Cuba en cuarentena

Escribe Norberto Malaj

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La pandemia de coronavirus ha dejado a Cuba entre los países que mejor controló y contuvo el contagio y, “significativamente, dada la experiencia de los países ricos en América del Norte y Europa Occidental, ni un solo trabajador de salud cubano, ya sea un médico o un limpiador de pisos, ha sucumbido al virus” (The Bullet, 12/7).

La pandemia sí agravó los déficits estructurales de Cuba. El parate de los servicios turísticos, por ejemplo. El sector representa casi el 15% del PBI y ocupa a más de 500 mil trabajadores.

El gobierno reabrió ahora la mayor parte de los hoteles al turismo nacional; reserva los ubicados en los cayos para el turismo internacional, pero será muy difícil aún la llegada de turistas de afuera. El llamado ´turismo nacional´, de acuerdo a fuentes oficiales ocupó, en 2018/9, el 20% de la capacidad hotelera de la isla (50 mil plazas, todas estatales pero regenteadas por consorcios europeos -el 70% en manos de tres grupos españoles: Meliá, Iberostar y Barceló).

El turismo en Cuba retrocede relativamente frente de sus países vecinos, bajo tutela de operadores norteamericanos. Fue afectado por la prohibición de los cruceros y la restricción de los vuelos por parte del gobierno de los EE.UU.” (oncubanews, 3/7).

Cuba contrarrestó en cierta medida este boicot, “potenciando mercados emergentes como el ruso y el chino, e intentando mantener o recuperar las cuotas de mercados tradicionales como Canadá y los países europeos” (ídem). Esta mermada fuente de ingresos, este año casi desaparecerá, aunque los “servicios médicos” se han reactivado de la mano de la pandemia (Arabia Saudita a Qatar, Italia, Andorra, Perú y otros).

El desabastecimiento alimentario de la isla ha vuelto a niveles que se comparan con los del ´período especial´. “De las 700 mil toneladas de arroz que la Isla necesita para cubrir la canasta básica normada y el consumo social, solo producirá la ´insuficiente cifra´ de 162.000 toneladas”, destacó Granma (citado por oncubanews, 30/6). El gobierno “achacó su caída principalmente al ´recrudecimiento del bloqueo económico … por la baja disponibilidad de combustibles para maquinaria en tierra y la aviación agrícola, la inexistencia del fertilizante urea, y de otros insumos que inciden en la eficiencia del ramo” (ídem). El arroz es el principal componente de la canasta de los cubanos.

Cuba importa la mayor parte de su dieta alimentaria. El campo cubano no alcanza a satisfacer siquiera la producción de leche o manteca requerida para el consumo. El rodeo bovino de la isla es del orden de los 4 millones de cabezas. En 1958 era de 6 millones. La población se duplicó (“Algunos apuntes sobre el ganado vacuno en Cuba”, Ernesto Escobar Soto. El desabastecimiento está llegando ahora a las medicinas: “Cuba enfrenta una «tensa situación» por el desabastecimiento de medicamentos](https://oncubanews.com/tag/medicamentos/) en su red de farmacias y centros asistenciales, reconoció el ministro de Salud Pública cubano, José Ángel Portal” (oncubanews, 4/7). “En el transcurso del 2020 se aprecia un incremento de los faltantes, un problema agudizado en el mundo por la pandemia de COVID-19, dijo Portal”. Cuba reportó 116 medicamentos en falta al cierre del mes junio, 87 de los cuales se producen en la Isla y 29 de las medicinas importadas habitualmente”, entre ellas algunas de las “más demandadas” como la dipirona, la amoxicilina y la cefalexina en cápsulas (ídem).

Cuba tiene un problema crónico con el transporte público, en particular el urbano (y especialmente el de La Habana). La cuarentena cubana fue absolutamente estricta (cesó por completo el transporte público con excepción para los trabajadores “esenciales”). Ahora que se reactiva el país se teme que el insuficiente servicio de transporte dificulte las normas de distanciamiento social.

Las colas en los almacenes se han vuelto permanentes. Es así que el lugar de las ´fuerzas del orden´ ha pasado a primer plano. Un periodista simpatizante del gobierno señala: “Crece la desigualdad. La crisis de los noventa obligó a la dirección del país a adoptar una serie de políticas que sacudieron la sociedad básicamente igualitaria construida en las primeras tres décadas de la Revolución. Junto a la apertura al turismo y a las remesas, la emigración temporal y de retorno, las comunicaciones, el acceso a internet y la emergencia de un sector privado en el que una parte lucha por sobrevivir mientras otra disfruta de niveles de vida cómodos y hasta lujosos, se han generado niveles de desigualdad que no existían en las décadas pasadas” (Rafael Betancourt,.

