La Corte Suprema ratificó injusta condena a Luis D´Elía

Escribe Alejandro Guerrero

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La Corte Suprema ha ratificado la condena a Luis D'Elia a tres años y medio de prisión, por la toma, en 2004, de la comisaría 24a de La Boca.

La historia de este fallo represivo empieza en aquel 2004. El barrio de La Boca era el tercero más pobre de la Ciudad, con un ingreso promedio de 528 pesos (200 por debajo de la línea de pobreza), un 18 por ciento de desocupación y un 12 por ciento de subocupación.

El comedor "Los pibes”, fundado por Lito Borello y Martín "Oso" Cisneros, ya era en aquel año una de las tantas organizaciones sociales cooptadas por el gobierno kirchnerista, si bien su vínculo con el oficialismo estaba recorrido por tensiones y conflictos.

Cisneros había denunciado a Juan Carlos Duarte, un vendedor de droga al menudeo protegido por la policía, al que nadie molestaba, aún estando prófugo desde 2001. Cisneros, q lo acusaba de haber robado varios elementos del local del comedor. Por ese motivo, lo había denunciado en la 24a, a cuyo frente estaba entonces el comisario Cayetano Grecco. Eso ocurrió a mediados de mayo de 2004.

El viernes 25 de junio por la noche, cuando todavía no terminaban de desconcentrarse las miles de personas que habían conmemorado el segundo aniversario del asesinato de Kosteki y Santillán, Cisneros fue muerto de un balazo en la cara en su casa de Olavarría 284. Los vecinos reconocieron a Duarte.

La consigna policial que habitualmente estaba apostada en el lugar se había ido minutos antes en un patrullero. El vecindario habló, razonablemente, de "zona liberada". La policía intentó introducir la teoría de un tiroteo. Mentira. Cisneros estaba desarmado.

La 24a no lo dejó caer a Duarte. Grecco lo defendió en público, y con eso comprometió incluso su carrera. Era evidente que había algo grueso había para ocultar.

Ante la impunidad de Duarte, D'Elia irrumpió en la comisaría junto con unos 40 hombres y mujeres. Después de siete horas llegaron al lugar el entonces viceministro del Interior, Rafael Folonier, y el subsecretario de Seguridad, José María Campagnoli, quienes prometieron que el caso se investigaría. "Si no actuábamos así, el asesino seguiría tranquilo por la calle", declararía D'Elia más tarde. Duarte fue condenado a 18 años de prisión.

En cuanto a Grecco, debió dejar la policía, pero encontró refugio en la política: poco después fue candidato a concejal en Quilmes por el Frente para la Victoria.

La larga adhesión de Luis D'Elia por el gobierno kirchnerista no le permitió, sin embargo, disfrutar del trato reivindicatorio que ha beneficiado, por ejemplo, a Julio De Vido y Amado Boudou, por parte de los medios o voceros K. No le perdonan a D'Elía este choque con el aparato represivo del Estado. La sustancia del fallo contra D'Elia, que ahora ratifica la Corte, la dio en su momento el archirreaccionario y entonces fiscal Germán Moldes: "La incidencia que esta acción criminal (por la ocupación de la comisaría) ha tenido sobre la seguridad del Estado no puede ser desoída".

No ponía en cuestión la seguridad del Estado, según Moldes, la corrupción policial. Y tenía razón: esa condición de la policía forma parte de la seguridad estatal, no sólo no la pone en cuestión.

Por todo eso D'Elia es un preso político y corresponde exigir enérgicamente su inmediata libertad.

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