Saladillo no escapa a la violencia policial

Escribe Daniel Luna

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Hace unos días, una docente vecina de nuestra ciudad tuvo que vivir horas de tensión y de miedo en su propio domicilio. Esta vez no fueron delincuentes sino policías de investigaciones de la dependencia de la ciudad de Azul, que decían buscar a una persona por juego clandestino. Irrumpieron en la casa de la vecina rompiendo puertas, amenazándola con armas de fuego, intimidándola, tirándola al piso.

Fue un hecho gravísimo que efectivos policiales confundan su casa con el domicilio de la persona que buscaban. Recién dejaron de hostigarla cuando le pidieron su DNI y constataron que no era la persona que buscaban. Lamentable papel por parte de quienes dicen cuidar a la población, quienes además de amedrentar a la docente, provocaron destrozos en su vivienda, de los cuales parece que nadie se hará cargo. ¿Por qué la policía que supuestamente hace tareas de "inteligencia" violentan cualquier hogar? ¿La única y pobre justificación va a ser "perdón, nos equivocamos"?

Las instituciones policiales son un aparato de represión del Estado. Represión a la orden del día cuando de reclamar derechos de los trabajadores, estudiantes, jubilados se trata. O de desapariciones forzadas como la de Santiago Maldonado y ahora la de Facundo Castro. Los aparatos de seguridad no dejan de encubrir delitos como el narcotráfico, trata de personas etc. Que es un negocio para ellos. Esto muestra la descomposición de los mismos.

Por instituciones de seguridad controladas por los trabajadores y por personas seleccionadas de organismos de derechos humanos, a los cuales les interese realmente nuestra seguridad.

¡Basta de represión!

El Estado es responsable.

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