Huelga en Productos Lipo

Escribe Pablo Busch

Por el pago integral del aguinaldo

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Los trabajadores de Productos Lipo, la reconocida marca de caramelos de Lanús, mantienen un paro total de actividades desde el miércoles 22 de julio, en reclamo del pago de la totalidad del aguinaldo. Este les fue abonado en cuotas y se les adeuda todavía un 25%, cuando todos los plazos legales para hacerlo están vencidos. Este incumplimiento tiene como agravante que la empresa viene trabajando desde el día uno de la cuarentena, además de ser beneficiaria del subsidio ATP, por el cual el Estado abonó el 50% del salario de dos meses.

Una práctica recurrente

La respuesta contundente de los trabajadores tiene sus raíces en la sabiduría popular que indica que “quien se quema con leche, ve una vaca y llora”. Desde hace varios años que la disciplina de pago es algo que los dueños de la empresa, la familia Lipovetzky, desconocen por completo. Como ejemplo, al asumir la actual Comisión Interna de la empresa, los delegados se encontraron que estaban trabajando si cobertura de ninguna ART por el incumplimiento de pago durante más de un año.

En los últimos tres años, los trabajadores de Lipo han realizado distintas medidas de fuerza en reclamo del pago integral de sus salarios y, en particular, por su pago en tiempo y forma. La disciplina que se le reclama a los operarios a la hora de trabajar, no la tiene la empresa a la hora de pagar los salarios, ni mucho menos el reconocimiento de los derechos laborales que los asisten.

La asamblea también es esencial

Una intensa polémica se desarrolló, en los últimos días, entre la Comisión Interna y la empresa, respecto del pago del aguinaldo y de los derechos sindicales que asisten a los trabajadores. Ocurre que, ante el impago del aguinaldo, los delegados requirieron a la empresa de un lugar dentro del establecimiento para deliberar en asamblea los pasos a seguir con los compañeros. La empresa contestó que el derecho de asamblea estaba suspendido por la resolución de la Secretaría de Trabajo N°489-20, que estableció por 180 días la suspensión de las asambleas ordinarias y extraordinarias de las organizaciones gremiales.

Pero la resolución citada refiere a las organizaciones en primera, segunda y tercera instancia, y en ningún lugar prohíbe las asambleas en los lugares de trabajo. Por otra parte, el propio STIA de la provincia de Buenos Aires convocó, en el marco de la discusión paritaria, a asambleas por establecimiento. Por último, pero no menos importante, si los trabajadores tienen el deber de prestar su fuerza de trabajo como esenciales, la asamblea y la lucha también son esenciales. La empresa quiere un ámbito laboral en el cual los trabajadores sean explotados, sin derecho a deliberar ni, por lo tanto, tampoco a luchar.

Covid y colapso

Otra polémica que recorre a la fábrica Lipo es la responsabilidad de los 19 contagios de Covid-19. La empresa responsabiliza al cuerpo de delegados, que viene dando pelea por sus propios protocolos y para defender el cerco epidemiológico real a los contactos estrechos de los positivos. Pero la empresa no ha cumplido ni siquiera los requisitos mínimos de la Organización Mundial de la Salud. Ante cada caso positivo, debería haber parado las actividades de la planta para proceder a una sanitización completa del establecimiento, que debe ser supervisada e hisopada por las autoridades de salud provinciales. En lugar de esto, la empresa buscó por todos los medios continuar la producción. En el primer caso, por presión del cuerpo de delegados, se terminó parando la planta por dos semanas. Pero ante los nuevos casos, la empresa directamente no paralizó ni sanitizó las instalaciones.

La empresa responsabiliza, por carta documento, a los delegados, que por convocar a asamblea “no autorizada”, habrían promovido los contagios masivos. Se trata de una política de autoencubrimiento: la empresa quiere continuar produciendo cueste lo que cueste.

Una perspectiva que crece cada día

La defensa del aguinaldo, la lucha contra la paritaria de miseria, la batalla por las reincorporaciones y, especialmente, por protocolos sanitarios propios, recorren a todas las fábricas alimenticias del país. El gremio toma cada una de manera aislada de las otras y, en donde puede, defiende a capa y espada los intereses de la patronal. Es necesario un congreso de trabajadores de la alimentación que unifique todas las luchas en curso, y que debata un programa de salida ante el colapso económico y sanitario que recorre a todo el país.

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