Chile: empresarios reclaman “apurar el tranco” y el MINSAL comienza a desarmar la cuarentena

Escribe Patricio Arias

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Tras dos meses de semi-cuarentena el ministro de salud informó que desde las 05:00 horas del próximo martes, siete comunas de la región Metropolita saldrán de esa condición para pasar la fase II del plan de desconfinamiento armado por el gobierno. Se trata de las comunas de Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa, La Reina, Colina y Til Til. También se sumarian San Antonio y San Felipe, en la región de Valparaíso.

La llamada fase II “de transición” implica mantener el toque de queda desde las 10:00 horas, bajar la cuarentena por sectores de lunes a viernes y mantenerla los fines de semana.

La subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, planteó que esta medida permitirá a las personas moverse en las comunas declaradas en “transición”, pero que no puede haber desplazamiento de personas que estén en una etapa de transición a una comuna que esté en cuarentena y viceversa. También se permitirán “actividades sociales” de no más de cinco personas en lugares cerrados y “actividades deportivas de no más de diez personas al aire libre”.

No hay criterios sanitarios, sino económicos

Distintos especialistas en salud y ciencia de datos, han coincidido en que las “cuarentenas dinámicas” del ex ministro Manelich solo provocaron una mayor circulación del virus hacia la periferia más precarizada y que la aplicación de medidas de restricción de movimiento más abarcadoras en la región Metropolitana desde el 15 mayo fue una medida tardía. El peak de fallecidos por COVID-19 en el país se alcanzó en el pasado 15 junio, sumando 270 decesos en un día y desde ahí fue decayendo la curva de contagios, pero aún se mantiene una media de 2.000 casos y 100 fallecidos diarios. El académico e informático Ricardo Yates-Baeza plantea que si se hubiera implementado la cuarentena la primera semana de marzo, cuando se detectó el primer contagio, el peak hubiese llegado a medidos de mayo y se hubiesen evitado la mitad de las muertes.

No es un ejercicio ocioso el sacar a la palestra nuevamente la fracasada estrategia de las “cuarentenas dinámicas”, sino que es necesario, porque científicos como Tomás Pérez-Acle del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de Valparaíso, nos alerta que las cuarentenas “solo funcionan si se aplican simultáneamente y de manera sincronizada a todas las comunas que quieres proteger", donde da cuenta que esta “fase II” del gobierno es muy parecida a las fallidas “cuarentena dinámicas” (EMOL 24/7).

El objetivo de retomar el movimiento sin restricciones en las comunas que presentan menos cifras de contagios no es otro que abrir la actividad económica en esas comunas, donde volveremos a tener grandes desplazamientos de trabajadores en el transporte público, lo que sin lugar a dudas provocara un rebrote de los contagios en Santiago. Pérez-Acle nos confirma que “si ahora hacemos lo mismo, quiere decir que no aprendimos nada”, asegurando que no es tiempo aun para tomar medidas de desconfinamiento, dado no se cumplen criterios del mismos MIINSAL para tales medidas y menos los de la OMS. Asegura que aún no se logra el número de reproducción efectivo del virus (Re) menor o igual a 1 en los últimos 14 días en toda la región Metropolitana, la trazabilidad de un 80% de los casos en 48 horas tampoco se logra y la ocupación de las camas intensivas no está en menos de un 80%. Su conclusión se apega en todo momento a la realidad: "los errores se pagan con vidas humanas, la economía se recupera, pero las vidas no”.

¿otra vez la nueva normalidad?

En los últimos cinco meses los empresarios suspendieron, bajaron salarios y despidieron bajo la venia de Piñera y de una burocracia sindical silente. Si la clase obrera ha sido golpeada en esta pandemia ha sido por la política de Piñera de resguardar las arcas fiscales en medio de la crisis económica al mismo tiempo que ha entregado planes de bonos de miseria en momentos que todas y todos los trabajadores deben resguardar su salud y sus vidas.

Piñera y el ministro París nos plantean otra “nueva normalidad” disfrazada de “plan paso a paso” que solo toma como orientación el interés privado. El presidente de la CPC, Juan Sutil, planteo que el gobierno debe “apurar el tranco si aplicamos protocolos en las empresas”. En las empresas exportadoras que agrupa la CPC nunca se paró la producción, esto provocó violentos brotes fuera de Santiago en regiones como Concepción, Antofagasta, Valparaíso, el Biobío y ahora Sutil, el principal responsable de la catástrofe en regiones, nos señala que para “proteger el empleo, perfectamente podrían estar trabajando algunas otras áreas de la economía sin generar un impacto tan nocivo” (DF 24/7).

Frente a esta nueva arremetida del gobierno y los empresarios se hace necesario que se profundice la discusión en las asambleas populares y los sindicatos. Primero, para oponerse al desconfinamiento. Segundo, para acordar acciones de planificación elaboradas de forma consciente desde la misma clase trabajadora para organizar la cuarentena en las poblaciones y preparar protocolos sanitarios para los trabajadores que nunca han parado y para los que tengan que volver cuando lo haya riesgos como los actuales. Levantemos protocolos obreros tomando todas las medidas sanitarias posibles, por alcohol gel y mascarillas quirúrgicas diarias a costa de los empresarios, por reducciones de jornada sin afectar el salario, por un transporte al trabajo seguro y financiado por los patrones, reincorporación de los suspendidos y despedidos, salario mínimo igual al costo de la canasta familiar.

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