sectores, tuvo como objetivo principal ganar tiempo. El Gobierno prepara una nueva jugada: modificar el esquema de financiamiento universitario a través del Presupuesto 2027, que será presentado el próximo 15 de septiembre. Milei no va a moverse un centímetro de su política económica. El año pasado se había estimado que las universidades necesitaban $7,32 millones. Sin embargo, el Gobierno logró aprobar, con la complicidad de los distintos bloques parlamentarios, un presupuesto por la mitad esas necesidades.
Todo indica que el escenario para 2027 no estará alejado de esta realidad. El Presupuesto volverá postergar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y profundizar el ajuste sobre las universidades nacionales.
La salida no vendrá de la mano de las burocracias colaboracionistas. Será necesario un debate desde las bases, en las asambleas de docentes y no docentes de todas las universidades, para discutir colectivamente cómo profundizar las acciones de lucha y construir un verdadero plan de lucha en coordinación con el movimiento estudiantil.
