Escribe Leonardo Perna
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El jefe de gobierno de la Ciudad prepara para este mes la licitación y privatización del reciclado de los residuos secos, poniendo en duda la continuidad de 6.500 ´cooperativistas´ cartoneros. Estos trabajadores precarizados -llamados “recuperadores urbanos”- realizaron el pasado miércoles 19 una movilización en el barrio de Once, convocada por la “Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores”, encuadrada en la UTEP. Denunciaron la medida como un golpe contra las 12 cooperativas formalizadas.
Hoy en día los cooperativistas cuentan con un ingreso fijo pagado por el gobierno porteño de $ 390.000 que se suma al ingreso variable que obtienen de la venta de lo recolectado. Se paga unos $31.000 por cada 450 kilos de cartón - en dos años, pasó de valer $300 el kilo a menos de $100. La actividad incluye papel, plástico y vidrio, también. Estos son separados ‘in situ’ en los contenedores de basura por los propios cartoneros y carreros en jornadas extenuantes que no tienen tope horario ni días libres. Los carros, en su mayoría de tracción humana, corren bajo propiedad y acondicionamiento de los mismos cooperativistas.
La actividad está regulada legalmente desde 2002. En 2006 se establecieron recorridos y metas de recolección, dando prioridad al reciclado. Los cooperativistas explicaron en entrevistas que la modalidad tomó fuerza en el 2001 y la regulación de la actividad les dio luego un marco mínimo. Este sistema manual recupera unas 7.000 toneladas de residuos por mes y dicen que llegan a “recuperar seis estadios de River Plate todos los días en materiales”.
Los pliegos de licitación incluyen una cantidad de "Centros Verdes" y flotas de transporte que las cooperativas no llegan a cumplir, quedando fuera de concurso. Desde hace 25 años que el Estado aporta subsidios, predios y un sistema de transporte -hoy suspendido- a esta economía precaria y de subsistencia que atiende un problema urbano y ambiental de primer orden, en realidad. Las cooperativas cartoneras no tienen condiciones para competir con las empresas privadas dedicadas al rubro. Si bien hay maquinaria parte del proceso de compactación en los predios de las cooperativas, el fuerte del trabajo sigue siendo de carácter manual, por lo que ninguna de las 12 cooperativas podría sobrevivir. Serían excluidas de entrada por carecer de la maquinaria pedida en el pliego licitatorio.
A pesar de este esquema privatizador del servicio público que impulsa el macrismo, desde la UTEP de Juan Grabois insisten en que el problema no es ni la modernización ni el pedido de mejora en trazabilidad que ofrecerían los privados, sino que se respete el “carácter social del sistema”, planteando una convivencia y entrelazamiento con el sector privado. No reclama, en cambio, la incorporación en masa de los cartoneros bajo el convenio de recolectores de basura, en reconocimiento por 25 años de precarización. Según el gobierno, la licitación tendría el propósito para “modernizar el sistema mediante tecnología y mejorar la eficiencia”, una excusa mientras crece las denuncias de vecinos por la suciedad y fallas en la recolección de los residuos. Macri ataca a los cartoneros, diciendo que recibió denuncias de vecinos por basura desparramada. Lo que ha crecido enormemente en "la ciudad más linda del mundo" es la cantidad de gente que vive en la calle y se alimenta de la basura, reflejo de una miseria social cada vez más extendida.
Al comienzo de su gestión, el propio Macri dio el golpe más serio que sufrió la actividad, al recortar la logística que trasladaba en camiones a los trabajadores desde diferentes puntos de la Ciudad hacia los centros de reciclado. A su vez otras dificultades para realizar el trabajo como las razzias, controles callejeros y las detenciones por “portación de cara” se sumaron al itinerario de la Policía de la Ciudad.
Esta avanzada de Jorge Macri es parte de una política más amplia de ataque a los trabajadores precarizados de la Ciudad. Que incluye un largo prontuario que va desde el desalojo de feriantes y manteros en parques y avenidas, el cerco fachista sobre [villas y asentamientos] (https://politicaobrera.com/16286-tormenta-negra-con-1500-oficiales-jorge-macri-se-presenta-como-el-candidato-del-fascismo-porteno) o la campaña xenófoba contra los migrantes y contra los trabajadores de provincia de Buenos Aires que entran a la Ciudad (https://politicaobrera.com/16413-operacion-muro-jorge-macri-agita-el-odio-a-los-trabajadores-del-conurbano). Un repertorio pensado por el PRO para disputar al electorado de derecha que La Libertad Avanza podría disputarle en territorio porteño. Una competencia entre fascistas
En el ámbito de la limpieza de calles, el gobierno viene de dejar en suspenso a [5.000 barrenderos] (https://politicaobrera.com/16220-jorge-macri-cierra-el-programa-veredas-limpias-y-despide-a-5000-trabajadores-que-mantuvo-precarizados-durante-20-anos) de organizaciones sociales que realizaban la limpieza en los pasillos y calles de las villas y asentamientos. Pero estos ataques se combinan también con la persecución a los trabajadores del Subte y docentes y estudiantes que se oponen a la reforma BA Aprende.
En la Ciudad, quienes explotaron y precarizaron a miles de cartoneros y recolectores que sobrevivían dedicados al reciclado e higiene urbana, ahora quieren descartarlos.
