Bariloche es un polvorín

Escribe Myriam Alvarez y Elena Florin

Por la coordinación de todas las luchas.

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En las dos últimas semanas, en Bariloche, se produjeron significativas manifestaciones de trabajadores.

El conflicto más intenso, por lejos, ha sido el del transporte público. Los choferes protagonizaron 10 días de paro y una impactante marcha el pasado lunes 13, en reclamo del pago inmediato de los salarios adeudados, el pago del aguinaldo en una sola vez y el 18,3% de aumento adeudado desde diciembre pasado. En la movilización se unieron usuarios y choferes autoconvocados, que repudian a la UTA como en tantos otros lugares del país. El gobierno municipal terminó poniendo la plata de los salarios y la empresa se comprometió a dar una respuesta a los demás reclamos. No hubo tal. Los autoconvocados plantean seguir adelante con la lucha y se declaran en estado de alerta y movilización. Los delegados de UTA Bariloche, por su parte, renunciaron, en un reconocimiento de que no tienen respaldo de las bases.

Pero también se ha sentido con fuerza la movilización de los temporarios de UTHGRA (gastronómicos y hoteleros). Son trabajadores de planta, pero temporario, es decir, que no cobran salario en temporada baja, pero por eso tampoco recibieron la IFE. El 45% de los trabajadores de la ciudad vive del turismo y este año, es obvio, no habrá temporada. Luego de varias movilizaciones, incluyendo un corte de ruta en el puente de ingreso a Bariloche, culminaron en una asamblea extraordinaria en el Centro Cívico. La dirigencia gremial anunció un salario de emergencia a cargo las cámaras patronales de Turismo y Gastronomía, pero no se pagó, dicen las patronales, porque el gobierno nacional no pagó los ATP. El conflicto sigue. También se movilizaron los trabajadores temporarios del Cerro Catedral (fotógrafos, guías, etc.).

Los trabajadores de las chocolaterías, otra importante actividad local, también reclaman soluciones para sus trabajadores temporarios, como así también el cumplimiento de los protocolos sanitarios contra el covid19.

Los trabajadores de los casinos de Bariloche, Bolsón y Jacobacci también pelean por sus salarios, que perciben con atraso y en cuotas, como si no tuvieran que pagar sus gastos. A los trabajadores enfermos o de grupo de riesgo les pagan el 75% y no el 100% como corresponde. Aquí también se manifiesta una fuerte tensión con la burocracia sindical. Los trabajadores rechazan la representación gremial de Aleara, ya que no fue electa por nadie, y cuando pidieron elecciones genuinas, se las negaron. Ahora enfrentan el posible cierre de su fuente de trabajo, por la rescisión del contrato concesión de la provincia con Entretenimientos Patagonia por incumplimientos del contrato. Ahora está planteada una “transición” hasta la nueva licitación. El movimiento autoconvocado crece al ritmo de la crisis, se organiza y se une para asegurar sus conquistas y puestos de trabajo.

En todas las situaciones descriptas se observa una desconfianza y rechazo a las direcciones gremiales. “A esta gente no se le puede seguir mintiendo”, expresó el secretario general de UTHGRA Bariloche dando a entender que es lo que venía haciendo.

La coordinación de las luchas está inscripta en la agenda de los trabajadores de la ciudad.

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