Agrega: “Las remesas, aun disminuidas por las nuevas restricciones y la caída de la economía en los países donde residen los familiares, alivian la carga de unos y no de otros. Los dueños de vehículos privados se mueven sin restricción, pero los que dependen del transporte público están limitados. El acceso a internet y el ingreso para costearlo determinan posibilidades de compra virtual, conocimiento del mercado y acceso a la información. El estado de la vivienda y el hábitat condicionan las posibilidades de autocuidado, empleo del tiempo libre y hasta el aprovechamiento de las tele clases de los estudiantes. Las brechas rurales-urbanas y entre territorios rurales se han agudizado … Según algunas investigaciones, las personas negras y provenientes de territorios ´opacos´ o desventajados se encuentran sobre representadas en grupos de menores ingresos”.

Un economista muy reconocido de Cuba llama la atención sobre la falta de una política diferenciada en la ayuda social: “durante la eventual recuperación económica debería priorizarse un enfoque equitativo, es decir, reconocer que la desigualdad social necesita acciones diferenciadas para poder propiciar resultados con justicia social (…) No se trata de distribuir ‘parejo’, sino de manera diferenciada. Los grupos sociales en situación de desigualdad —de cualquier tipo— deben recibir más beneficios que los demás. De otra manera no se compensan las causas que originan la desigualdad” (Pedro Monreal, ídem).

Junto a La Habana ´turística´ se yergue crecientemente la de los “asentamientos ilegales”, que han crecido como hongos. Al escribirse estas líneas el gobierno se aprestaba a desalojar el conocido como “Campo Catorce”, en el Cerro de la ciudad donde viven más de 100 familias.

´Gatillo fácil´

La situación descripta se refleja crecientemente en tensiones de todo tipo: La más elocuente es el incremento de la presencia policial en las calles y, sobre todo, en las colas de abastecimiento en los almacenes y en los del mercado libre. Y lo más grave, aparecen denuncias de abusos policiales. “Dos semanas después de que se conociera la muerte de un hombre en el municipio habanero de Guanabacoa a manos de un policía, un incidente similar tuvo lugar este domingo en la occidental provincia de Artemisa. En Guanabacoa, provocó una virtual sublevación barrial contra la policía y una convocatoria a una movilización por redes sociales. Ésta fue prohibida y más de 150 convocantes fueron retenidos en sus domicilios y se les impidió salir a la calle” (ídem).

Derechos y bloqueo

En Cuba, “a pesar de que el derecho de manifestación tiene reconocimiento jurídico, este se ha realizado casi exclusivamente en los casos en que las manifestaciones son de interés del Estado y éste ofrece todos los recursos para su concreción. Las excepciones a esta regla han sido la ejecución de determinadas actividades religiosas, tales como procesiones y la marcha contra el maltrato animal del 7 de abril de 2019” (ídem, 7/7).

Cuba, con una población negra significativa, no registró movilizaciones de solidaridad frente al asesinato de George Floyd en EE. UU – ni siquiera oficiales. Hace décadas que no protagoniza movilizaciones populares independientes.

Bajo Trump, el acoso económico se ha reforzado, pero la ´apertura´ de Obama, en lo fundamental, no se ha modificado. Los viajes de los cubanos exiliados se han multiplicado incluso en este período, y lo mismo el flujo de fondos (y sobre todo la penetración capitalista, mediante testaferros y otros mecanismos -ver Cuba: Covid-19 sacude proceso restauracionista, 29/5).

El gobierno ya anunció, dice el periodista que citamos al principio que la política de privatización se acentuará; “no han trascendido detalles, (pero) hay indicaciones de que esto va a incluir, entre otras medidas, un impulso al sector privado —quizás ampliando la lista de actividades autorizadas para el trabajo por cuenta propia o estableciendo una de actividades vedadas, permitiendo las demás— y alguna posibilidad de crear empresas pequeñas y medianas privadas (PYMES). Enhorabuena” (oncubanews, 8/7). Pero el sector privado es el que ha salido más dañado del actual derrumbe. La transición capitalista se desarrolla en el marco de un desplome internacional del capitalismo.

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