La UBA discrimina a los estudiantes extranjeros

Escribe Nicolás Morel

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Hace ya varios días que la Universidad de Buenos Aires, sin previo aviso y sin dar explicaciones, ha dejado de aceptar la inscripción de aquellos compañeros extranjeros que todavía no poseen el DNI, a pesar que siempre fue posible inscribirse a la Universidad presentando el pasaporte.

A raíz de la presión estudiantil, el rectorado de la UBA resolvió que se abriera un lapso de tiempo para inscripciones de aquellos extranjeros que todavía no tienen el DNI, entre el 5 y el 9 de agosto, pero con una trampa: para poder hacer el trámite es necesario contar con el título de nivel medio convalidado por el Ministerio de Educación argentino. Pero este, por la cuarentena, se encuentra cerrado. A los inscriptos argentinos se les dio -con razón- una prórroga para poder presentar ese documento cuando termine la cuarentena. El rectorado de la UBA está ejerciendo un acto inadmisible de discriminación a los estudiantes de otros países.

Lejos de ser una problemática “particular”, o propia de los estudiantes extranjeros, esta medida se desarrolla en medio de una crisis educativa sin precedentes en el último tiempo. La virtualidad, implementada en los términos que plantearon las autoridades de la UBA, ha chocado con el trasfondo de vaciamiento presupuestario que lleva ya larga data. El colapso de las aulas (tanto físicas como virtuales), la falta de docentes para la cantidad de inscriptos y las dificultades para acceder a los materiales de estudio (tanto por el mal funcionamiento de las plataformas virtuales, como por la poca formación que se les dio a los docentes en su manejo) trae como consecuencia la deserción de miles de compañeros.

El presupuesto universitario corre por detrás de la cantidad de compañeros que se anotan en la UBA año tras año. Sin ir más lejos, 2020 ha batido otro récord de inscriptos, mientras el presupuesto sigue siendo el mismo de 2018, carcomido por la inflación. La razón de fondo de este problema: el aumento del presupuesto universitario es una medida que va a contramano del acuerdo de pago de la deuda externa. Barbieri y el consejo superior de la UBA actúan como una correa de transmisión de los ajustes que el gobierno nacional decretó sobre nuestro presupuesto.

Frente al vaciamiento del cual son responsables, no es novedad que los gobiernos y las autoridades utilicen a los extranjeros como chivos expiatorios. Por supuesto que ese discurso apunta contra el sector más vulnerable de los mismos. Las facultades de la UBA, en realidad, compiten entre ellas para captar los estudiantes extranjeros que abonan posgrados. Esta discriminación a los extranjeros es el primer paso para avanzar en un arancelamiento de conjunto de la Universidad.

Organicemos la lucha por el ingreso universal e irrestricto

El movimiento estudiantil y sus organizaciones tienen que pronunciarse por este grave hecho. Exigimos la extensión del plazo para el trámite de ingreso, en igualdad de condiciones para todos los estudiantes de cualquier nacionalidad. Que se inscriban los estudiantes extranjeros y que se vayan las autoridades vaciadoras.

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