Lo que nos enseña un reciente comunicado del Sutna

Escribe Marcelo Ramal

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Un comunicado reciente del Sutna, advierte, entre reclamos por protocolos sanitarios eficaces y la convocatoria de la paritaria, contra la importación de neumáticos de parte de las patronales de la industria y del comercio exterior. No es la primera vez que lo hace, pero también en este caso constituye una denuncia rotunda acerca la utilización de este procedimiento para proceder a despidos masivos en la industria local y quebrar la organización sindical. Estamos, como se ve, ante un enfoque muy diferente del que caracterizaba a la desplazada burocracia del sindicato y a la burocracia sindical en general, que se ponen al servicio de los intereses proteccionistas de las patronales. En el caso en cuestión, las patronales proteccionistas se han convertido al ´librecambio´.

La apertura importadora no podría tener lugar sin la complicidad de las autoridades, para las cuales fortalecer el ´cepo´ y proteger las divisas, en este caso, resulta secundario. Constituye además un negociado espectacular, porque la importación se hace al tipo de cambio oficial y la reventa en el mercado interno al dólar ´turista´, al ´ccl´ o directamente al ´negro´ o ´blue´.

Se podría objetar a esta denuncia que la importación ha caído mucho como consecuencia de la recesión, pero, aunque fue significativa en los insumos industriales, no lo fue en los bienes o productos finales, El neumático es a la vez un componente para la industria del auto y un producto final para los que tienen vehículos. Se han denunciado, precisamente, fuertes ingresos de electrodomésticos, productos textiles y también neumáticos, entre otros. Nadie podría justificar las importaciones de neumáticos por el alto costo de producirlos en Argentina, porque gracias a los Macri, primero, y a los Fernández después, el salario en dólares, en Argentina, se ha despeñado al subsuelo, en comparación con los países de América del Sur. Definitivamente, la importación es un arma de clase contra los trabajadores. En 2017, en una situación similar, los dirigentes que integramos hoy la Tendencia, apoyamos con firmeza al Sutna contra la importación.

Aunque es frecuente escuchar la queja de cámaras patronales contra las importaciones, una parte sustancial de estas compras son realizadas por los mismos capitalistas que producen en el país. Es así que utilizan los canales de distribución de la producción local para hacer pasar los productos importados. Los ´mercado internistas´ se convierten en importadores para producir un ´exceso´ de trabajadores en la industria y proceder a despidos masivos. La importación funciona de un modo parecido cuando se trata de quebrar una huelga, alquilando las instalaciones de otra empresa para sacar la producción.

El gobierno “nacional y popular” es un cómplice nato de esta política. Recientemente, la Secretaría de Comercio defendió el ingreso de textiles, puesto “que las marcas puedan complementar producción nacional con extranjera genera un efecto positivo sobre los precios” (Cronista, 9/5). La importación, como se ve, es para que las ´marcas´ complementen, o sea que se alude a capitalistas que están en los dos lados del mostrador – en la producción local y en la importación. Naturalmente, los precios se ´disciplinan´, sí, pero a los mismos monopolios que controlan el mercado, ya sea con sus productos de fabricación local o de origen externo.

En el interín, los capitalistas agitan el espantajo de la competencia internacional contra los trabajadores. El mismo diario relata que mientras “siguen dando pelea con las importaciones, los productores textiles negocian con el gobierno los detalles del proyecto de ley que apunta a reducir las cargas patronales en el sector confeccionista” (id). El programa de la “burguesía nacional” para competir con las importaciones es reducir cargas patronales, suspender paritarias, flexibilizar convenios.

La posición del Sutna es una expresión de la superioridad política, e incluso intelectual, de la clase obrera sobre los charlatanes del populismo y de más de un izquierdista. Hay que ponerlo en la cuenta de la acumulación de fuerzas del proletariado para luchar por su propio poder.

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