Escribe Alejandra del Castillo
Paso a la juventud que se organiza.
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Como en todas las plazas del país, la convocatoria en Tucumán fue masiva y con una fuerte concurrencia autoconvocada. Se estiman 10.000 personas. El colectivo Ni Una Menos convocó a una radio abierta de familiares, intervenciones artísticas, acto y marcha en Plaza Independencia. Desde muy temprano la plaza se llenó y entrada la noche una multitud todavía levantaba carteles y cantos.
Los casos de Agostina, Dulce y Noelia fueron el revulsivo de 11 años de lucha por Ni Una Menos y por 11 años donde violencia contra las mujeres no ha cesado bajo la responsabilidad del Estado y los gobiernos.
Los familiares de víctimas de Tucumán en sus testimonios dieron cátedra sobre cómo el Estado y sus instituciones, principalmente fiscales y jueces, protegen una y otra vez a femicidas y abusadores. Resonaron los casos de Paulina Lebbos, Paola Tacacho, Erika Robles, Daiana Garnica, Yamila Mussa, Alejandra Power Benitez, todas víctimas de femicidio y de Carolina Montero joven abusado por hijos del poder.
Una columna que se destacó fue la de estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras y de la Escuela de Cine que, junto a ADIUNT, marcharon desde el Rectorado con la consigna "Abajo los acosos en la UNT". Vienen de un proceso asambleario por casos recientes y han tomado distintas medidas de lucha frente a la falta de medidas preventivas efectivas y frente a la falta de presupuesto para la atención de la violencia de género.
El gran ausente de esta gran jornada fue el programa para continuar. Un sector de las organizaciones del Ni Una Menos vinculadas al peronismo están metidas en armados para las elecciones del año que viene, otros sectores expresan desmoralización y escepticismo sobre la posibilidad de derrotar a Milei. En el caso del FITU, buscan ensalzar la figura de Bregman y la canalización del giro a la izquierda para un buen resultado electoral. El contraste lo dio la juventud universitaria mostrando que con el método asambleario y una posición independiente de las autoridades es posible poner en pie una lucha que despierte la confianza y la combatividad.
Desde Política Obrera tomamos la palabra para plantear la necesidad de preparar la huelga general para imponer los reclamos del movimiento de mujeres y del conjunto de los trabajadores, derrotar al gobierno y la necesidad de un gobierno de las trabajadoras y trabajadores para poner fin a la opresión y la violencia.
