El plenario educativo de Azul se declara en alerta

Escribe Nahuel Mirande

El intendente Bertellys deja en la calle a los becados del Centro Universitario.

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El plenario de estudiantes y docentes de Azul, que se vienen reuniendo de forma plenaria, resolvió en su tercera asamblea declararse en alerta de movilización. Esto se debe a la falta de respuesta por parte del estado ante las demandas planteadas hace más de un mes. Esta organización surge inicialmente de un reclamo levantado por el Centro Universitario Azuleño, al que se le pliegan una serie de problemáticas educativas confluyendo en un núcleo de unidad docente estudiantil.

La agudización de las problemáticas sociales repercute en el seno del estudiantado azuleño, como así también, en aquellos estudiantes oriundos de Azul que han buscado desarrollar sus trayectorias en La Plata. La no entrega de fondos comunales para las becas habitacionales ha dejado sin recursos al Centro Universitario Azuleño, vulnerando una ordenanza conquistada en el 2019. Esto implicaría para el CUA la imposibilidad de afrontar el alquiler, y, por ende, que sus becados queden literalmente en la calle en medio de una pandemia que se encuentra en ascenso.
Por su parte, estudiantes de tres ISFDyT, se han sumado al plenario manifestando la necesidad de becas, computadoras e internet para poder sostenerse en la virtualidad. Una encuesta virtual llevada adelante en el ISFDyT N°2, arrojó que casi un cuarto de los estudiantes se encuentra con dificultades de conectividad. Claro está, que esos índices son mayores, ya que, los principales damnificados no tuvieron posibilidad de ser censados.

En época de cuarentena, somos férreos defensores de la virtualidad educativa. Sin embargo, en estos términos representa una práctica expulsiva, y una transferencia de desembolsos estatales a la comunidad educativa. Es, también, una política de fragmentación de la masa estudiantil. Sin la garantía estatal, “la continuidad pedagógica”, implica la liquidación del acceso y permanencia de buena parte de la clase obrera en la educación. A los despidos en masa de la juventud precarizada, y la devastación de los bolsillos de la familia obrera no puede sumarse el sostenimiento educativo.

La participación de docentes y profesionales de la educación -ocupados y desocupados- en el plenario, pone la lupa sobre la mutilación del sistema educativo y la problemática conjunta de su comunidad. El Covid-19 ha precipitado una política sistemática de precarización y desvalorización educativa, la excepcionalidad huele a reforma por venir. El carácter mercantil de la educación se anuda directamente a una economía en debacle, arrojando al docente a ser mano de obra súper-explotada o un producto invendible. La destrucción de la matricula en la formación docente también obedece a esta lógica. El estudiantado azuleño cuenta en sus memorias que ha tenido que salir a luchar permanentemente contra la amenaza de cierres de carrera en educación superior. La reducción de la matricula advierte esa posibilidad.

El estado en sus distintos niveles ha llevado adelante el mayor vaciamiento del presupuesto educativo de los últimos tiempos. En el caso de Azul, la declaración de emergencia financiera le ha servido de excusa al ejecutivo para disponer de partidas designadas y gastarlas a su antojo a modo de “urgencia”. Por ejemplo, haciendo entrega de $1.000.000 a empresarios afines por pintar una senda peatonal de doscientos metros, pero negándole el techo a los estudiantes.

En pie de lucha y alertas

La lucha levantada por el Plenario Educativo de Azul ha despertado las miradas de la clase política local. El ejecutivo (Cambiemos), accedió en primera instancia a discutir un pliego de reivindicaciones estudiantiles que planteaba en términos de urgencia el envío de fondos a las instituciones, un plan integral de becas, liberación de datos, acceso a servidores de internet y computadoras. La respuesta de las autoridades educativas fue “no hay dinero”, ofreciendo paliativos estériles.

Por otro lado, la comisión de educación del Concejo Deliberante recibió al plenario, levantando un pedido de reunión entre los afectados, el ejecutivo, el legislativo y la Jefa Distrital de educación. Comienza a tomar fuerza el rumor de que se presentaría un proyecto de ordenanza de becas estudiantiles.

Mientras tanto, estudiantes y docentes nos hemos puesto en alerta de movilización porque nuestra situación es insostenible. Ante la falta de soluciones; la movilización como método por nuestras condiciones de vida y estudio cobra un valor central.

La penuria material de la familia trabajadora va en sintonía con el desfinanciamiento educativo. La educación y sus instituciones no son islas, por el contrario, se han convertido en reproductores de las contradicciones capitalistas.

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