Huelga general de metalúrgicos en Curitiba

Escribe Lucas Benvenuto

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Desde hace una semana los trabajadores metalúrgicos de São José dos Pinhais (municipio ubicado al sur del estado de Paraná), mantienen una huelga por tiempo indeterminado por el despido de 747 empleados en la planta de Renault, en la cual trabajan alrededor de 7.000 obreros. Los despidos se suman a otros 295 trabajadores bajo contrato que la patronal despidió en mayo y a los despidos de 398 operarios de su planta de Resende, estado de Río de Janeiro (Folha de Sao Paulo, 22/06). La patronal está en un plan de despidos a nivel mundial.

El pulpo automotriz anunció el final del tercer turno de producción y el despido de los 747 empleados. El programa de la empresa prevé una reducción del 25% en las horas de trabajo y de los salarios.

Según el Sindicato de Metalúrgicos, Renault no cumple con la ley estatal que prohíbe el despido de trabajadores por parte de compañías que se benefician de incentivos fiscales en Paraná.

Bajo el Programa de “Despido Voluntario” las patronales automotrices buscan “ajustar los costos a la caída en el mercado y la producción, tras la Covid-19”. Según informó el Sindicato de Grande Curitiva, "Hay más de 50 empresas que reciben incentivos fiscales por parte del Gobierno. Son más de 12 mil millones de reales (2.315.395.200 de dólares) por año" (F.SP. 22/06). Lo anterior bajo programa “Paraná Competitivo”, que ha estado proporcionando exenciones fiscales masivas a Renault y otras grandes corporaciones transnacionales.

La huelga de la planta de Renault permanece aislada por el Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos, que convoca a asambleas en la planta, pero no ha llamado a una acción de conjunto. Un comunicado de la Central de Metalúrgicos de San Pablo se solidariza con los trabajadores de Renault señalando la “intransigencia” de la patronal y llamando a “manifestaciones” en todas las concesionarias de Renault.

La pandemia en Brasil, como en el resto del mundo, sirve como excusa para avanzar con flexibilización, despidos y liquidación de los convenios colectivos. Los llamados a la “solidaridad” de varias centrales sindicales (incluida la CONLUTAS) debe transformarse en asambleas por lugares de trabajo que voten la paralización total de la industria metalmecánica.

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