Por un frente único de lucha de trabajadores de la salud

Escribe Julián Asiner

Vamos con asambleas, coordinadoras y pliegos comunes a la jornada nacional del 15 de julio.

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La llegada de la pandemia puso en pie de lucha a les trabajadores de la salud, en Argentina y en el mundo. Se trata de una pelea donde la práctica profesional -contra el virus- se entrelaza con la movilización colectiva - contra los obstáculos que el régimen capitalista y sus gobiernos interponen a la atención de la misma.

La lucha por equipos de protección, licencias, protocolos y testeos, contra el olvido salarial y sus bonos miserables no cobrados, fue abarcando a sectores cada vez más amplios, bajo el golpe del contagio, del colapso sanitario, los aislamientos masivos con cierre de servicios y las evitables muertes de compañeres, que sucumbieron por la desidia de las patronales, tanto públicas como privadas.

La integración de las grandes gremiales, asociaciones y colegios profesionales al Estado y las privadas impidió que esta lucha se realizara bajo un plan general y unificado. La batuta del proceso fue tomada, aquí y allá, por asambleas y autoconvocatorias, de enfermería, residentes, concurrentes, médicos y profesionales. A través de aplausazos, semaforazos, cortes y caravanas, les trabajadores nos hicimos sentir, con acciones que tomaron incluso un alcance nacional.

Con el virus al cuello

La crisis sanitaria, que impacta en un sistema vaciado y desarticulado, no da tregua. Si bien es sabido que una mayoría de infectados son asintomáticos, su ninguneo en los protocolos hospitalarios es motivo de contagios y cierres de servicios. Las rotaciones en cohortes son suspendidas por la espiral de casos que acrecienta la demanda de personal, cuando debería ser defendida más que nunca en este contexto. Habilitar una cama de internación en un hospital público cuesta una lucha, por la llegada de insumos y el pago de guardias. Un hisopado puede durar días, en condiciones de espera subhumanas.

Mientras nuestras paritarias están suspendidas en el limbo de la pandemia, los bonos representan migajas y se cobran a destiempo, o incluso hay que impulsar una movilización para cobrarlos. Los “refuerzos” de personal vienen sin salario, gracias a los convenios con la universidad, o porque el Estado paga sus contratos con meses de dilación. La “compensación” a quienes vieron extendidas compulsivamente sus residencias fue de… 800 pesos. Les trabajadores que denuncian públicamente estos atropellos sufren las represalias de burócratas y gobiernos, como pasó con el camillero Daniel Iribarren en el Clínicas (suspendido), el enfermero Mario Gastón Roldán en el Posadas (despedido) o con la médica Luciana Ortiz Luna en Neuquén (despedida).

Impotencia por arriba, deliberación por abajo

El ministro Ginés González García habló de centralizar el sistema de salud y al día siguiente retrocedió ante el grito de las prepagas y clínicas privadas. El gobierno es incapaz de asegurar la distribución camas, recursos e insumos, a pesar de que en ello se juega la vida de la población. Otorgó subsidios millonarios a las empresas financiados con endeudamiento público y habilitó, en frente con Rodríguez Larreta, el funcionamiento de toda clase de industrias y comercios no esenciales, pero desperdició la oportunidad que brindaban estos meses para apuntalar al desvencijado sistema de salud.

Este cuadro impone una deliberación entre les trabajadores de la salud, que es necesario organizar y proyectar, ya que si algo aprendimos con la pandemia es que la acción colectiva es nuestra principal arma de prevención, promoción y cuidado de la salud. Tras una serie de paros en Tucumán y Santa Cruz y protestas en Santa Fe y Chaco, la Fesprosa (CTA Autónoma) decidió impulsar una jornada nacional de lucha para el próximo 15 de julio. La asamblea de residentes y concurrentes de CABA votó plegarse a la propuesta.

Frente único

Tribuna de Salud (Tendencia) convoca a preparar esta jornada con asambleas en todos los lugares de trabajo que voten pliegos de reclamos y delegados para formar coordinadoras que unifiquen a trabajadores de la salud, tanto pública como obras sociales y privadas, como ya está ocurriendo en Salta y en Tucumán. Es la forma de asegurar un programa acorde a nuestros reclamos y que las medidas tengan la continuidad y profundidad que demanda la situación.

En la provincia de Buenos Aires, la dirección de CICOP puso el freno a participar de la jornada aduciendo supuestas disputas gremiales. En el movimiento de médicos autoconvocados existe una resistencia a involucrarse en acciones que excedan los límites de su profesión. Es que el avance de la pandemia y la desidia de gobiernos y autoridades no distingue, sin embargo, cualidades disciplinares o encuadramientos de los aparatos sindicales. En ATE, el inmovilismo está generando crisis en varias de sus internas.

Tomando en cuenta este problema, la asamblea del Piñero resolvió convocar para el próximo sábado 11 de julio a un encuentro de trabajadores de la salud, abierto a todas las formas de contratación, especialidades y agremiaciones. Sigamos este ejemplo. Es la hora de imponer el frente único de les trabajadores de la salud.

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