Piñera cambia de gabinete y convoca a la derecha dura

Escribe Javiera Sarraz

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Piñera cambia su gabinete de ministros por quinta vez en lo que va de éste periodo presidencial, y trata de reordenar las filas del oficialismo apoyándose en la derecha dura. La medida fue tomada luego de que 35 parlamentarios de la coalición oficial Chile Valmos, en una disputa contra el Ejecutivo, votaran a favor del proyecto de ley que autoriza a los trabajadores a retirar el 10% de sus jubilaciones.

Luego de este golpe al gobierno, la derecha dura y la burguesía nacional salieron a reclamar un golpe de timón, y finalmente Piñera tomó cartas en el asunto y sacó a los ministros al mando en los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, Defensa, y Secretaría General de Gobierno y Presidencia.

Entra el pinochetismo, y salen los abanderados del “apruebo”

El cambio más significativo ocurrió en el Ministerio del Interior. El ministro saliente es Gonzalo Blumel, a quién se refieren sus propios compañeros de coalición como un derechista liberal y “dialoguista”, y sobre quién realizaron fuertes críticas por su incapacidad de mantener a la derecha unificada en torno al proyecto del 10%. En su reemplazo, entró el senador Víctor Pérez y militante del partido ultraconservador y pinochetista Unión Democrática Independiente (UDI). Pérez es uno de los abanderados del “rechazo” del plebiscito, y un abierto defensor del golpe y la dictadura militar, período durante el cual, fue designado por el propio Pinochet como alcalde de la comuna sureña de Los Ángeles, y se ha desempeñado como un conocido colaborador político de las fuerzas armadas.

En Defensa entra Andrés Allamand, militante de Renovación Nacional (RN, el partido de Piñera), senador y líder del rechazo del plebiscito y del retiro del 10%. En Vocería entra Jaime Bellolio diputado y militante UDI, quién hace unos días cambió de posición, y se declaró opositor al cambio de Constitución explicando que “Chile no aguanta otro golpe al mentón”. En la Secretaría general de Gobierno sale la abanderada del “apruebo” Karla Rubilar y entra Cristián Monckerberg, quien presidió durante cuatro años RN y ha sido electo como diputado durante tres períodos. Es conocido al interior del Congreso por sostener buenas relaciones con la Oposición. Y finalmente en Defensa entra Mario Desbordes, presidente de RN y representante del ala más centro de la derecha. Su integración a La Moneda es un intento de acercar a una de las posiciones más crítica del oficialismo contra el Ejecutivo.

Endurecer al gobierno de cara al plebiscito

Piñera sabe que aún cuando la derecha tenga mayoría de bancadas en el senado, sus posiciones son representadas por una minoría; y por ello, hoy su principal conflicto se encuentra al interior del propio oficialismo, mas no con la oposición. En ese sentido, aunque sus posiciones no puedan imponerse dentro del Parlamento, éste cambio de gabinete busca frenar en bloque desde el Ejecutivo las iniciativas contrarias que puedan surgir, buscando reordenar las filas de la derecha en una única agenda política de cara a la post pandemia y al plebiscito de octubre.

La derecha dura no oculta su política represiva insinuando tentativas golpistas; los derechistas más liberales buscan aprobar la nueva constitución para evitar un nuevo estallido como el de octubre; y la oposición planifica para sí misma una potente campaña por el apruebo por una constituyente maniatada, como instrumento político para ganar en las elecciones municipales y la presidencial.

Pero lo que cualquiera de estas pretensiones y variantes descuentan, es el derrumbe económico del país con millones de desocupados y otras miserias sociales; terreno sobre el cual hasta ahora, los trabajadores han respondido con huelgas y movilizaciones, ampliándose el proceso político, pero también agravándose la crisis.

Las reivindicaciones de los trabajadores chilenos han ido tomando intensidad, sobre todo en torno a la desocupación y la lucha salarial; y para que cada una de esas reivindicaciones desemboquen en una variante propia, independiente y victoriosa, los trabajadores ocupados y desocupados tendrán que darle un solo curso nacional y estratégico su propia tendencia por organizar asambleas populares.

Fuera Piñera. Asamblea Constituyente Libre y Soberana en Chile.

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