El virus es Bolsonaro

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

Bolsonaro, positivo de Covid-19, había dicho que “todo el mundo muere algún día”, y que el Covid-19 es como una “lluvia que moja a la mayoría de las personas”. Si las informaciones son ciertas, ahora deberá lidiar con sus propias profecías. No cambió, sin embargo, de política; al revés la redobló – no a la protección de la salud. De todos modos, su “positivo” es visto con sospechas por muchos, que suponen que Bolsonaro quiere armar una cortina de humo, cuando se abalanzan las investigaciones del STF (Supremo Tribunal Federal) a su familia.

Una clique parasitaria

El hijo mayor de Bolsonaro, Flavio, es investigado por casos de corrupción en 2018, registrados por el Consejo de Control de Actividades Financieras (COAF). Flavio y 74 excolaboradores practicban la “Rachadinha”, como se llama en Brasil al hábito de los legisladores de quedarse con el salario de los asesores, que en realidad son truchos. Un operador de este esquema esel paramilitar Fabricio Queiroz, hace tiempo fugitivo, que fue encarcelado hace diez días. Queiroz también era allegado del jefe de Estado e hizo transferencias bancarias a la cuenta de la esposa de éste, Michelle Bolsonaro (infobae, 7/7).Otro hijo, Carlos, está acorralado por la causa sobre la difusión de fake news. Uno de sus principales difusores, el ex ministro de Educación, optó por irse del país. Todo esto ha creado incertidumbre en las fuerzas armadas, que tienen a más de 3.000 militares en cargos públicos. En estas condiciones, el miliciano carioca acaba de recibir el derecho a encerrarse en su domicilio.

Bolsonaro sigue contagiando

Bolsonaro habló con periodistas sin usar barbijo, por lo que fue demandado por la Asociación de Prensa. Vetó la ley que ordenaba su uso obligatorio, en lo referente a iglesias, comercios, escuelas y prisiones. Pidió la vuelta al trabajo presencial para los servicios públicos y ministerios. Una medida provisoria (MP) permite a las empresas reducir la jornada de trabajo y el salario, y la suspensión temporaria de los contratos de trabajo. 10 millones de contratos cayeron según el Ministerio de Economía.

Bolsonaro contrajo la “gripezinha” después de contagiar a millones con su “inmunidad de manada”. Brasil registró ayer 1.187 muertos, con un total de 68.055 víctimas fatales y 1,7 millones de casos. El Ministerio de Salud (que cambió tres ministros) usó sólo 12.000 millones de dólares de los 40.000 destinados para la pandemia, y creó un solo hospital de campaña, y entregó el 5% de respiradores (Clarín 8/7).

El sur registró en 24 horas (Paraná, Santa Catarina y Río Grande) una suba del 27% (UOL, 8/7). En Río el relajamiento puede ocasionar una segunda ola (ídem). La política de muchos gobernadores es que hay que utilizar la totalidad de las camas y distribuir los pacientes. Lo que significa tolerar miles enfermos y muertos.

En Mato Grosso todas las camas están llenas y hay filas de espera. Es el centro de la pandemia (suba de casos: 341% y muertes: 454%, UOL, 9/7). En Minas Gerais (223% de muertes y 275% de casos) con colapso de UTIs. Son los lugares con menos tests (3-5 por cada mil) y no hay médicos preparados. En Brasilia, la ocupación de camas es del 92% (UOL, 7/7).

Si el virus no lo moja ni lo mata, todavía queda la alternativa de que su familia recorra los tribunales y ofrezca los justificativos para demitirlo.

Suscribite a Política Obrera