Sanatorio Güemes despide personal esencial en el pico de la curva de contagios

Escribe Rosa Lux

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Desde el día uno de la pandemia los trabajadores y las trabajadoras del Sanatorio Güemes tomaron en sus propias manos el reclamo por el cumplimiento de protocolos sanitarios y los EPP, frente al abandono de la patronal y la complicidad de la Celeste y Blanca, conducción de la comisión interna.

A estos reclamos se sumó el retraso de pago del ATP correspondiente al mes de julio. Una vez más las y los trabajadores reaccionaron, convocando una asamblea, durante el turno noche, de diferentes sectores con la presencia de dos delegados de la Celeste y Blanca a quienes se les exigió acciones ante el incumplimiento del pago del sueldo.

La respuesta de la patronal fue contundente: despidieron a dos trabajadoras (Neonatología y UPCC) del turno noche que participaron de la asamblea y que viralizaron el vídeo de la misma al conjunto de trabajadoras y trabajadores del sanatorio. Es tanta la impunidad que incluso desconocieron el decreto aún vigente que prohíbe de despidos y suspensiones. La señal es muy clara y el accionar del Sanatorio no hace más que profundizar la precariedad que vienen sufriendo y que ahora se agrava con una cantidad de compañeros infectados y en aislamiento que va en ascenso; como, por ejemplo: en Unidad Coronaria (que atiende pacientes críticos) cada trabajador tiene a cargo siete pacientes.

Las dos compañeras despedidas no hicieron más que reclamar lo que les corresponde, junto con el resto de las trabajadoras del turno noche. Producto de la asamblea la patronal tuvo que depositar un anticipo del ATP para todos los trabajadores del Güemes horas después. Las compañeras marcaron el camino de organización que sirve para ganar.

A esta altura, está claro que la Celeste y Blanca es consecuente en su accionar desde que comenzó la pandemia, parándose en la vereda de la patronal y no solo por eso hoy no mueve un dedo por la reincorporación de las compañeras injustamente despedidas, sino que saben que la defensa de las compañeras es la defensa de lo que rechazan todos días: el método de la asamblea y la organización de los trabajadores desde las bases para ir por todos los reclamos que aún están pendientes. Ante los ojos de todos los trabajadores quedó demostrado que la Celeste y Blanca actúa como cómplice de la patronal conteniendo la bronca para que los trabajadores y trabajadoras no nos organicemos. Pero las y los compañeros del turno noche demostraron que hay otro camino.

Ahora vamos por la reincorporación de las compañeras Ana y Miriam.

¡Si tocan a una, tocan a todas y todos!

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