Paro total en Unilever Pilar

Escribe Pablo Busch

Ante la violación de los protocolos sanitarios por parte de la empresa.

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Las asambleas de los tres turnos de los trabajadores de Unilever PIlar, resolvieron no ingresar a prestar tareas a la planta, luego de que se revelara el incumplimiento flagrante de la empresa del protocolo de sanitización, en acuerdo con el Gobierno Municipal de Pilar. La empresa se mantuvo trabajando desde el primer día de la cuarentena, pero ante el crecimiento de casos, buscó pasar por arriba de la sanitización del establecimiento, haciendo los hisopados que debía hacer el Municipio desde su propio departamento de Calidad. Además, en las asambleas se denunció el ocultamiento de los casos y del cerco epidemiológico al cuerpo de delegados, y la reducción unilateral de los contactos estrechos a casi cero.

La multinacional anglo-holandesa es una de las empresas que más se beneficiaron con la pandemia y la cuarentena, manteniendo a todas sus plantas produciendo, incluidas las dos que tiene en el Parque Industrial de Pilar - Knorr y Hellmann´s. El cumplimiento de algunos protocolos recomendados por la OMS fue desde un principio deficiente, centralmente porque para cumplirlos la empresa debería invertir en la construcción de vestuarios nuevos y acotar la duración de los turnos a 6 horas para evitar la circulación del virus en los cruces de turno. Ante la llegada de los primeros casos, la empresa acordó un proceso de control con el gobierno de Achával, que incluso recorrió la planta, que consistía en una sanitización de las instalaciones e hisopado en 48 horas.

El problema que se da en Unilever es el mismo que ocurre en todas las plantas esenciales en las que el virus ha comenzado a circular: ante la aparición de casos positivos, la empresa acota el cerco epidemiológico y el aislamiento e hisopado de los “contactos estrechos” intenta reducirlo a la nada. Como el cerco que se hace es deficiente, el virus vuelve a aparecer, se vuelve a aislar en forma deficiente y vuelve a reaparecer. Y así hasta el colapso de Unilever y de las industrias esenciales. En algunos casos, como en Felfort, la empresa necesitó contratar trabajadores eventuales en masa para sustituir al grueso de los trabajadores contagiados o aislados en cuarentena preventiva.

La política del Sindicato de la Alimentación de dejar las decisiones a seguir en manos del Comité Mixto -compuesto por la empresa y la Secretaría de Salud Municipal- chocó de frente con la de los trabajadores, que decidieron hacer prevalecer su salud por encima de las urgencias productivas, presiones y amenazas de la empresa. En el comunicado firmado por las Comisiones Internas de ambas plantas luego de las asambleas de plantea que “los trabajadores de los tres turnos no volveremos a ingresar ni asistir a planta hasta que se cumpla con los protocolos correspondientes, hasta que la empresa se comprometa a cumplirlo ante cada caso que aparezca y por último pero no menos importante, hasta que la empresa se comprometa a abonar las horas, los premios y todo lo correspondiente a los días que se prolongue esta situación en la que estamos metidos por su exclusiva responsabilidad”

La defensa de la salud de los trabajadores es una lucha de clases de fondo.

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