Legalidad: primeros días, primeras respuestas

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Más de 700 compañeros adhirieron, en estos primeros días de campaña, a la legalidad de la Tendencia del Partido Obrero en la CABA y en la provincia de Buenos Aires. La campaña tiene una impronta particular e inédita para quienes ya participamos en otras anteriores. La cuarentena nos obliga a recoger las adhesiones a través de los compañeros, simpatizantes y amigos, a través de medios digitales. Pero esa adhesión de nuestro núcleo de influencia es a la vez el termómetro de una influencia política y la señal de un reclutamiento posterior. Esa campaña consciente empieza a arrojar sus resultados: compañeros de varios gremios cruciales de CABA –comercio, subte- le han enviado la aplicación digital a compañeros y familiares, ampliando así el abanico de adhesiones.

Es todo un método: que cada compañero consiga cinco adherentes, y que esos cinco, a su vez vayan por otros tantos.

En Pilar, la campaña ha tenido un importante impulso en los barrios. El Polo Obrero de esa localidad realizó una actividad el pasado 9 de julio, donde, además de recaudar fondos, se planteó el objetivo de las adhesiones. Más de 30 compañeros colocaron su firma. También comenzaron a ingresar las primeras adhesiones de compañeros de fábricas del parque industrial. En la zona sur, hemos tenido las primeras firmas de compañeros ferroviarios y docentes.

En Oeste, nos hemos trazado un objetivo importante entre los delegados y activistas del Suteba Matanza y también en la UOM.

En el plano político, la campaña tiene dos fuertes puntos de apoyo. Por un lado, es indudable que el desarrollo de la crisis sanitaria, social y política ha abierto una enorme deliberación entre los trabajadores, más allá de los agravios inmediatos que implican los despidos, suspensiones, reducciones salariales y la lucha permanente por protocolos obreros en las fábricas y hospitales. Lo que está en discusión, en definitiva, es el régimen político y social que pueda dar cuenta de la presente crisis.

Por el otro, se plantea la cuestión de la política y la estrategia de la izquierda frente a este escenario. En un cuadro de acomodamiento al marco estrecho de la política parlamentaria –que es siempre una adaptación al Estado- es necesario, más que nunca, una izquierda dispuesta a preparar a los trabajadores para un escenario de situaciones revolucionarias, que se proyecta a escala internacional. Las elecciones del año que viene tendrán lugar en esa transición convulsiva, y es necesario dotarnos de una voz y una tribuna para que la acción electoral sirva de punto de apoyo para la agitación por una salida socialista y un gobierno de trabajadores.

Invitamos a todos los compañeros a sumar su adhesión a la Tendencia, para que estemos presentes con toda la fuerza necesaria en los acontecimientos que se vienen.

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