Paramilitares en EEUU

Escribe Emiliano Monge

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A principios de este mes, se enviaron a Portland tropas federales, del departamento de seguridad interior (DHS) vestidas con uniformes de combate para poner fin a las protestas contra el racismo que surgieron en la ciudad desde el asesinato policial de George Floyd,. Las acciones de Trump aumentaron la magnitud de las movilizaciones.

Una docena de divisiones paramilitares

El DHS fue acusado de detenciones ilegales y violencia. Son agentes federales que controlan las fronteras y resguardan edificios públicos. Forman parte de las patrullas de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) e Inmigración y Aduanas (ICE), que detiene inmigrantes en campos de detención inhumanos, separa familias y expulsa ilegalmente a los inmigrantes. Paul Matzko, del Instituto Cato dice: “El uso del personal de la Oficina de Prisiones en Washington y BORTAC (Unidad Táctica de la Patrulla de Frontera) en Portland es solo la punta del iceberg. El gobierno federal bajo los presidentes de ambos partidos ha estado agregando unos 2.500 agentes armados a la burocracia federal cada año desde el 11 de septiembre, lo que equivale a más de 132.000 de esos oficiales. 2.300 agentes del IRS portan armas como AR-15 y P90, el Servicio de Parques Nacionales compra miles de dólares en balas de punta hueca cada año, y US Fish and Wildlife, obtuvo silenciadores para sus Glocks. La mayoría de los 132,000 agentes federales armados se encuentran en el área metropolitana de (Washington) DC. Si bien podría ser un toque dramático llamarlos Guardia Pretoriana, pueden verse como una docena de divisiones paramilitares” (lasvegassun, 23/7). Han detenido al menos 43 personas desde julio, secuestradas en autos sin registrar (Washington Post, 21/7). La violencia utilizada contra los inmigrantes comienza a ser utilizada contra las protestas sociales.

Movilización para aplastar a la reacción

Todos los días, durante semanas, miles de manifestantes se unen a la causa de La Vida de los Negros Importa (BLM) cuando cae el sol frente al centro de justicia de Portland, que alberga el departamento de policía y la cárcel del condado. Las movilizaciones intentan ocupar el centro y el departamento de policía. El resultado es que “Los oficiales del DHS enviados por el presidente para sofocar las manifestaciones se han convertido en prisioneros del edificio que aparentemente están allí para defender” (The Guardian, 22/7). Para algunos manifestantes, crearon un “territorio liberado” similar a la “zona autónoma” en Seattle.

Los federales hirieron a un ex marine que los describió como una “pandilla de muchachos con palos”, por la evidente falta de preparación. También, al ver la represión, las madres de los manifestantes salieron a las calles, para formar una “pared de madres” contra las fuerzas represivas (The Guardian, 21/7).

Crisis Constitucional

El viernes, ACLU (derechos civiles) de Oregón (el estado donde Portland es su capital) demandó al DHS para impedir arrestos y detenciones. Denuncia una violación constitucional (ACLU, 18/7). Los federales pueden ayudar a hacer cumplir las leyes estatales si las autoridades estatales o locales les otorgan la autoridad para hacerlo (WPost, 17/7). “Esta es una guerra urbana rotunda” (The Guardian, 23/7).

Trump pretende convertir a Estados Unidos en un estado policial, en medio de una gigantesca crisis sanitaria, una colosal desocupación y una rebelión popular que crece.

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