Libia: guerra “sin precedentes entre potencias”

Escribe Norberto Malaj

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La guerra de Libia “ha provocado una vertiginosa escalada en el conflicto y Sirte, controlado por el LNA, junto con los campos petroleros al sur de la ciudad, podría desencadenar enfrentamientos sin precedentes entre potencias extranjeras en territorio libio” ((The Guardian, 2/8). El Ejército Nacional Libio (LNA) bajo la dirección de Haftar “un ex comandante del ejército de Gadafi y un activo miembro de la CIA” cuenta “con el apoyo de los líderes de los Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Arabia Saudita y Jordania, que ven el Islam político como una amenaza para su propio poder”. Es que el gobierno con asiento en la capital histórica del país, Trípoli, se apoya en “Turquía y Qatar, amigables con la Hermandad Musulmana, y en cierta medida Italia, que depende (de ese gobierno) para detener el flujo de migrantes que cruzan el Mediterráneo hacia sus costas” (ídem).

El GAN, el gobierno nacido de un acuerdo internacional patrocinado por la ONU estuvo al borde del precipicio a principios de año. “En enero, Turquía tomó medidas dramáticas para evitar que la capital cayera (a manos del LNA), luego de una declaración de apoyo militar abierto para el GNA enviando tropas turcas, aviones no tripulados, sistemas de defensa aérea y combatientes sirios para hacer retroceder a las fuerzas del renegado general” (ídem). Según sus detractores el GNA “está dirigido por islamistas y terroristas” que se ha visto obligado a “imponer recortes salariales a los funcionarios públicos y actualmente gasta las reservas heredadas de la era de Kadafi, Trípoli está desesperado por desalojar a las fuerzas de Haftar” (ídem).

“Está en juego el mayor tesoro de Libia: las mayores reservas de petróleo en todo el continente africano. La mayoría de los campos petroleros del país se encuentran en la cuenca de Sirte, por valor de miles de millones de dólares al año. Las fuerzas de Haftar, que tienen el control de Sirte, impusieron un bloqueo a las exportaciones de petróleo en enero, lo que provocó que los ingresos cayeran en picada a medida que la producción diaria disminuía de alrededor de 1 millón de barriles a solo 100,000 barriles por día” (ídem).

Detrás del LNA se han alineado también Rusia y Francia. Rusia lo hace a través de una contratista muy allegada a Putín que intervino en la guerra civil siria: “Los mercenarios de Wagner actúan en nombre de Moscú y Abu Dabi están consolidando su presencia en la base aérea de Al Jufra al sur de Sirte, desplegando al menos 14 aviones de combate MiG-29 y Su-24 desde Siria, y, según los informes, también han tomado el control de los más grandes del país. campo petrolero, El Sharara, y el puerto exportador Es Sider” (ídem). “Francia ahora respalda aHaftar y una Libia liderada por laicos para garantizar la seguridad de sus tropas más al sur” en el continente negro (ídem).

Buena parte de África está implicada en el conflicto además “de 10,000 sirios, (que libran) su propia guerra de poder en Libia, donde luchan en ambos lados de la guerra, atraídos por salarios más altos de los que pueden ganar en casa. Tanto los partidarios de GNA como de LNA enfrentan acusaciones de reclutar hombres de Chad, Somalia y Sudán para trabajar como guardias de seguridad o en unidades de línea de apoyo, que en cambio se encuentran desplegados en la primera línea de Libia como carne de cañón” (ídem).

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