Contra la guerra imperialista, el fascismo y la liquidación de nuestros derechos y conquistas.
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En todo el mundo, la principal amenaza que pende sobre la mujer trabajadora es la guerra imperialista que amenaza a la humanidad entera. La masacre perpetrada contra mujeres y niños en la franja de Gaza, Cisjordania, Líbano e Irán expone el grado de barbarie al que llegó el régimen capitalista y sus gobiernos. Solo en Gaza más de 40 mil mujeres y niñas fueron asesinadas por las bombas del sionismo. El bloqueo económico y sanitario ha colocado a otras 250 mil en condiciones extremas de hambruna y muerte. El imperialismo y el sionismo hacen lo propio en Líbano y en Irán destruyendo escuelas y hospitales. La guerra imperialista internacional cuenta con capacidad nuclear para acabar con la humanidad.
La decadencia del capitalismo como organización social amenaza al mundo con la barbarie. Esta declinación se traduce en una crisis histórica de dominación. La violencia comienza en las propias entrañas del país del Norte, con la persecución y la muerte de trabajadores inmigrantes a manos del ICE, una Gestapo en formación, y con una marcada tendencia a un régimen de dictadura personal. El trumpismo intenta ‘disciplinar’ a la clase obrera norteamericana en su conjunto. El MAGA reclama la abolición del derecho al aborto, el matrimonio igualitario y la abolición del voto femenino. Quiere sustituir la ciudadanía por el derecho de ascendencia hasta una y dos generaciones
El pueblo de Estados Unidos ha respondido con fuerza: un movimiento de protesta que ha desatado manifestaciones multitudinarias en Minnesota y todo el país. Apoyamos la lucha de las mujeres migrantes de Estados Unidos, y con ellas, de todas las trabajadoras migrantes que, en el mundo entero y también en Argentina, sufren la persecución de fascistas y de pretendidos “demócratas”.
El imperialismo norteamericano abrió un nuevo frente de guerra en América Latina, a la que quiere convertir en protectorado. El objetivo del Escudo de las Américas, lanzado por Trump, es intervenir militarmente la región, e imponer por la fuerza sus intereses económicos y militares. En Venezuela ha instalado, por medio de un asalto militar, al gobierno títere de Delcy Rodríguez. En Cuba, ha ampliado un bloqueo criminal de ocho décadas, para anexarla como ocurrió en la primera mitad del siglo XX. México y Brasil están bajo amenaza constante de intervenciones militares, como ya ocurrió en las favelas de Río de Janeiro.
Javier Milei, en este cuadro, se ha proclamado a sí mismo el principal discípulo del imperialismo en la región. Ha sacado al ruedo la causa de Malvinas con el propósito de militarizar el Atlántico Sur, por medio del Comando Sur del Pentágono, y establecer un régimen de “seguridad nacional”.
El ataque de Milei a las mujeres es una pieza fundamental de su política, al punto de querer eliminar el ajuste por inflación de la asignación por hijo; solo en 2024 creció un 6,25% la mortalidad infantil. Ha planteado abolir el derecho al aborto. La miseria salarial, la destrucción de jubilaciones y la amenaza de elevar la edad jubilatoria; el vaciamiento del sistema de salud y educación, y la falta de acceso a la vivienda, convierte la vida de una madre trabajadora y sus hijos en un infierno. Esta tragedia social no habría sido posible sin la colaboración de la burocracia sindical y de la mentada oposición, que avaló la ‘motosierra’ desde el Congreso y las gobernaciones.
Enfrentar la política de los gobiernos reaccionarios, fascistas y de la guerra, en Argentina y en toda la región, requiere desenvolver una lucha unida e internacionalista de las mujeres trabajadoras, como parte de la clase obrera. Rechazamos la pretensión de hacer de las identidades -de raza, elección sexual o cualquier otro origen- una excusa para la división de la clase y su tradición histórica de lucha clasista. Bajo el capitalismo, todos los agravios se funden en un eje -la división de la sociedad entre explotados y explotadores: un antagonismo irreconciliable. Bajo el capitalismo en decadencia, la defensa de cada estado imperialista por su tajada en esa confiscación social conduce a la guerra, la violencia y la muerte. Llamamos a unirnos a nuestros compañeros, también trabajadores, en la lucha común por el fin de la opresión social, por gobiernos de trabajadores y por el socialismo. Ese es el camino para poner fin a todas las lacras que pesan sobre la mujer explotada.
Desde Política Obrera, llamamos a la pelea por un Encuentro Internacionalista de las mujeres trabajadoras, para derrotar la guerra imperialista mundial; expulsar al imperialismo de todo el continente; acabar con el Escudo de las Américas; por el derecho a la autodeterminación nacional. Por el juicio y castigo a todos los responsables de los crímenes de guerra contra mujeres y niños; por el derecho pleno al aborto, a la salud y educación de las mujeres y nuestros hijos, por el acceso a la vivienda y un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar.
No es la hora del nacionalismo, ni del nacional pluralismo, sino del internacionalismo obrero. Por la federación internacional de repúblicas socialistas.

