La encrucijada de Bolivia

Escribe Emiliano Monge

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Las negociaciones del llamado “diálogo político nacional” han fracasado. Las había impulsado la golpista Añez tras una semana de huelga general en rechazo a una nueva postergación de la fecha de las elecciones. Luego del fracaso la Central Obrera Boliviana (COB) pidió que Áñez retire su candidatura. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) aseguró que la fecha de las elecciones, el 18 de octubre, es “definitiva, impostergable e invariable”, luego de haberla prorrogado tres veces. Los dirigentes sindicales reclaman una fecha intermedia entre el 6 de septiembre y el 18 de octubre (nodal, 10/8). Evo Morales y el candidato presidencial del MAS, Luis Arce, primero en las encuestas, aceptan, por el contrario, la fecha propuesta por el TSE (18/10), con la condición de que tenga carácter de ley, y no por decreto, como ha venido ocurriendo. A pesar de estas contradicciones entre la COB y el MAS, y entre el MAS y los movimientos indigenistas, el gobierno denuncia a Evo como “terrorista”. Este juego de desgaste con la fecha electoral, responde probablemente al intento de suspenderlas, decreto mediante, por tiempo indefinido. La pandemia avanza sin límite en Bolivia como consecuencia del desmanejo oficial, interesado en la continuidad de las llamadas ‘actividades económicas’.

Ataques fascistas

En una carta abierta a Áñez, el fascista cruceño Luis Camacho reclama la policía y las fuerzas armadas levanten los bloqueos campesinos. La cancillería boliviana denunció ante la OEA las acciones de los manifestantes, sin mencionar que la inconstitucionalidad manifiesta de cambiar continuamente la fecha de elecciones.

En Cochabamba, el grupo paramilitar fascista “Motoqueros RJC” (cerca de 300 personas) atacó a mujeres y niños (parte del movimiento campesino autoconvocado), armados con implementos militares y con la vista gorda de la policía. Estos grupos fascistas fueron parte del golpe de estado en noviembre de 2019. “Semanas atrás, Arturo Murillo, ministro de gobierno del régimen, aseguró públicamente que compró gases para reprimir durante seis meses. Una de las primeras acciones de Murillo fue otorgar un reconocimiento a este grupo paramilitar” (laresistencia, 9/8). También el grupo Resistencia Juvenil Cochala (RJC), atacó a manifestantes en Cochabamba, dejando varios heridos, lo que no fue reportado por los medios. Desde los cortes de ruta reclaman la renuncia de Añez. Para dejar claras sus intenciones, Añez nombró al empresario fascista Branko Marinkovic ministro de planificación y desarrollo.

Fuera Añez

Las masas obreras, campesinas e indígenas mantienen centenares de cortes en los nueve departamentos del país. Los manifestantes se movilizaron hacia la sede de Gobierno. La consigna “Fuera Añez” fue decidida en los diferentes “cabildos abiertos” que se llevaron adelante en el trascurso de los cortes y piquetes populares. “En la Paz, el sector de los Ponchos Rojos fue el primero en lanzar la propuesta de la renuncia de Jeanine Añez en su pliego petitorio y hoy convocaron a campesinos de otras provincias para marchar en masa hacia la ciudad de La Paz, el objetivo es cercar la sede de Gobierno, de acuerdo con la resolución del cabildo que se realizó en el cuartel de Kala Chaka en la localidad de Achacachi” (eldeber, 9/8).

La federación campesina Tupac Katari pidió la renuncia de Añez: “ya no necesitamos elecciones, el pueblo Boliviano ya se ha determinado a un solo objetivo: Añez fuera del palacio de Gobierno”. “El Pueblo Boliviano no puede negociar en plena represión, condenamos a todos los actores materiales, a todos los policías y a todas las fuerzas armadas. Si vamos a ver la represión de las fuerzas policiales, el pueblo se levantará. Les decimos a las FFAA que han tenido órdenes para reprimir: estamos preparados para responder de la misma manera”, afirmaron.

Muchos sectores indígenas y obreros salieron a apoyar los cortes y a pedir que se vaya el gobierno fascista, como por ejemplo las bases campesinas de la seccional de Ocuri, en Chayanta, al norte de Potosí. Y los mineros del SMTMH de Huanuni y distintas organizaciones sociales. En Parotani (Cochabamba) los mineros también se reunieron en cabildo para exigir la renuncia de Añez y masificar el bloqueo de caminos.

Evo Morales dijo: “Bolivia vive momentos difíciles, la renuncia de Áñez postergará aún más nuestro retorno a la democracia, o elecciones prontas con la garantía de Naciones Unidas”. El domingo, apoyó el acta presentada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de elecciones para el 18 de octubre de manera “impostergable”. Denunció los cortes de ruta: hay, declaró, un “mayoritario repudio” a los bloqueos. “Tomen en cuenta para una buena y mejor evaluación”, afirmó (plurinacional, 9/8). “El TSE, ha insistido Morales, ha dejado en consideración de los movimientos sociales un acta de entendimiento que reitera que la fecha de las elecciones será el 18 de octubre. El 18 de octubre es la fecha definitiva, inamovible y definitiva”, afirmó Morales.

El régimen golpista ha recibido la orden de Bolsonario y de Trump de mantenerse en el poder, sea por la vía de proscripciones o de un nuevo golpe, que esta vez cierre el parlamento. Asesorado por Lula y los Fernández, Morales juega el viejo juego de ‘no hacerle el juego a la derecha’, admitiendo las dilaciones oficiales y desmovilizando a las masas. Los ultimátums al gobierno desde las rutas y bloqueos, expresan la situación desesperante del pueblo, pero indican una falta de preparación para imponer un desenlace revolucionario, así como contradicciones políticas insalvables entre los reclamos en los cortes de ruta, de un lado, y los planteos del MAS, del otro. Para precipitar un desenlace, incluida la posibilidad de una masacre por parte de las fuerzas armada, todavía falta que el gobierno anuncie proscripciones o se produzca un golpe.

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