Polonia: victoria de la derecha clerical

Escribe Emiliano Monge

Tiempo de lectura: 2 minutos

El actual presidente, Andrzej Duda, apoyado por el oficialista partido Ley y Justicia (PiS), que impulsa el lema “Primero Polonia”, fue el más votado en la segunda vuelta del domingo (51,2%). Su rival fue el liberal europeísta Rafal Trzaskowski, alcalde de Varsovia y candidato por el principal partido de la oposición. En la primera vuelta, celebrada el 28 de junio y con un total de 11 candidatos, Duda había sido ya el más votado, con el 43,50 % de los votos emitidos, mientras que Trzaskowski había obtenido el 30,46%. El PiS, sin embargo, no controla del Senado, suma 48 de los 100 puestos. Días antes de la primera vuelta, Trump recibió a Duda en la Casa Blanca, cuando anunció el envío de tropas a Polonia. Trzaskowski sigue la línea UE y Merkel.

Pandemia electoral y en las fábricas

La elección se realizó en medio de la pandemia. Con 38.000 casos, y casi 1.600 muertos, las camas de UTI de Polonia se vieron rápidamente desbordadas. Tiene uno de los testeos más bajos de la UE. Las faltas de ventiladores llegaron a los titulares, y el oficialismo no tenía margen para atrasar más las elecciones. Estaban estipuladas para el 10 de mayo.
Mientras una parte del país se paralizó, la producción minera super-contaminante siguió abierta (emplea a 100.000 trabajadores). La minería contaminante fue abandonada por Alemania y trasladada a Polonia donde mueren 44.000 personas por año por problemas de polución. Los salarios van entre los 2.000 y 4.000 eslotis, por debajo de la renta media mensual. La falta de elementos de protección entre los mineros expandió el virus en Silesia (12.000 casos), llegando a 1/5 de la totalidad de los casos. En las minas no se pueden respetar las distancias preventivas. Los trabajadores consiguieron que para trabajar dos tests deben dar primero negativo. Muchas minas tuvieron que cerrar por falta de personal y las cuarentenas preventivas.

Los trabajadores polacos también fueron noticia por el anuncio de Peugeot (PSA) de usarlos como trabajadores golondrina por menos sueldo y sin seguro. Son mano de obra barata también en Alemania, y los que sufren los efectos de rebrotes en la empacadora de carne Tonnies (1.500 infectados), en Westfalia. Los polacos que viven allí dicen que no podrían sobrevivir con los salarios nacionales.

Duda acusó al colectivo LGBT de “ser una ideología peor que el comunismo” y prometió incorporar a la constitución un artículo que prohíba expresamente adoptar niños a las parejas de sexo diferente. El arzobispo de Varsovia advirtió que el opositor impondría “una dictadura de las minorías”. El clero polaco se encuentra envuelto en una enorme cantidad de casos de pedofilia.

A principios de marzo el Parlamento polaco discutió una ley que sanciona la educación sexual y otra que limitaba más el aborto no punible. Pero miles de personas se movilizaron en Polonia y otros países de Europa, y ambos proyectos fueron apartados.

Muchos de votantes esperan del PIS algún tipo de protección social. Una parte viene del espectro nacional-católico. Es el primer gobierno que ofreció “transferencias sociales”: los padres reciben 500 eslotis (120 dólares) al mes por cada hijo que tienen después del primero, o por todos los niños en las familias más pobres (la renta mensual media es de menos de 2.900 eslotis). Dos tercios de los polacos ganan menos. Su campaña enfatizó la necesidad de proteger los “intereses polacos” y luchar contra los inmigrantes.

Suscribite a Política Obrera