Masacre en los geriátricos (segunda parte)

Escribe Charly Petrillo – Jubilados Clasistas

Tiempo de lectura: 2 minutos

El 24 de abril de este año escribimos un artículo referido al impacto de la epidemia de coronavirus en los geriátricos. La historia continúa.

En Flores, en la casona conocida como geriátrico “Buenos Aires”, hubo 58 contagios (49 residentes y 9 trabajadores). En el hogar “Solares”, en José C. Paz, 6 de 20 dieron positivo. En Hurlingham, en la residencia “La Nonna Katy”, hubo 16 contagiados. Y en la residencia “El Parque”, de la misma localidad, hubo 6 - los familiares denunciaron que los mayores fueron trasladados en horas de la madrugada con temperaturas muy frías.

En Mar del Plata, 38 contagios fueron noticia en el geriátrico “Namaste”. Ahora en un incendio en Floresta en la residencia Santa María tuvimos 2 fallecidos y 47 traslados. Según Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad, “un tercio de los fallecidos en el AMBA se producen en internación geriátrica”. Veamos el panorama: tenemos en el país casi 4.800 residencias geriátricas de las cuales más de 1.000 son clandestinas. Hay 150.000 camas en internación geriátrica. Los controles en estos lugares siempre fueron escasos. Ahora la pandemia puso al desnudo la situación calamitosa en que se encuentran. A nivel mundial, la OMS calcula los fallecimientos en las residencias en el orden del 50% del total.

Los heroicos trabajadores de la salud circulan en más de un trabajo para lograr un salario que les permita vivir. En esos trabajos, las quejas por la falta de protección son moneda corriente. Viajan en el transporte público, transitan por sus barrios donde los protocolos no se cumplen y los elementos de protección brillan por su ausencia. Muchas conviven con sus parejas que trabajan en las fábricas donde tampoco se cumplen los protocolos por parte de las patronales. El estrés que esto les produce es gravísimo. Entonces el virus circula inexorablemente.

Cuando el rescate llega a los geriátricos ya es muy tarde. Sus residentes, en la mayor de las soledades, afrontan situaciones que agravan considerablemente su salud. Sus familias, ahora imposibilitadas de visitarlos, hacen desde afuera lo que pueden.

El trio Fernández-Larreta-Kicillof ha decidido primero defender a empresas y patrones y mandarnos a convivir con el virus con el costo de vidas que esto significa. Se han destinado cinco billones de pesos al rescate de empresas y fondos financieros y han destinado migajas para la salud y protección del conjunto de la población. Todo para ellos es un negocio.

Por testeos periódicos a todos los afectados y residentes de los geriátricos. Y la garantía de un lugar adecuado para aquellos que deben ser trasladados. Proponemos la formación de comités independientes por localidad formado por trabajadores de la salud, médicos, enfermeras, los trabajadores de mantenimiento y organizaciones de jubilados que elabore y garantice un protocolo en defensa de nuestras vidas.

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