La penetración evangélica en Cuba

Escribe Norberto Malaj

Tiempo de lectura: 3 minutos

Desde que el papa Juan Pablo II visitara la isla en 1998 hasta la más reciente de Francisco, en 2019, la presencia de la iglesia católica en la vida cubana es ostentosa. Un verdadero abismo con los primeros años de la revolución cuando, con el Che Guevara a la cabeza, la iglesia fue apartada de toda incidencia en la educación y varios eclesiásticos fueron reprimidos y/u obligados a emigrar por su conducta contrarrevolucionaria.

La noticia ahora es que las iglesias evangélicas, como ocurre en toda América Latina, están tocándole los talones a la curia vaticana también en Cuba. Son “especialmente pentecostales y neopentecostales” que pregonan “la “teología de la prosperidad” y la “doctrina de la guerra espiritual”. “En Cuba, la mayoría de las iglesias evangélicas tienen una ´iglesia hermana´ en Estados Unidos, de la cual reciben apoyo financiero. El Cuba Money Project, del periodista Tracey Eaton, publicó una lista de los proyectos relacionados con Cuba que han recibido la mayor cantidad de fondos del gobierno desde que Trump asumió́ el cargo. El Evangelismo Cristiano Humanitario para Cuba ocupa uno de los primeros puestos (USD 1.003.674). El grupo recibió aproximadamente USD 2,3 millones del gobierno de EE. UU. desde 2009 a 2017”. Todo esto lo escribió Ailynn Torres Santana, en dos notas que publicó oncubanews (23 y 24/6), cuyo título es “Pandemonium: a propósito del programa religioso antiderechos cubano”.

Lo más grave es que en Cuba, según explica Torres Santana, estas iglesias estarían en connivencia con sectores de la burocracia, la cual, como a quienes apañan, son partidarios del recorte de derechos a las mujeres y, más en general, de una línea fundamentalista “neoconservadurista antiderechos, tanto religiosos como seculares” (ídem).

Ya en febrero de 2019, cuando el referéndum por la nueva Constitución, la burocracia había cedido a la presión de todas las iglesias y retiró del anteproyecto la legalización del matrimonio igualitario, prometiendo tratarlo en una reforma futura del Código de Familia. Los números de las encuestas previas a favor de esa legalización eran categóricos, pero la burocracia cedió igual. Textual de Torres Santana: “En el proceso se midieron actores diversos (que no hay que entenderlos de una sola pieza): comunidades de fe defensoras de derechos, colectivos LGTBIQ y feministas, organizaciones e instituciones defensoras de derechos, voces estatales democratizadoras, voces estatales conservadoras, ciudadanía conservadora sin adscripción religiosa y comunidades de fe antiderechos. La combinación de los tres últimos actores mencionados definió la pauta”.

Pero eso no es todo. Según informa la periodista, en una nota, “durante las medidas de distanciamiento físico por la pandemia de la COVID-19 la televisión estatal (ha) habilitado” un espacio para “predicar” a estas iglesias; lo que les había sido denegado dos años antes.

Las iglesias están envalentonadas y apuestan abiertamente, dice Torres Santana, a impedir que prospere el matrimonio igualitario en la discusión del proyecto de reforma señalado y van por más. Evangelistas han lanzado una campaña sucia acusando “la supuesta existencia de un colectivo que busca legalizar la pedofilia y reclama silla dentro de la comunidad LGTBIQ”. De modo que “ha vuelto a crisparse” el clima político “a propósito de una publicación que compartió en redes sociales la cantante Danay Suarez – evangélica, con antecedentes de pronunciamientos antiderechos”. Se ha revelado, dice la periodista, “que ese colectivo no existe”, lo cual “ha sido verificado” (ídem).

Es indudable que las iglesias cabalgan sobre un “problema de fondo”: los “programas antiderechos ganan capilaridad en los barrios y territorios offline de una sociedad que ya mostró que los acoge y alimenta. En el mundo online eso también se verifica” (ídem). “El despliegue fundamentalista religioso no se realiza solo a través del cara a cara y puerta a puerta, aunque lo incluye. También se hace a través de redes sociales y plataformas digitales. Una parte de la campaña contra el matrimonio igualitario se hizo en ese registro. Además, realizan desde ´coaching de identidad´ para ayudar a los sujetos a ´reencontrarse con su heterosexualidad´ hasta talleres de youtubers para glorificar a Dios, como el realizado el pasado enero por la Liga Evangélica de Cuba” (ídem).

Lo que resulta ciertamente sorprendente es que los evangelistas no se colocan como enemigos del régimen sino incluso en su defensa. Informa Torres Santana: “En la primera carta firmada por la Iglesia Evangélica Pentecostal «Asambleas de Dios», las convenciones bautistas orientales y occidentales, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista de Cuba alegaron que la ´ideología de género´ no tenía ´relación´ alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, (…) con los líderes históricos de la Revolución (ni) con los países comunistas´”.

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